Resumen rápido
- Si tienes una cartera comprada, la cobertura más habitual consiste en vender futuros sobre un índice relacionado con ella.
- El número de contratos depende del valor de la cartera, del nominal de cada futuro, de la beta y del porcentaje que quieras cubrir.
- Una cobertura del 100 % intenta neutralizar gran parte del movimiento del mercado; una cobertura parcial reduce riesgo sin renunciar a toda la exposición.
- El margen no es el máximo que puedes perder. Los futuros se liquidan diariamente y pueden exigirte liquidez adicional.
- La cobertura nunca es perfecta si el futuro y tu cartera no se mueven exactamente igual.
- Para un inversor español con experiencia en derivados, DEGIRO es nuestra primera opción para ejecutar este tipo de operativa. No lo recomendamos para aprender futuros desde cero.
Qué significa cubrir una cartera con futuros
Supongamos que tienes 50.000 € invertidos en acciones españolas y quieres mantenerlas, pero te preocupa una posible caída durante las próximas semanas.
Puedes vender futuros sobre un índice relacionado, como el IBEX 35. Si el mercado cae, tus acciones perderán valor, pero la posición corta en futuros debería generar una ganancia que compense, al menos en parte, esa pérdida.
Si el mercado sube ocurre lo contrario: tu cartera gana valor y los futuros vendidos generan pérdidas. Eso no significa que la cobertura haya fallado. Es precisamente el intercambio que estás haciendo: reduces parte del riesgo bajista a cambio de limitar parte del beneficio alcista mientras mantienes la protección.
No hace falta volver a desarrollar aquí toda la mecánica del producto. Si necesitas esa base, tienes nuestra guía sobre cómo funcionan los futuros financieros y la explicación de qué es un derivado financiero.
Consejo Finantres: una cobertura tiene que empezar por una pregunta concreta: ¿qué riesgo quiero reducir? Si simplemente vendes futuros porque “crees que va a caer la bolsa”, ya no estás gestionando una cobertura con un objetivo definido; puedes acabar haciendo una apuesta direccional.
Cómo calcular una cobertura con futuros financieros
Para una cartera de acciones, una fórmula bastante útil es:
Número de contratos = (valor de la cartera × beta × porcentaje de cobertura) / nominal del futuro
Cada elemento importa.
El valor de la cartera es la exposición que quieres proteger. La beta aproxima cuánto tiende a moverse tu cartera respecto al índice usado como referencia. Una beta de 0,80 significa, de forma simplificada, que ante un movimiento del 1 % del índice esperarías aproximadamente un movimiento del 0,80 % de la cartera en la misma dirección.
El porcentaje de cobertura determina cuánto riesgo quieres neutralizar. Puedes utilizar 1 para una cobertura teórica del 100 %, 0,50 para cubrir aproximadamente la mitad o cualquier otro nivel que encaje con tu objetivo.
Por último está el nominal del futuro, que no debe confundirse con el dinero que el broker te pide como garantía. El nominal representa la exposición económica real del contrato.
Por ejemplo, MEFF establece para el Mini IBEX 35 un multiplicador de 1 € por punto. Por tanto, su nominal se obtiene multiplicando el nivel del futuro por ese euro. MEFF también establece liquidación diaria de pérdidas y ganancias y garantías variables según la posición. Puedes consultar las especificaciones oficiales del Mini IBEX 35 en MEFF.
Ejemplo práctico
Imagina este caso hipotético:
- Cartera: 50.000 €.
- Beta frente al IBEX 35: 0,80.
- Cobertura deseada: 100 %.
- Mini IBEX 35: suponemos, solo para el ejemplo, una cotización de 20.000 puntos.
- Multiplicador: 1 €.
- Nominal por contrato: 20.000 €.
El cálculo sería:
(50.000 € × 0,80 × 1) / 20.000 € = 2 contratos
Para cubrir esa sensibilidad al mercado venderías 2 futuros Mini IBEX 35.
Imagina ahora que el índice cae un 10 %. Los dos contratos cortos ganarían aproximadamente 4.000 €: 2 contratos × 2.000 puntos de caída × 1 €.
Si la beta se comportase exactamente como esperábamos, una cartera con beta 0,80 caería aproximadamente un 8 %, es decir, unos 4.000 €. En ese escenario idealizado, ambas cantidades prácticamente se compensarían.
En la realidad no será tan limpio. La beta cambia, las acciones no replican perfectamente al índice y existe riesgo de base, por lo que debes entender el cálculo como una estimación, no como una garantía.
Error común: dividir simplemente el valor de la cartera entre el nominal del futuro y asumir que eso siempre da la cobertura correcta. Si tu cartera se mueve mucho más o mucho menos que el índice, el resultado puede quedarse corto o pasarse bastante.
También tendrás que redondear porque no puedes vender 1,6 contratos. Elegir 1 o 2 cambia tu exposición. Cubrir por exceso puede dejarte con una posición neta bajista; cubrir por defecto deja una parte de la cartera expuesta.
Cómo ejecutar la cobertura sin convertirla en especulación
Una vez calculados los contratos, hay cuatro decisiones que importan más que intentar adivinar dónde estará el mercado mañana.
Primero, decide si necesitas una cobertura total o parcial. Cubrir el 100 % puede tener sentido durante un riesgo muy concreto, pero una cobertura del 30 %, 50 % o 70 % puede ser más coherente si solo quieres amortiguar una caída y mantener parte de tu exposición alcista.
Segundo, abre la posición contraria. Si estás protegiendo una cartera comprada de acciones, normalmente necesitarás una posición corta en futuros.
Tercero, mantén liquidez suficiente. El margen inicial de los futuros es una garantía para abrir la posición, no el límite de pérdida. Además, las pérdidas y ganancias se ajustan diariamente.
Aquí aparece uno de los problemas menos intuitivos de una cobertura. El mercado puede subir, hacer ganar dinero a tus acciones y, al mismo tiempo, obligarte a desembolsar efectivo por las pérdidas del futuro vendido. Sobre el papel tu patrimonio puede estar compensado, pero necesitas liquidez real para soportar los ajustes del derivado.
Por eso una buena gestión del riesgo en trading sigue siendo necesaria aunque estés utilizando el futuro para protegerte y no para especular.
Por último, controla el vencimiento. Si la protección debe continuar cuando el contrato está a punto de vencer, tendrás que cerrar ese futuro y abrir otro con un vencimiento posterior. Ese rollover puede introducir diferencias de precio, nuevas comisiones y desviaciones respecto a la cobertura original.
Para ejecutar esta operativa desde España necesitas un intermediario que dé acceso a futuros y permita gestionar correctamente las garantías. En Finantres, nuestra primera opción para un inversor que ya domina margen, nominal y vencimientos es DEGIRO, especialmente si busca una plataforma europea relativamente sencilla y quiere gestionar diferentes productos desde un mismo entorno.
Puedes profundizar primero en nuestro análisis de los futuros en DEGIRO y, si encaja con tu perfil, abrir una cuenta en DEGIRO.
La recomendación tiene un límite importante: no elegiríamos DEGIRO para aprender futuros con dinero real desde cero. La propia plataforma indica que para acceder a ellos es necesario cambiar a un perfil Active o Trader, superar pruebas de conveniencia y cumplir condiciones adicionales, y los clasifica como productos dirigidos a inversores experimentados.
Si prefieres comparar alternativas antes de decidir, revisa nuestra selección de mejores brokers para futuros.
Qué puede salir mal en una cobertura con futuros
El principal problema es pensar que “cartera + futuros = riesgo cero”. Una cobertura reduce un riesgo concreto, pero introduce otros.
El primero es el riesgo de base. Tu cartera y el futuro pueden dejar de moverse como esperabas. Si tienes acciones españolas muy concentradas en dos sectores, por ejemplo, un futuro sobre el IBEX 35 puede cubrir el movimiento general del mercado, pero no una caída provocada por un problema específico de una de tus empresas.
El segundo es el riesgo de sobrecobertura. Si vendes demasiados contratos, puedes terminar con exposición neta bajista. En ese momento dejas de estar simplemente protegido.
El tercero es el riesgo de liquidez y margen. Un movimiento fuerte en contra del futuro puede exigir efectivo rápidamente aunque la otra parte de la cartera esté comportándose bien.
El cuarto son los vencimientos y el rollover. Una protección mantenida durante varios vencimientos no es gratuita ni idéntica de un contrato al siguiente.
Y el quinto es el propio apalancamiento. La CNMV señala que una inversión inicial pequeña puede proporcionar una exposición muy superior al subyacente, amplificando los resultados positivos y negativos.
Si alguno de estos puntos no está claro, conviene profundizar primero en los riesgos de operar con futuros antes de abrir la cobertura.
Advertencia: utilizar un futuro para cubrir 50.000 € de cartera no significa que debas fijarte en cuánto dinero te pide el broker para abrirlo. Lo importante es la exposición nominal que estás controlando. Confundir garantía con tamaño real de posición es uno de los errores más peligrosos en derivados.
Cuándo tiene sentido cubrir una cartera con futuros
| Puede tener sentido | Probablemente no compensa |
|---|---|
| Quieres proteger un riesgo temporal concreto | Solo tienes miedo a una caída sin un plan definido |
| No quieres vender tus posiciones | Tu cartera es pequeña frente al tamaño del contrato |
| Tu cartera está bastante correlacionada con el índice | El futuro elegido apenas se parece a tu cartera |
| Sabes calcular nominal, beta y cobertura | No entiendes todavía margen y liquidación diaria |
| Tienes liquidez para soportar ajustes adversos | Necesitarías utilizar prácticamente todo tu efectivo como garantía |
| Quieres reducir parte del riesgo durante un periodo determinado | Tu estrategia es de muy largo plazo y puedes tolerar la volatilidad |
Para una cartera pequeña, vender acciones o asumir temporalmente la volatilidad puede ser mucho más sencillo que introducir futuros. Una herramienta más sofisticada no es automáticamente una solución mejor.
También hay un matiz fiscal para residentes en España. La Agencia Tributaria establece que las operaciones en mercados de futuros y opciones realizadas con finalidad especulativa tienen, con carácter general, consideración de ganancias o pérdidas patrimoniales. Si los derivados cubren riesgos de una actividad económica del contribuyente, el tratamiento puede ser distinto. Consulta el criterio de la Agencia Tributaria sobre futuros y opciones.
Si la cobertura es relevante en importe o tu situación tiene particularidades, no conviene extrapolar una regla general a tu caso. Nuestra guía sobre fiscalidad de los futuros en España te permite profundizar, y ante dudas concretas merece la pena consultarlo con un asesor fiscal.
Conclusión
La cobertura con futuros financieros puede ser muy eficaz cuando existe un riesgo concreto, una cartera suficientemente correlacionada y un cálculo correcto de la exposición. No consiste simplemente en vender futuros cuando tienes miedo de que caiga la bolsa.
Antes de abrirla deberías saber cuánto vale realmente cada contrato, qué porcentaje quieres proteger, cómo se comporta tu cartera frente al índice y cuánto efectivo puedes necesitar para soportar los ajustes diarios.
Si todavía no te sientes cómodo calculando nominal, beta, garantías y vencimientos, no necesitas forzar esta estrategia. Una cobertura que no entiendes puede añadir más riesgo del que pretendía quitar.
















