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¿Qué es el Ratio de Sharpe?

Escrito por Xavier Tarrasó y revisado por Javier Borja

Definición

El «Ratio de Sharpe» es una medida clave en el ámbito de las inversiones que evalúa el rendimiento de una cartera en relación con el riesgo asumido. Desarrollado por el economista William F. Sharpe, este indicador calcula la rentabilidad ajustada al riesgo dividiendo el exceso de rendimiento de una inversión sobre el rendimiento sin riesgo por la volatilidad de dicha inversión. En esencia, el Ratio de Sharpe proporciona una evaluación cuantitativa de cómo una cartera ha utilizado eficientemente el riesgo para generar rendimientos, siendo un valor más alto indicativo de un mejor rendimiento ajustado al riesgo. Este ratio es ampliamente utilizado por inversores y gestores de carteras para tomar decisiones informadas sobre la gestión de riesgos y la selección de inversiones.
Alejandro Borja

Encargado de la Educación Financiera en Finantres

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Descripción: El Ratio de Sharpe es una medida del exceso de rentabilidad de una cartera sobre la rentabilidad sin riesgo, en relación con la desviación típica. Normalmente, el tipo de las letras del Tesoro a 90 días se utiliza como sustituto del tipo sin riesgo.

La fórmula para calcular la ratio de Sharpe es {R (p) – R (f)} /s (p)

Dónde

R (p): Rendimiento de la cartera

R (f): tipo de interés sin riesgo

s (p): desviación típica de la cartera

El rendimiento histórico realizado se utiliza para calcular la ratio de Sharpe ex-post, mientras que la ratio de Sharpe ex-ante utiliza el rendimiento esperado.

Si dos fondos ofrecen rendimientos similares, el que tenga la mayor desviación típica tendrá un Ratio de Sharpe más bajo. Para compensar la mayor desviación típica, el fondo debe generar una mayor rentabilidad para mantener un mayor Ratio de Sharpe. En términos sencillos, indica cuánta rentabilidad adicional recibe un inversor al asumir un riesgo adicional. Intuitivamente, se puede deducir que la ratio de Sharpe de una inversión sin riesgo es cero.

Diversificar la cartera con activos que tengan una correlación de baja a negativa tiende a reducir el riesgo global de la cartera y, por tanto, a aumentar la ratio de Sharpe. Por ejemplo, considera una cartera con un 50% de renta variable y un 50% de renta fija, con una rentabilidad de la cartera del 20% y una desviación típica del 10%. Supongamos que el tipo de interés sin riesgo es del 5%. En este caso, el ratio de Sharpe es de 1,5 [(20%-5%)/10%]. Añadamos otra clase de activos a la cartera, concretamente un fondo de cobertura, y cambiemos la asignación de la cartera a un 50% de renta variable, un 40% de renta fija y un 10% de fondos de cobertura. Tras la adición, el rendimiento de la cartera es del 25% y la desviación típica se mantiene en el 10%. Si el tipo sin riesgo es del 5%, el nuevo ratio de Sharpe es 2 [(25%-5%)/10%].

Esto demuestra que la adición de un nuevo activo puede aumentar el rendimiento total de la cartera sin que el riesgo sea demasiado elevado. Esto provoca un aumento de la ratio de Sharpe.

Sin embargo, el ratio de Sharpe es una medida relativa de la rentabilidad ajustada al riesgo. Por sí solo, no da muchas indicaciones sobre el rendimiento del fondo. Además, esta medida tiene en cuenta la desviación típica, que supone una distribución simétrica de los rendimientos. Si la distribución de los rendimientos es sesgada, con una asimetría mayor o menor que cero y una curtosis mayor o menor que 3, el ratio de Sharpe puede no ser una buena medida del rendimiento.

Considerar la desviación típica como un indicador de riesgo tiene algunos escollos. La desviación típica tiene en cuenta tanto la desviación positiva como la negativa de los rendimientos respecto a la media, por lo que no mide con precisión el riesgo a la baja. Medidas como Sortino, que solo tienen en cuenta la desviación negativa de la rentabilidad media, pueden eliminar hasta cierto punto la limitación del ratio de Sharpe.

Explicación para que lo entienda un niño de 10 años

Imagina que estás jugando un juego donde tienes una caja mágica que te da monedas cada vez que haces algo genial. Pero, ¡cuidado! A veces, la caja también puede hacerte perder algunas monedas porque no es siempre perfecta.
El «Ratio de Sharpe» es como una fórmula mágica que te ayuda a saber si la caja mágica está haciendo un buen trabajo o no. Toma todas las monedas que ganas y las divide por la cantidad de veces que la caja te hizo perder monedas. Si el número resultante es grande, significa que la caja está haciendo un trabajo increíble y te está dando muchas monedas por cada riesgo que tomas.
Así que, básicamente, el Ratio de Sharpe es como un medidor mágico que te dice qué tan bien tu caja mágica (o tus inversiones) está trabajando para darte más monedas sin hacerte perder muchas. ¡Es como un superpoder financiero que te ayuda a saber si estás tomando buenas decisiones con tu dinero mágico! ¡Diviértete jugando y haciendo crecer tus monedas mágicas!

Explicación para un profesional del sector

En el ámbito financiero, el «Ratio de Sharpe» se erige como una herramienta cardinal para la evaluación del desempeño de una cartera de inversiones. Desarrollado por el laureado economista William F. Sharpe, este indicador representa una medida de rendimiento ajustada al riesgo que ha ganado prominencia en el mundo de las finanzas y la gestión de carteras. Su relevancia radica en proporcionar una perspectiva cuantitativa y matizada de cómo una cartera ha gestionado la relación entre el rendimiento obtenido y la volatilidad asumida.
La fórmula subyacente del Ratio de Sharpe se compone de dos elementos fundamentales: el numerador captura el exceso de rendimiento de la cartera sobre una tasa de interés sin riesgo, mientras que el denominador refleja la volatilidad histórica de la cartera. Así, la relación entre estas dos variables críticas ofrece un insight valioso sobre la eficiencia de una cartera en convertir el riesgo asumido en rendimientos significativos.
En términos más específicos, si consideramos que el numerador representa el rendimiento adicional obtenido por asumir riesgos, y el denominador refleja la estabilidad histórica de esos rendimientos, un Ratio de Sharpe elevado indica que la cartera ha logrado generar rendimientos substanciales por unidad de riesgo asumido. En contraste, un Ratio de Sharpe más bajo sugiere que la cartera no ha sido tan eficiente en transformar el riesgo en rendimientos apreciables.
Este indicador se vuelve particularmente esencial en la toma de decisiones estratégicas para inversionistas y gestores de carteras. La capacidad de medir y cuantificar la eficiencia en la utilización del riesgo se convierte en un componente clave para la construcción y evaluación de carteras diversificadas. En este contexto, términos como «rentabilidad ajustada al riesgo» y «volatilidad» se convierten en el lenguaje cotidiano de aquellos inmersos en las complejidades del mundo financiero.
Es relevante subrayar que el Ratio de Sharpe no constituye una panacea, sino más bien un instrumento en el vasto arsenal de evaluación de inversiones. La contextualización y comprensión de su aplicación y limitaciones se tornan esenciales para la toma de decisiones informadas. De este modo, el Ratio de Sharpe, en su complejidad analítica, se alza como un faro guía para aquellos que buscan maximizar los rendimientos mientras gestionan de manera óptima los riesgos inherentes a las inversiones.
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