Tipos de dividendos: cuáles existen y qué significa cada uno

Cuando una empresa anuncia un dividendo, puede llamarlo ordinario, extraordinario, a cuenta, complementario, en efectivo o flexible. El problema es que estas denominaciones no clasifican siempre lo mismo: unas indican de dónde procede el pago, otras cuándo se abona y otras cómo lo recibes.

Entender los principales tipos de dividendos te ayuda a saber si un pago puede repetirse, si es excepcional y qué vas a recibir realmente. Si necesitas partir desde lo básico, nuestra guía sobre dividendos explica primero qué son y cómo funciona su reparto.

Tipos de dividendos
Tipos de dividendos

Resumen rápido

  • Ordinario: forma parte de la política habitual de retribución de la empresa.
  • Extraordinario: es un pago excepcional y no deberías asumir que se repetirá.
  • A cuenta: adelanta una parte del dividendo antes de conocerse definitivamente el resultado del ejercicio.
  • Complementario: completa lo pagado previamente a cuenta.
  • En efectivo: recibes dinero; en un scrip dividend o dividendo flexible puedes tener distintas opciones, como recibir acciones o efectivo según las condiciones de la operación.

La clave es que un mismo pago puede encajar en varias categorías a la vez. Por ejemplo, puede ser un dividendo ordinario, a cuenta y pagado en efectivo.

Cuáles son los principales tipos de dividendos

Para un inversor particular, esta es la clasificación que merece la pena conocer:

Tipo de dividendoQué significaQué debes tener en cuenta
OrdinarioForma parte de la remuneración habitual al accionistaEs el más útil para estudiar la continuidad de una política de dividendos
ExtraordinarioPago excepcional relacionado con una situación no recurrenteNo conviene proyectarlo como un ingreso habitual
A cuentaAnticipo del dividendo correspondiente a un ejercicioNo supone necesariamente cobrar más; puede ser solo una parte del total
ComplementarioCompleta el dividendo después de pagos a cuenta previosHay que sumar ambos pagos para conocer la retribución total del ejercicio
En efectivoLa empresa abona dinero al accionistaRecibes liquidez directamente y existe un efecto fiscal
En accionesLa remuneración se materializa mediante nuevas accionesAumenta tu número de títulos, pero debes entender cómo se estructura la operación
Scrip dividend o flexiblePermite elegir entre distintas alternativas de retribuciónLa elección puede tener consecuencias económicas y fiscales diferentes

BME distingue, entre otros, dividendos ordinarios, extraordinarios, a cuenta y en acciones dentro del proceso de remuneración de las cotizadas españolas. Puedes ampliar cómo se gestionan estos pagos en su guía sobre dividendos en España.

El dividendo ordinario es el que más debería interesarte si buscas estudiar la estabilidad de los pagos de una empresa. Que una compañía lo haya repartido durante años no garantiza que vaya a mantenerlo: puede reducirlo o suspenderlo si empeoran sus beneficios, caja o necesidades financieras.

El dividendo extraordinario, en cambio, responde a algo excepcional, como una operación corporativa o la generación puntual de caja. Cobrarlo puede ser positivo, pero cometerías un error si calculases tus futuros ingresos suponiendo que volverá a aparecer todos los años.

Con el dividendo a cuenta y el complementario cambia la pregunta. Aquí no estamos hablando tanto de su origen como del momento del pago. Una empresa puede adelantar una parte y completar posteriormente la retribución correspondiente al ejercicio.

Por último, está la forma en la que recibes el dividendo. Lo más sencillo es el dividendo en efectivo, pero algunas empresas utilizan acciones o fórmulas flexibles.

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Un dividendo puede tener varios “apellidos” a la vez

Esta es la parte que más confusión suele generar.

Imagina que una empresa anuncia un dividendo ordinario de 0,80 € por acción. Decide pagar 0,30 € primero y los 0,50 € restantes después.

El primer pago podría ser un dividendo ordinario a cuenta en efectivo y el segundo un dividendo ordinario complementario en efectivo.

No son cuatro tipos de remuneración diferentes. Son tres formas de describir el mismo pago: su carácter, el momento en que se abona y la forma de cobro.

Supongamos, además, que tienes 100 acciones. Recibirías 30 € brutos en el primer pago y 50 € brutos en el segundo: 80 € brutos en total. Que el dividendo llegue dividido en dos abonos no hace que la inversión sea más rentable.

Y si la empresa añade después un dividendo extraordinario de 0,20 € por acción por una operación excepcional, sumarías otros 20 € brutos. Esos 20 €, sin embargo, no deberían formar parte de tu previsión de ingresos recurrentes.

¿Dividendo fijo, estable, único, bruto o neto también son tipos?

Puedes encontrarte estas expresiones, pero conviene entender qué representan.

Un dividendo fijo o estable suele describir una política con la que la empresa intenta mantener una determinada retribución por acción. La palabra “fijo” no debe interpretarse como una garantía de pago permanente.

Un dividendo único simplemente indica que la remuneración se abona de una sola vez en lugar de fraccionarse en varios pagos.

Y bruto y neto no son realmente dos dividendos distintos. El bruto es el importe antes de las retenciones aplicables y el neto es lo que termina llegando al inversor después de ellas.

Tampoco confundas el número de pagos con la rentabilidad. Para comparar cuánto remunera realmente una acción respecto a su cotización, la métrica adecuada es la rentabilidad por dividendo.

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Qué tipo de dividendo es mejor

No hay un tipo universalmente mejor, pero para valorar ingresos recurrentes preferimos fijarnos en el dividendo ordinario y en su sostenibilidad.

Un dividendo extraordinario elevado puede hacer que la remuneración de un año parezca espectacular sin decir prácticamente nada sobre lo que ocurrirá después.

De la misma forma, cobrar cuatro veces al año no convierte a una empresa en mejor inversión que otra que paga una o dos veces. Lo importante es cuánto reparte, de dónde sale ese dinero y si el negocio puede mantenerlo.

Error común: elegir una acción únicamente porque aparece con una rentabilidad por dividendo muy elevada. El porcentaje también puede dispararse porque la cotización se haya desplomado y el mercado espere un recorte del pago.

Antes de decidir, merece más la pena revisar beneficios, generación de caja, endeudamiento y payout. En Finantres tienes una guía específica con ratios para evaluar acciones de dividendos y otra sobre la tasa de crecimiento de los dividendos.

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Qué pasa con el scrip dividend y los impuestos

El dividendo flexible merece especial atención porque la fiscalidad puede cambiar según la opción elegida.

La Agencia Tributaria distingue entre recibir acciones totalmente liberadas, vender los derechos de asignación en el mercado y recibir una compensación dineraria de la propia empresa. No deberías asumir que todas esas alternativas tributan de la misma manera. La Agencia Tributaria explica el tratamiento del scrip dividend y cómo cambia según lo que haga el accionista.

En términos generales, los dividendos dinerarios percibidos por una persona física residente en España se consideran rendimientos derivados de la participación en fondos propios y se integran en la base imponible del ahorro.

No hace falta convertir una guía sobre tipos de dividendos en un manual fiscal. Si quieres profundizar, consulta cómo declarar los dividendos, especialmente si también cobras pagos de empresas extranjeras.

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No compres una acción solo para “cazar” el dividendo

Otro error habitual consiste en comprar justo antes del reparto pensando que el dividendo será una ganancia adicional automática.

Cuando una acción comienza a cotizar ex-dividendo, quien la compra ya no tiene derecho a ese pago y la cotización suele ajustarse aproximadamente por el importe distribuido, aunque después el mercado puede mover el precio por muchos otros motivos. BME detalla este funcionamiento dentro del proceso de pago de dividendos en España.

Por eso conviene tener clara la fecha ex-dividendo y no confundir cobrar efectivo con crear rentabilidad de la nada.

Si tu objetivo es construir una estrategia alrededor de estos pagos, es más útil aprender cómo invertir en dividendos que perseguir el siguiente reparto del calendario.

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Dónde cobrar dividendos si inviertes desde España

El broker no convierte un dividendo mediocre en uno bueno, pero sí influye en los mercados a los que puedes acceder, los costes, el cambio de divisa y la facilidad para consultar tus cobros.

Para un inversor que quiere empezar con acciones internacionales que reparten dividendos y valora una plataforma sencilla, nuestra opción preferida para este perfil es eToro. La plataforma indica que acredita los dividendos correspondientes a posiciones elegibles sobre acciones y ETFs, y permite consultar los pagos y las retenciones aplicadas en el extracto de la cuenta.

Además, eToro (Europe) Limited aparece en el registro de la CNMV como empresa de servicios de inversión del Espacio Económico Europeo en libre prestación en España. Eso no elimina el riesgo de invertir ni significa que sea la opción ideal para todos los inversores.

Puedes revisar nuestro análisis de eToro y sus condiciones antes de decidir. Si encaja con tu perfil, puedes consultar eToro desde aquí. Las comisiones aplicables a acciones pueden variar según el mercado y la residencia, así que revisa siempre el coste que aparece antes de confirmar una operación.

Si prefieres comparar alternativas antes de elegir, revisa los mejores brokers para invertir en dividendos. La plataforma debe encajar con tu estrategia; no al revés.

Conclusión

Los tipos de dividendos se entienden mucho mejor cuando separas tres preguntas: por qué se paga, cuándo se paga y cómo lo recibes.

Ordinario y extraordinario hablan sobre el carácter del reparto. A cuenta y complementario explican en qué momento se abona. Efectivo, acciones y scrip dividend describen cómo llega la remuneración al accionista.

Para tomar decisiones de inversión, el nombre importa menos que lo que hay detrás. Un dividendo ordinario sostenible vale más como información que un pago extraordinario espectacular pero irrepetible. Y ningún dividendo, por alto que sea, sustituye al análisis del negocio, sus riesgos y su capacidad para seguir generando caja.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es el tipo de dividendo más habitual?

El dividendo ordinario en efectivo es una de las fórmulas más sencillas y habituales de retribuir al accionista. Puede pagarse de una sola vez o dividirse, por ejemplo, entre un pago a cuenta y otro complementario. Lo importante es analizar el total anual y su sostenibilidad, no cuántos abonos recibes.

¿Es mejor un dividendo extraordinario que uno ordinario?

No si buscas ingresos que puedan mantenerse en el tiempo. El extraordinario puede darte un cobro mayor en un momento concreto, pero nace de una circunstancia excepcional. Para estudiar la continuidad de la remuneración, el dividendo ordinario suele aportar mucha más información.

¿Un dividendo en acciones tributa igual que uno en efectivo?

No necesariamente. En un scrip dividend, el tratamiento depende de si recibes acciones totalmente liberadas, vendes los derechos o recibes una compensación dineraria de la empresa. Conviene revisar la modalidad concreta antes de elegir porque las consecuencias fiscales pueden ser diferentes.

Este artículo ha sido elaborado por Araceli Ramírez

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