Resumen rápido
- Un futuro es un contrato estandarizado para comprar o vender un activo a un precio determinado y en una fecha futura.
- Puedes adoptar una posición larga si esperas subidas o una posición corta si esperas bajadas.
- No necesitas desembolsar todo el valor nominal del contrato: aportas unas garantías o margen.
- Ese margen genera apalancamiento, por lo que movimientos relativamente pequeños del mercado pueden producir pérdidas importantes.
- Las ganancias y pérdidas se ajustan diariamente.
- Los futuros pueden utilizarse para cobertura o para especular, pero no son un producto adecuado para principiantes sin experiencia en derivados.
- Para un usuario experimentado en España que busca acceso real a futuros, DEGIRO es nuestra mejor opción dentro de los brokers generalistas que analizamos, aunque debes comprobar que el contrato concreto que quieres operar esté disponible.
¿Qué son los futuros financieros?
Un futuro es un contrato mediante el cual dos partes acuerdan comprar o vender una cantidad determinada de un activo subyacente a un precio pactado y en una fecha futura.
La CNMV explica los futuros como contratos sobre activos que pueden ser valores, índices, materias primas u otros instrumentos. A diferencia de comprar directamente el activo, estás negociando un derivado cuyo valor depende de ese subyacente.
Los contratos negociados en mercados organizados están estandarizados. Antes de abrir una posición debes conocer, como mínimo:
- El activo subyacente.
- El tamaño del contrato.
- Su multiplicador.
- El vencimiento.
- La forma de liquidación.
- Las garantías exigidas.
- La divisa en la que cotiza.
No todos los contratos funcionan igual. Un futuro sobre un índice bursátil puede tener un tamaño y un riesgo completamente diferentes a uno sobre petróleo, tipos de interés o acciones. Si quieres profundizar en esas diferencias, tienes nuestra guía sobre tipos de futuros.
También puedes consultar el resto de contenidos del área de trading de Finantres para entender cómo encaja este producto dentro de una operativa más amplia.
¿Cómo funcionan los futuros en la práctica?
La parte que más confusión genera es que no pagas necesariamente todo el valor económico del contrato para abrir una posición.
El broker y la cámara de compensación exigen unas garantías. Ese dinero sirve para respaldar la posición, pero no representa el riesgo máximo de la operación.
Imagina un contrato cuyo valor nominal sea de 100.000 €. Puede que para abrirlo no tengas que desembolsar esos 100.000 €, sino solamente las garantías correspondientes.
El problema aparece cuando interpretas esas garantías como si fueran el dinero que estás arriesgando.
No lo son.
El margen te permite controlar una exposición mucho mayor y, por tanto, genera apalancamiento. Puedes profundizar en este punto en nuestra explicación del margen inicial en futuros.
Además, los contratos de futuros se someten a liquidaciones periódicas de pérdidas y ganancias. En mercados como MEFF existe liquidación diaria: si la posición se mueve a tu favor, se abona la diferencia; si se mueve en contra, se carga en tu cuenta.
Un ejemplo sencillo
El futuro estándar sobre el IBEX 35 negociado en MEFF utiliza un multiplicador de 10 € por punto del índice. Puedes consultar las especificaciones directamente en MEFF.
Supongamos, como ejemplo meramente ilustrativo, que compras un contrato a 12.000 puntos.
Su valor nominal sería:
12.000 × 10 € = 120.000 €
Si el futuro sube 30 puntos:
30 × 10 € = 300 € de beneficio bruto
Pero si cae 30 puntos:
30 × 10 € = 300 € de pérdida
Y una caída de 200 puntos supondría una pérdida de 2.000 €, antes de tener en cuenta comisiones y otros costes.
La pregunta importante, por tanto, no es cuánto margen te exige el broker. Es qué exposición real estás controlando y cuánto puede perder esa posición con un movimiento normal del mercado.
Posición larga y posición corta: qué cambia
Los futuros permiten operar tanto al alza como a la baja de forma directa.
| Posición | Qué esperas | Qué ocurre si el precio sube | Qué ocurre si el precio baja |
|---|---|---|---|
| Larga | Que el futuro suba | Ganas | Pierdes |
| Corta | Que el futuro baje | Pierdes | Ganas |
Comprar un futuro te coloca en posición larga. Venderlo te coloca en posición corta.
Pero vender un futuro no significa simplemente vender un activo que ya tienes. Estás entrando en un contrato derivado con obligaciones económicas y ajustes de garantías.
Normalmente tampoco tienes que esperar al vencimiento. Puedes cerrar la operación antes realizando la operación contraria.
Si quieres pasar de la definición a la operativa, nuestra guía sobre trading de futuros entra con más detalle en ese proceso.
¿Para qué se utilizan los futuros?
Hay dos usos especialmente relevantes para un inversor particular.
El primero es la cobertura. Imagina que tienes una cartera importante de acciones españolas y temes una caída temporal del mercado. Una posición corta mediante futuros sobre un índice puede compensar parte de esas pérdidas.
El segundo es la especulación. Puedes intentar beneficiarte de una subida o bajada del activo sin comprarlo directamente.
También existen estrategias de arbitraje, aunque suelen ser más propias de operadores profesionales e institucionales.
La cobertura no convierte al futuro en un producto seguro. Una cobertura mal dimensionada también puede añadir riesgo, especialmente si el comportamiento del contrato no coincide suficientemente con el activo que intentas proteger.
Riesgos de los futuros financieros que no deberías ignorar
La CNMV clasifica los derivados como productos de riesgo elevado debido, entre otros factores, al efecto del apalancamiento. Una inversión inicial relativamente pequeña puede representar una exposición económica mucho mayor.
El principal peligro es precisamente ese: confundir el margen necesario con el riesgo real de la posición.
También debes tener presentes estos riesgos:
- Pérdidas superiores al capital inicialmente destinado a la operación. El margen no funciona como un límite automático de pérdidas.
- Llamadas de margen. Si tus garantías dejan de ser suficientes, puedes tener que aportar más dinero o ver cómo el broker reduce posiciones. Nuestra guía sobre margin call explica este proceso.
- Vencimiento. No puedes olvidarte indefinidamente de un contrato como podrías hacer con una acción. Si quieres mantener la exposición, puede ser necesario cerrar un vencimiento y abrir otro.
- Liquidez y deslizamiento. No todos los futuros negocian con la misma profundidad.
- Riesgo de divisa. Operar contratos denominados en dólares u otras monedas puede añadir otra fuente de variación.
- Errores de tamaño. Confundir el multiplicador o el valor por punto puede hacer que abras una exposición muy superior a la que pretendías.
Para nosotros, una regla sencilla es especialmente útil: si no puedes calcular cuánto perderías con un movimiento concreto del subyacente antes de pulsar comprar o vender, todavía no deberías abrir ese futuro.
Antes de utilizar dinero real también merece la pena trabajar una gestión del riesgo específica para futuros.
Futuros, opciones y CFDs: no son lo mismo
Los tres son derivados, pero funcionan de forma diferente.
| Característica | Futuros | Opciones | CFDs |
| Tipo de producto | Contrato estandarizado | Derecho u obligación según la posición | Contrato con el broker |
| Mercado | Habitualmente organizado | Organizado o, en algunos casos, OTC | Habitualmente OTC |
| Vencimiento | Sí | Sí | Depende del producto |
| Margen | Habitual | Depende de la posición | Habitual |
| Apalancamiento | Sí | Puede existir | Sí |
| Obligación contractual | Comprador y vendedor | Principalmente el vendedor; el comprador adquiere un derecho | Según contrato |
La diferencia más importante frente a las opciones financieras es que comprar una opción te otorga un derecho, mientras que entrar en un futuro genera una obligación contractual.
Los CFDs, por su parte, suelen ser contratos OTC entre cliente y proveedor, mientras que los futuros estandarizados se negocian en mercados organizados.
No elegiríamos uno u otro simplemente porque permita más apalancamiento. Primero hay que decidir qué producto encaja con el objetivo y después estudiar sus riesgos.
Cómo operar futuros desde España con criterio
Si después de entender el funcionamiento sigues considerando que los futuros encajan con tu experiencia, el proceso debería empezar por el contrato y no por el broker.
Antes de operar:
- Comprueba exactamente qué futuro quieres negociar.
- Revisa el multiplicador y el valor nominal.
- Comprueba su vencimiento y tipo de liquidación.
- Averigua qué garantías exige la posición.
- Revisa comisiones, datos de mercado, cambio de divisa y posibles costes de conexión.
- Define cuánto puedes perder antes de entrar.
- Elige un intermediario regulado que dé acceso al mercado que necesitas.
Para este perfil concreto, consideramos que DEGIRO es la mejor opción práctica para operar futuros desde España si ya tienes experiencia suficiente con derivados.
DEGIRO permite acceder a futuros negociados en distintas bolsas de derivados y exige habilitar un perfil Active o Trader para utilizar estos productos. Esa activación implica requisitos adicionales y comprobaciones relacionadas con la operativa en derivados. La entidad que presta el servicio forma parte de flatexDEGIRO Bank SE, supervisada principalmente por BaFin, mientras que su sucursal neerlandesa está también bajo supervisión de AFM y DNB.
Puedes consultar DEGIRO desde aquí y comprobar si ofrece el contrato concreto que buscas antes de abrir ninguna posición.
La recomendamos porque combina acceso a varios mercados de derivados con una estructura pensada para el inversor que opera por su cuenta. No la recomendamos como excusa para empezar a operar futuros sin experiencia: disponer de acceso al producto no significa que debas utilizarlo.
Si quieres valorar primero la plataforma, la regulación, los costes y sus puntos débiles, revisa nuestro análisis con las opiniones de DEGIRO.
¿Cómo tributan los futuros en España?
La fiscalidad depende del tipo de operación y de tu situación.
La Agencia Tributaria establece que, en las operaciones realizadas en mercados regulados de futuros y opciones, el resultado se considera con carácter general ganancia o pérdida patrimonial cuando no se trate de la cobertura de una operación principal realizada dentro de una actividad económica. La imputación se produce cuando se liquida la posición o se extingue el contrato.
Puedes consultar el criterio directamente en la Agencia Tributaria.
Conviene conservar informes del broker, operaciones, liquidaciones y comisiones. Si haces muchas operaciones o utilizas derivados vinculados a una actividad económica, el tratamiento puede requerir un análisis adicional.
Para no mezclar aquí toda la parte tributaria, tienes una guía específica sobre fiscalidad de futuros y declaración de la renta.
Conclusión
Los futuros financieros son herramientas muy útiles cuando sabes exactamente para qué las necesitas. Permiten cubrir una cartera, operar movimientos alcistas o bajistas y acceder a grandes exposiciones sin desembolsar todo el nominal.
Esa misma característica explica su mayor peligro.
El margen facilita la entrada, pero no reduce el tamaño real de la posición. Antes de operar deberías poder calcular el nominal del contrato, el valor de cada punto, las pérdidas que soportaría tu cuenta y qué ocurriría si necesitas aportar garantías adicionales.
Si estás empezando, nuestra recomendación es clara: los futuros no deberían ser tu primer producto de inversión.
Si ya tienes experiencia con derivados y buscas una plataforma para dar el siguiente paso, DEGIRO es nuestra opción preferida para este caso. Revisa antes el futuro concreto, sus costes y sus garantías, y utiliza una posición cuyo riesgo puedas asumir incluso si el mercado se mueve rápidamente en tu contra.










