Resumen rápido
- Si haces crowdlending, los intereses suelen tributar en el IRPF como rendimientos del capital mobiliario.
- Si haces equity crowdfunding, los dividendos tributan como rendimiento del capital mobiliario y la ganancia o pérdida al vender suele ir a la base del ahorro.
- Si haces una donación pura, el tratamiento cambia: para quien recibe puede entrar en el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones.
- Si participas en crowdfunding de recompensa, para el promotor suele parecerse más a una venta o actividad económica que a una inversión.
- Para rentas de 2025, la Agencia Tributaria recoge que la base del ahorro llega actualmente hasta el 30% en el tramo que excede de 300.000 €, tras los cambios con efectos desde el 1 de enero de 2025.
Qué debes mirar antes de declarar crowdfunding
Antes de pensar en casillas o porcentajes, revisa estas tres cosas:
- qué has recibido realmente: intereses, dividendos, participaciones, una recompensa o nada
- si eres inversor o promotor del proyecto
- si la plataforma opera en España o fuera
Aquí conviene hacer una parada importante. En España, las plataformas de financiación participativa tienen un marco regulatorio específico y puedes comprobar si están registradas en la CNMV. Eso no cambia por sí solo la fiscalidad, pero sí te ayuda a filtrar plataformas serias y a entender mejor la documentación fiscal que luego necesitarás.
Si todavía estás ubicando este producto dentro de tu cartera, puede ayudarte repasar primero qué es el crowdfunding y cómo encaja dentro de las inversiones alternativas.
Cómo tributa el crowdfunding si inviertes prestando dinero
Cuando hablamos de crowdlending, lo habitual es que tú prestes dinero y recibas intereses. Fiscalmente, eso se parece mucho más a otros rendimientos financieros que a una compraventa de acciones.
La lógica general es esta: los intereses que cobras suelen tributar como rendimientos del capital mobiliario en el IRPF, dentro de la base del ahorro. La Agencia Tributaria encuadra como rendimientos del capital mobiliario los obtenidos por la cesión a terceros de capitales propios, que es justo la idea que hay detrás de este tipo de inversión.
Ejemplo práctico:
- Prestas 2.000 €
- Cobras 160 € de intereses brutos en el año
- Esos 160 € son, en principio, el importe que tendrás que integrar como rendimiento del capital mobiliario, con las retenciones que correspondan si la plataforma las ha practicado
Consejo experto: no des por hecho que todas las plataformas retienen igual. En plataformas extranjeras es más frecuente que tengas que hacer tú el trabajo fino de cuadrar importes, divisas y certificados.
Si quieres profundizar en esta parte concreta, encaja enlazar con crowdlending, con la fiscalidad del crowdlending y también con la inversión en préstamos P2P.
Ojo con los impagos
Aquí aparece uno de los errores más habituales. Mucha gente piensa que, si un préstamo entra en mora, ya puede deducirse la pérdida en la renta. No siempre funciona así.
Advertencia importante: en crowdlending, la pérdida fiscal no suele nacer simplemente porque el proyecto deje de pagar una cuota. Normalmente necesitas que la pérdida esté bien determinada y documentada. En la práctica, manda mucho cómo informa la plataforma y qué situación jurídica tiene ese crédito. En importes relevantes, esto conviene revisarlo con bastante cuidado.
Cómo tributa si inviertes en acciones o participaciones
En el equity crowdfunding no prestas dinero: compras acciones o participaciones de una empresa. Aquí la fiscalidad cambia.
Hay dos momentos distintos:
- Si cobras dividendos, suelen tributar como rendimiento del capital mobiliario.
- Si vendes tus participaciones con beneficio o pérdida, normalmente generas una ganancia o pérdida patrimonial que va a la base del ahorro.
Ejemplo práctico:
- Inviertes 3.000 € en una startup
- Tres años después vendes por 4.200 €
- La ganancia patrimonial sería, en términos generales, de 1.200 €, descontando en su caso gastos asociados
Este punto conecta muy bien con la fiscalidad de las acciones, porque la mecánica fiscal se parece más a esa categoría que al préstamo tradicional.
La deducción por invertir en empresas de nueva o reciente creación
Aquí hay un matiz muy interesante. Si la inversión cumple los requisitos legales, puede existir deducción en IRPF por inversión en empresas de nueva o reciente creación. La Agencia Tributaria recoge para 2025 un 50% de deducción sobre una base máxima anual de 100.000 €.
Pero cuidado: no por invertir a través de una plataforma ya entras automáticamente. Tienen que cumplirse los requisitos de la entidad y de tu inversión. Es una ventaja fiscal muy potente, sí, pero no es una casilla que convenga marcar “por intuición”.
Error común: asumir que cualquier inversión en startup vía crowdfunding da derecho a deducción. Ese salto es demasiado alegre.
Qué pasa con el crowdfunding de donación
En el crowdfunding de donación tú aportas dinero sin esperar intereses, acciones ni una recompensa económica clara. Aquí ya no estamos en una lógica de inversión clásica.
Para quien aporta, lo normal es que esa salida de dinero no genere por sí sola un rendimiento en el IRPF. Para quien recibe, si la operación es una donación pura entre particulares, puede entrar en el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, no en la base del ahorro del IRPF.
Este punto es muy sensible porque depende mucho de quién dona, quién recibe y con qué finalidad. No es lo mismo ayudar a una persona concreta, apoyar una asociación acogida a un régimen especial o participar en una campaña con contraprestación encubierta.
Caso realista:
- Aportas 150 € a una campaña solidaria y no recibes nada a cambio
- Para ti no hay una rentabilidad que declarar
- Para quien recibe, la tributación puede no ir por IRPF, sino por la vía de donaciones o, si es una entidad específica, por otro régimen propio
Fiscalidad del crowdfunding de recompensa
El crowdfunding de recompensa es el que más dudas genera porque mucha gente lo llama crowdfunding “sin más”, cuando fiscalmente se parece bastante a una preventa.
Si tú financias un proyecto y a cambio recibes un libro, un juego, una camiseta o acceso anticipado a un servicio, ya no estás haciendo una inversión financiera en sentido estricto. Para el promotor, ese ingreso suele parecerse más a una actividad económica que a una mera captación de fondos.
Además, si existe una entrega de bienes o prestación de servicios sujeta a IVA, la Agencia Tributaria recuerda que los pagos anticipados pueden hacer nacer el devengo del IVA en el momento del cobro.
Ejemplo práctico:
- Un creador lanza una campaña y recauda 8.000 € vendiendo por adelantado 200 unidades de un producto
- Fiscalmente, no basta con decir “es crowdfunding”
- Puede haber ingresos de actividad y obligaciones de IVA, aunque el producto se entregue después
Consejo experto: para el promotor, esta modalidad suele ser más delicada de lo que parece. El error típico es pensar que, como el dinero entra antes de fabricar o entregar, todavía no hay impacto fiscal.
Cómo tributa la base del ahorro en 2025 y 2026
Si tu crowdfunding genera intereses, dividendos o ganancias patrimoniales, lo normal es que acabes en la base del ahorro.
Según la información vigente de la Agencia Tributaria para rentas de 2025, la escala general aplicable a estas rentas llega, en términos agregados, desde el 19% hasta el 30% para la parte que exceda de 300.000 €.
Un ejemplo muy simple:
- Primeros 6.000 €: 19%
- De 6.000 € a 50.000 €: 21%
- De 50.000 € a 200.000 €: 23%
- De 200.000 € a 300.000 €: 27%
- Más de 300.000 €: 30%
Esto importa porque muchos inversores miran solo la rentabilidad bruta del proyecto y no la rentabilidad neta después de impuestos. Si estás comparando alternativas, te ayudará más hacerlo junto a artículos como fiscalidad del crowdlending o incluso crowdfunding vs crowdlending, que aclaran mejor qué estás comprando realmente.
Errores habituales al declarar crowdfunding
- Declarar todos los ingresos de crowdfunding como si fueran intereses.
- No separar dividendos de ganancias patrimoniales.
- Dar por deducible un impago demasiado pronto.
- Pensar que una recompensa es fiscalmente igual que una donación.
- Olvidar que una plataforma extranjera puede obligarte a reconstruir mejor la información fiscal.
- Aplicar la deducción por empresa de nueva creación sin comprobar requisitos.
Si ya tienes claro que esta inversión puede encajar contigo, el siguiente paso lógico no es abrir cuenta a ciegas, sino comparar bien las plataformas de crowdfunding y ver cuál encaja mejor con tu perfil, tu horizonte y el tipo de riesgo que quieres asumir.
Conclusión
La fiscalidad del crowdfunding en España no se entiende mirando solo el nombre de la plataforma. Se entiende viendo qué has hecho exactamente: prestar, invertir en capital, donar o comprar una recompensa por adelantado.
Si te quedas con una sola idea, que sea esta: en crowdfunding, la forma jurídica y económica de la operación manda más que la etiqueta comercial. Cuando lo separas bien, la declaración deja de ser un lío. Y cuando no lo separas, es justo cuando empiezan los errores.


