Resumen rápido
- Las Letras del Tesoro son deuda a corto plazo y no pagan cupón: ganas por la diferencia entre lo que compras y lo que cobras al vencimiento.
- Los Bonos del Estado suelen moverse entre 2 y 5 años y pagan cupón anual.
- Si priorizas liquidez cercana y menos sensibilidad a los tipos, las Letras suelen encajar mejor.
- Si puedes mantener más tiempo y buscas fijar una rentabilidad durante más años, el Bono suele tener más sentido.
- El mayor error es mirar solo el tipo de interés y no el plazo real que necesitas.
Diferencia rápida entre Bonos y Letras del Tesoro
Las Letras del Tesoro son valores de renta fija a corto plazo. A fecha de mayo de 2026, el Tesoro sigue subastándolas a 3, 6, 9 y 12 meses según su calendario oficial. No pagan intereses periódicos: compras por debajo del nominal y al vencimiento recuperas 1.000 euros por título.
Los Bonos del Estado son deuda a medio plazo. El Tesoro los sitúa entre 2 y 5 años, con pago de cupón anual. Eso significa que recibes intereses durante la vida del bono y, al vencimiento, recuperas el nominal.
Si quieres una base más amplia antes de decidir, conviene repasar cómo funciona la renta fija, porque muchas dudas vienen de tratar todos estos productos como si fueran iguales.
Comparativa clave: plazo, rentabilidad, liquidez y riesgo
| Aspecto | Letras del Tesoro | Bonos del Estado |
|---|---|---|
| Plazo habitual | 3, 6, 9 y 12 meses | 2 a 5 años |
| Cómo ganas dinero | Descuento sobre nominal | Cupón anual + posible variación de precio |
| Sensibilidad a tipos | Baja | Más alta |
| Riesgo si vendes antes | Menor, pero existe | Mayor |
| Visibilidad del dinero | Muy alta | Menor si no vas a vencimiento |
| Perfil típico | Ahorro a corto plazo | Planificación a medio plazo |
Aquí está la clave de verdad: no compares una Letra a 12 meses con un Bono a 5 años como si fueran el mismo producto. No lo son. Uno te sirve para aparcar liquidez con vencimiento cercano. El otro te sirve para fijar condiciones durante más tiempo, asumiendo más riesgo de precio si sales antes.
Ejemplo práctico
Imagina que inviertes 10.000 € y sabes que vas a necesitar ese dinero en 9 o 10 meses para la entrada de un coche o un cambio de vivienda. En ese caso, una Letra suele ser más coherente que un Bono. Aunque el Bono pueda ofrecer un cupón atractivo, te obliga a convivir más tiempo con la inversión o a vender en mercado secundario, donde el precio puede haberse movido en tu contra.
Cuándo te convienen más las Letras del Tesoro
Las Letras tienen sentido cuando tu prioridad es la simplicidad y el corto plazo. Si ya sabes que ese dinero puede tener un uso próximo, suelen ser una opción más limpia.
Además, en el entorno actual siguen siendo un producto muy mirado por el ahorrador español. Por ejemplo, en la subasta del 7 de abril de 2026, la Letra a 12 meses salió con un tipo marginal del 2,640% y la de 6 meses con un 2,391%, según el Tesoro Público. No significa que siempre vayan a darte eso, pero sí te sirve para entender el nivel reciente.
Te suelen encajar más si:
- quieres proteger liquidez a menos de un año;
- no necesitas cobrar cupones periódicos;
- prefieres reducir el impacto de futuras bajadas o subidas de tipos;
- valoras poder planificar el vencimiento con mucha precisión.
Si estás pensando en comprarlas por tu cuenta, te ayuda revisar antes cómo funciona invertir en deuda pública y tener a mano el calendario de subastas del Tesoro.
Cuándo te convienen más los Bonos del Estado
El Bono gana atractivo cuando tu horizonte es más largo y te interesa fijar unas condiciones durante varios años. También encaja mejor si valoras recibir cupón anual en vez de esperar todo el rendimiento al vencimiento.
Eso sí: aquí aparece el matiz que más se pasa por alto. Un Bono puede ser seguro en términos de emisor, pero no necesariamente estable en precio si lo vendes antes. Si los tipos suben después de comprarlo, el valor de mercado de tu bono puede caer.
Consejo experto
Si no estás razonablemente seguro de poder mantener hasta vencimiento, no elijas un Bono solo porque hoy te gusta su cupón. En renta fija, la duración importa casi más que el titular comercial del producto.
Un Bono te puede convenir más si:
- no vas a tocar ese dinero durante 2, 3 o 5 años;
- te interesa cobrar cupones;
- buscas diversificar algo más allá del muy corto plazo;
- aceptas que el precio en mercado secundario pueda fluctuar.
Si vas a comprar este tipo de activos fuera de la suscripción directa, merece la pena comparar antes los mejores brokers de bonos, sobre todo por comisiones y acceso a mercado secundario.
Errores habituales antes de elegir
Error común 1: pensar que ambos “son igual de seguros” y ya está
Sí, ambos dependen del Estado y el riesgo de impago no suele ser la preocupación principal. Pero eso no elimina el riesgo de precio, especialmente en bonos.
Error común 2: fijarte solo en la rentabilidad bruta
La rentabilidad neta importa más. Si quieres afinar, revisa la fiscalidad de las Letras del Tesoro. En 2026, estos rendimientos siguen yendo a la base del ahorro, con tramos del 19% al 30% según importe, de acuerdo con la información fiscal del Tesoro.
Error común 3: ignorar la operativa real
Comprar directamente puede ser barato, pero no siempre es lo más cómodo. El Tesoro y el Banco de España mantienen la operativa para particulares, y el Banco de España sigue aplicando comisión por transferencias de efectivo en cuentas directas para amortizaciones e intereses de bonos y obligaciones: 1,5 por mil, con mínimo de 0,9 € y máximo de 200 €, según su información vigente.
Advertencia importante
Si tu horizonte es incierto, una Letra suele ser más perdonadora que un Bono. No porque sea “mejor”, sino porque el plazo corto reduce el margen para equivocarte.
Conclusión
Entre Bonos y Letras del Tesoro no hay un ganador universal. Hay una elección más o menos coherente con tu plazo.
Si el dinero lo vas a necesitar en menos de un año, las Letras suelen tener más sentido por simplicidad, visibilidad y menor exposición a movimientos de tipos. Si puedes inmovilizarlo varios años y quieres fijar cupón, el Bono puede encajar mejor. La decisión correcta no es perseguir el número más alto, sino casar el vencimiento con tu vida real.


