Resumen rápido
- Los Bonos del Estado son deuda pública española a medio plazo, normalmente a 3 y 5 años.
- Pagan un cupón periódico y devuelven el nominal al vencimiento.
- El importe mínimo habitual es de 1.000 €.
- Puedes comprarlos en subasta o en mercado secundario.
- Si vendes antes del vencimiento, puedes ganar o perder dinero.
- Su riesgo de impago es bajo, pero su precio sí se mueve con los tipos de interés.
- Fiscalmente tributan en la base del ahorro.
Qué son los Bonos del Estado y en qué se diferencian de las Letras y las Obligaciones
Los Bonos del Estado son títulos de deuda emitidos por el Tesoro español con vencimientos superiores a dos años. Según el Tesoro, hoy se emiten sobre todo a 3 y 5 años, mientras que las Obligaciones del Estado van más allá de 5 años.
La comparación rápida queda así:
- Las Letras del Tesoro son a corto plazo y no pagan cupón periódico; su rentabilidad suele venir de comprarlas por debajo del nominal.
- Los Bonos del Estado son a medio plazo y sí pagan cupones.
- Las Obligaciones del Estado son parecidas a los bonos, pero con plazos más largos.
Si todavía mezclas estos tres productos, te conviene repasar antes la guía de renta fija y la comparación con las Letras del Tesoro.
Cómo gana dinero el inversor con un bono
Hay dos formas de ganar dinero con un bono:
- Por el cupón anual, que es el interés que paga el bono.
- Por la diferencia entre el precio al que compras y el precio al que vendes o amortizas.
Aquí está el error más común: pensar que el cupón y la rentabilidad final son lo mismo. No lo son.
Ejemplo práctico: si compras 10.000 € nominales en un bono con cupón del 2,35% y lo mantienes hasta vencimiento, cobrarás sus cupones anuales y al final recuperarás el nominal. Pero si lo compras más caro de lo normal en mercado secundario o lo vendes antes en un mal momento, tu rentabilidad real puede ser menor o incluso negativa.
Ese detalle importa mucho más de lo que parece.
Cómo comprar Bonos del Estado en España paso a paso
Tienes tres vías principales:
- Compra directa a través del Tesoro o del Banco de España.
- Compra a través de un banco o intermediario financiero.
- Compra indirecta mediante fondos o ETFs de renta fija, si lo que buscas es diversificación y más liquidez.
La vía más “pura” es la compra directa en subasta. El Tesoro indica que el nominal mínimo habitual es de 1.000 € y múltiplos de esa cantidad. También explica que pueden comprarse online, en Banco de España o mediante intermediarios, y que después se negocian en mercado secundario.
Consejo experto: si solo quieres aparcar liquidez a corto plazo, muchas veces una Letra encaja mejor. Si en cambio tu idea es fijar una rentabilidad durante más años y no te importa esperar, el bono tiene más sentido.
Si prefieres operar con una plataforma y no depender solo del circuito del Tesoro, puede ayudarte revisar esta selección de brokers para invertir en bonos. Y, antes de abrir cuenta, conviene comprobar si el intermediario figura entre los brokers registrados en la CNMV.
Qué rentabilidad puedes esperar y de qué depende
La rentabilidad cambia en cada subasta y en el mercado secundario. No hay una cifra fija que sirva para siempre.
Como referencia concreta, en la subasta del 5 de marzo de 2026 el Tesoro adjudicó bonos a 3 años con una rentabilidad marginal cercana al 2,404%. Es una foto útil, pero solo eso: una foto. La siguiente subasta puede salir más alta o más baja.
¿Qué mueve esa rentabilidad?
- Los tipos de interés del mercado.
- La inflación esperada.
- La demanda de deuda española.
- El plazo del bono.
Regla sencilla: a más plazo, más sensibilidad a cambios de tipos. Por eso un bono a 3 años no se comporta igual que una obligación a 10 o 15 años.
Riesgos reales que debes entender antes de invertir
Aquí conviene bajar a tierra. Los Bonos del Estado español tienen un riesgo de impago bajo en comparación con muchos otros activos, pero no son un producto “sin riesgo” en el sentido coloquial.
Los riesgos que más te afectan son estos:
- Riesgo de tipos: si los tipos suben, el precio de los bonos ya emitidos suele bajar.
- Riesgo de mercado: si vendes antes del vencimiento, puedes perder dinero.
- Riesgo de inflación: si la inflación supera claramente tu rentabilidad, tu ganancia real se reduce.
- Riesgo de reinversión: cuando cobras cupones, no siempre podrás reinvertirlos al mismo tipo.
Advertencia importante: la palabra renta fija no significa precio fijo. La CNMV insiste justo en eso al explicar que, cuando suben los tipos, el precio de la renta fija ya emitida baja. Es el punto que más se subestima.
Fiscalidad de los Bonos del Estado en España
En España, los cupones y el rendimiento obtenido por venta o amortización tributan como rentas del ahorro.
Según el Tesoro, los rendimientos derivados de la transmisión o amortización de Bonos y Obligaciones del Estado, con carácter general, no están sometidos a retención a cuenta del IRPF, salvo casos específicos. Y según la Agencia Tributaria, la base del ahorro aplica en la campaña de Renta 2025 los siguientes tipos vigentes a fecha 17 de marzo de 2026:
- 19% hasta 6.000 €
- 21% entre 6.000 € y 50.000 €
- 23% entre 50.000 € y 200.000 €
- 27% entre 200.000 € y 300.000 €
- 30% a partir de 300.000 €
Si quieres profundizar, aquí tienes la guía de fiscalidad de los bonos y, si estás comparando alternativas de corto plazo, también la tributación de las Letras del Tesoro.
Cuándo tienen sentido y cuándo no
Los Bonos del Estado suelen tener sentido si:
- quieres una parte conservadora de la cartera
- tienes un horizonte de varios años
- no necesitas vender antes
- priorizas previsibilidad sobre crecimiento alto
Tienen menos sentido si:
- puedes necesitar ese dinero pronto
- no toleras ver fluctuaciones en precio
- buscas batir inflación a largo plazo con ambición
- todavía no has decidido si prefieres compra directa, fondos o ETF
Comparación sencilla:
- Para una necesidad a 6-12 meses, una Letra suele ser más lógica.
- Para un horizonte intermedio y mayor estabilidad de flujos, un bono encaja mejor.
- Para diversificar entre muchos emisores y vencimientos con más facilidad operativa, un ETF de renta fija puede ser una alternativa más cómoda.
Conclusión
Los Bonos del Estado no son ni una joya secreta ni una pérdida de tiempo. Son una herramienta concreta para una necesidad concreta: dar estabilidad a una parte del patrimonio y fijar expectativas razonables de rentabilidad durante varios años.
Si tienes claro que no vas a necesitar ese dinero antes del vencimiento y quieres entender bien cómo encajan dentro de tu cartera, el siguiente paso lógico es comparar si te conviene más la compra directa, una Letra o una solución más flexible como fondos o ETFs de renta fija.


