Si lo que quieres es invertir en bolsa con costes contenidos y sin ponerte trabas, en DEGIRO juegas en casa. Es un broker hecho para esto: acceso internacional, estructura pensada para invertir y una política de precios que (en la práctica) castiga mucho menos al inversor que compra de forma recurrente o construye cartera a largo plazo.
ING, en cambio, no compite como “broker”, compite como banco: te lo pone cómodo si ya tienes todo allí, pero esa comodidad suele venir con dos peajes claros: más comisiones y menos flexibilidad (tanto en mercados como en producto y forma de operar). No es que sea malo; es que no está pensado para que inviertas barato, sino para que inviertas “desde casa” sin salir del ecosistema del banco.
Así que, en DEGIRO vs ING, mi postura es sencilla: DEGIRO es la opción lógica para casi cualquiera que se tome en serio su cartera. ING solo cobra sentido si priorizas la integración bancaria por encima de todo y aceptas pagar por ello cada vez que haces una compra.

