Luno vs VALR: el veredicto rápido (para no perder el tiempo)
Si estás en España o en Europa y tienes que elegir hoy entre Luno y VALR, la decisión no debería alargarse demasiado.
VALR es la opción práctica y utilizable para un usuario europeo que quiere operar, hacer DCA, acceder a más productos y saber bajo qué entidad está tratando dentro de la UE. Tiene una estructura pensada para usuarios activos y un marco regulatorio europeo claramente identificado a través de su entidad en Polonia.
Luno, en cambio, juega en otra liga. Es un exchange bien construido, con un enfoque muy cuidado en transparencia y pruebas de reservas, pero su realidad actual para nuevos usuarios europeos es incómoda: no está claramente abierto a altas desde España. Eso lo convierte, a efectos prácticos, en una opción válida solo para perfiles muy concretos o cuentas ya existentes.
No son equivalentes, no compiten en el mismo plano y no sirven al mismo tipo de usuario. Si lo que buscas es una plataforma operativa hoy, VALR gana por descarte. Si lo que valoras por encima de todo es un entorno extremadamente simplificado y con máxima transparencia interna, Luno solo tiene sentido si ya estás dentro.
Para quién es mejor cada uno
Luno es mejor para…
- Usuarios muy conservadores que ya tienen cuenta abierta y no necesitan ampliar catálogo ni operar con frecuencia, sino simplemente comprar y mantener unas pocas criptomonedas conocidas.
- Perfiles que priorizan la transparencia interna del exchange por encima de todo, especialmente las pruebas de reservas periódicas y verificables, incluso aceptando una oferta más limitada.
- Personas que buscan una experiencia casi “bancaria”, con una interfaz limpia, pocas decisiones y mínima fricción, aunque eso implique pagar más en comisiones implícitas.
VALR es mejor para…
- Usuarios europeos que quieren abrir cuenta hoy sin ambigüedades, sabiendo bajo qué entidad de la UE están operando y con qué marco regulatorio.
- Inversores que hacen DCA, trading frecuente o gestión activa, y necesitan comisiones más ajustadas y herramientas que vayan más allá de la compra puntual.
- Perfiles que quieren acceder a staking, productos on-chain o derivados, asumiendo que la plataforma exige más responsabilidad y conocimiento por parte del usuario.
Qué es Luno
Luno es un exchange diseñado para no intimidar. Su propuesta no gira en torno a ofrecer decenas de productos ni a competir en profundidad de mercado, sino a facilitar el acceso a las criptomonedas de la forma más simple posible. Es una plataforma claramente custodial, con una experiencia muy guiada, pensada para usuarios que quieren comprar, mantener y entender lo que hacen sin verse abrumados por opciones técnicas.
Para un usuario cripto europeo, Luno representa un modelo casi “educativo–bancario”: pocas criptomonedas, flujos muy controlados y un énfasis fuerte en seguridad interna y transparencia. El problema es que ese mismo enfoque, que en otros mercados puede ser una virtud, en Europa se convierte en una limitación práctica, especialmente para nuevos usuarios que quieren empezar hoy y no encontrarse con restricciones de acceso o de operativa.
Dónde brilla Luno
- Transparencia excepcional gracias a sus pruebas de reservas periódicas y verificables, algo poco habitual incluso entre exchanges grandes.
- Experiencia de usuario muy limpia, ideal para quien quiere evitar interfaces cargadas y decisiones complejas.
- Enfoque claro en compra y tenencia a largo plazo, sin distracciones ni productos de alto riesgo.
- Modelo de custodia bien definido, con separación entre hot y cold wallets y controles internos sólidos.
- Costes previsibles para operativa básica, especialmente para usuarios que no hacen trading frecuente.
Qué es VALR
VALR es un exchange pensado para usuarios que saben lo que quieren hacer con sus criptomonedas. No intenta simplificar el ecosistema ni esconder su complejidad: la asume. Su propuesta gira en torno a ofrecer una infraestructura sólida para comprar, vender, hacer DCA, operar con más herramientas y acceder a productos que van más allá del simple “comprar y mantener”.
Para un usuario europeo, VALR juega un papel distinto al de Luno. No es un exchange educativo ni minimalista, sino una plataforma más completa, con mayor profundidad operativa y una estructura regulatoria europea identificable. Eso lo convierte en una opción más lógica para quien quiere usar un exchange como herramienta habitual y no como un simple punto de entrada puntual al mercado cripto.
Dónde brilla VALR
- Entidad europea claramente identificada, lo que reduce la ambigüedad regulatoria para usuarios de la UE.
- Comisiones más competitivas para usuarios activos y estrategias como DCA o trading frecuente.
- Oferta de productos más amplia, incluyendo staking y servicios on-chain con distintos niveles de riesgo.
- Herramientas pensadas para operar, no solo para comprar: órdenes recurrentes, trading y gestión activa.
- Enfoque pragmático, dirigido a usuarios que prefieren control y eficiencia frente a simplicidad extrema.
Seguridad, custodia y regulación de Luno y VALR
¿Está regulado en Europa?
Aquí aparece una de las diferencias más importantes para un usuario español.
VALR opera en Europa a través de una entidad registrada en Polonia, bajo el régimen nacional de proveedores de servicios de activos virtuales. Esto no es marketing: significa que hay una sociedad europea identificable, un regulador concreto y un marco jurídico claro dentro de la UE.
Luno, en cambio, no muestra hoy una autorización europea equivalente ni permite con claridad nuevas altas desde España. Aunque tenga infraestructura, políticas y tarifas pensadas para Europa, eso no sustituye a una presencia regulatoria operativa para nuevos usuarios. En términos prácticos, esto deja a Luno en una posición incómoda para quien empieza desde cero en la UE.
Custodia de los fondos
Ambos exchanges son custodiales: el usuario no controla las claves privadas mientras los fondos están en la plataforma.
Luno apuesta por un modelo muy controlado, con separación entre hot wallets y cold storage y una arquitectura de seguridad bien documentada. Es un enfoque conservador, con pocas capas de complejidad para el usuario final.
VALR también utiliza cold storage y sistemas de firma múltiple, pero su propuesta va un paso más allá al integrar productos adicionales como staking o servicios on-chain. Esto implica más vectores de riesgo, aunque también más opciones para el usuario que sabe gestionarlos.
Pruebas de reservas y transparencia
En este punto, Luno juega en otra liga. Publica pruebas de reservas periódicas, auditadas y verificables por el propio usuario. No es una promesa genérica de solvencia, sino una práctica recurrente y estructurada.
VALR, al menos en lo que comunica públicamente de forma accesible, no ofrece un sistema de pruebas de reservas comparable. Esto no implica insolvencia, pero sí menor transparencia para el usuario que quiere comprobar por sí mismo que los fondos están respaldados.
KYC y control de riesgos
En ambos casos, el KYC es obligatorio y forma parte central del modelo operativo. No son exchanges pensados para el anonimato ni para operar al margen del sistema financiero.
VALR, por su estructura europea y su catálogo de productos, aplica controles más extensos según el tipo de servicio utilizado. Luno, por su enfoque más simple, mantiene un marco de verificación más homogéneo, alineado con su filosofía de reducir fricción.
Track record y antecedentes
Luno transmite una imagen de prudencia y control, con pocos incidentes públicos y una comunicación muy enfocada en seguridad y educación. Su historial refuerza esa narrativa.
VALR tiene un perfil más operativo y técnico. No destaca por campañas de transparencia, pero sí por haber construido una plataforma funcional y regulada para usuarios exigentes. Su historial se apoya más en la continuidad del servicio que en gestos visibles hacia el usuario.
Comparativa de comisiones entre Luno y VALR (coste real)
Hablar de comisiones sin contexto suele llevar a conclusiones equivocadas. Luno y VALR no solo cobran de forma distinta, sino que penalizan comportamientos distintos. El coste real depende de cómo uses el exchange, no de una tabla de fees aislada.
Comprar 1.000 € en Bitcoin
En Luno, la forma más habitual para un usuario medio es la compra instantánea desde la app. Aquí el coste no se percibe como una comisión directa, pero existe: el margen aplicado ronda el 1,5 % en la compra y otro tanto en la venta. Es cómodo, rápido y transparente en la ejecución, pero caro si lo repites con frecuencia.
En VALR, comprar 1.000 € en BTC a través del mercado spot implica usar el libro de órdenes. El proceso es menos “guiado”, pero el coste es sensiblemente inferior, especialmente si usas órdenes limitadas. Para alguien que compra de forma recurrente, la diferencia acumulada es notable.
Conclusión práctica: para una compra puntual, Luno es más simple; para compras repetidas, VALR sale claramente mejor.
Trading frecuente
Aquí no hay discusión real.
Luno permite trading en su exchange, pero no está pensado para un uso intensivo: menos pares, menos profundidad y una estructura que empuja al usuario medio hacia la compra instantánea.
VALR, en cambio, está diseñado para operar. Comisiones más ajustadas, más pares y herramientas como órdenes recurrentes o estrategias más activas hacen que el coste por operación sea mucho más eficiente para traders o usuarios que hacen DCA semanal o mensual.
Conclusión práctica: si haces trading o DCA serio, Luno no es competitivo; VALR sí.
Retirar fondos a wallet propia
En Luno, la retirada on-chain tiene un coste variable, que incluye la comisión de red más un margen operativo. No es especialmente barata, pero es clara y funcional. Para usuarios que mueven fondos pocas veces, no suele ser un problema grave.
En VALR, las retiradas suelen ser más ajustadas en coste, aunque dependen del activo y de la red utilizada. Al ofrecer más opciones y productos, el usuario tiene más control… y también más responsabilidad para elegir bien.
Conclusión práctica: en retiradas ocasionales la diferencia no es crítica; en movimientos frecuentes, VALR vuelve a ser más eficiente.
Cuándo importa y cuándo no
- No importa demasiado si compras una vez al año y mantienes a largo plazo sin tocar nada.
- Importa mucho si haces DCA, mueves fondos, operas con regularidad o ajustas posiciones.
Y aquí está la clave: Luno cobra por simplicidad; VALR recompensa la operativa consciente. Elegir uno u otro sin tener esto claro es la forma más rápida de pagar de más sin darte cuenta.
Criptomonedas, productos y servicios (tabla)
Aquí es donde se ve con claridad que Luno y VALR no juegan al mismo juego. No se trata solo del número de criptomonedas, sino del tipo de uso que permite cada plataforma a un usuario europeo real.
| Característica | Luno | VALR |
|---|---|---|
| Número de criptomonedas | Limitado, centrado en activos principales | Amplio, con mayor variedad de altcoins |
| Compra / venta spot | Sí | Sí |
| Trading con libro de órdenes | Sí, pero con menos pares y profundidad | Sí, con más pares y enfoque claro en trading |
| Derivados / margen | No relevante para el usuario europeo | Sí, documentados a nivel contractual |
| Staking / Earn | Muy limitado o no claramente disponible en Europa | Sí, con varias opciones y niveles de riesgo |
| Stablecoins | Soporte básico (principalmente USDC) | Soporte amplio y servicios específicos |
| Productos on-chain / DeFi | No es su foco | Sí, con servicios de lending y on-chain |
| Wallet integrada | Sí, custodial y muy simplificada | Sí, custodial con más control operativo |
| App y plataforma | Muy sencilla, pensada para principiantes | Más completa, orientada a usuarios activos |
¿Cuál usaría yo según el perfil?
Aquí es donde conviene dejarse de neutralidades. Si tuviera que elegir yo entre Luno y VALR, lo haría así, según el uso real que vaya a darle.
Principiante absoluto
Luno, siempre que ya tuviera cuenta abierta.
La interfaz es clara, el número de decisiones es mínimo y el riesgo de “meter la pata” es bajo. Para alguien que solo quiere comprar una pequeña cantidad y entender qué está haciendo, Luno es más amable. El problema es que, para un principiante en España hoy, esta opción puede ni siquiera estar disponible.
Inversor a largo plazo (buy & hold)
VALR.
Aunque Luno tenga una narrativa más conservadora, la falta de claridad operativa en Europa pesa demasiado. VALR permite comprar, retirar a wallet propia y gestionar posiciones a largo plazo sin fricciones ni sorpresas, con mejores costes acumulados.
DCA (compras periódicas)
VALR, sin duda.
Las comisiones más ajustadas y las herramientas de órdenes recurrentes hacen que, mes a mes, el impacto en costes sea mucho menor. En Luno, el DCA vía compra instantánea acaba siendo innecesariamente caro.
Trader activo
VALR, sin discusión.
Luno no está diseñado para trading frecuente. Menos pares, menos profundidad y una experiencia que empuja fuera al usuario activo. VALR, en cambio, está construido precisamente para ese perfil.
Usuario DeFi / on-chain
VALR, pero con criterio.
Es el único de los dos que ofrece acceso a productos on-chain y servicios más avanzados. Eso sí, exige entender bien los riesgos y no confundir un exchange con una wallet de autocustodia.
Resumen claro:
- Luno es cómodo, pero limitado y hoy poco accesible en España.
- VALR exige más al usuario, pero devuelve control, eficiencia y opciones reales.

