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Impuestos en las inversiones en España: qué pagas y cómo optimizarlos

Hablar de impuestos en las inversiones en España suele generar más miedo que la propia volatilidad del mercado. No es raro: entre IRPF, base del ahorro, dividendos, plusvalías y retenciones, muchos inversores sienten que Hacienda siempre va un paso por delante. Y lo peor no es pagar impuestos —eso es inevitable—, lo peor es no entender cuánto vas a pagar, cuándo y por qué. Porque cuando no lo tienes claro, inviertes con dudas. Y cuando inviertes con dudas, tomas peores decisiones.

La realidad es que la fiscalidad de las inversiones no es tan complicada como parece, pero sí tiene matices que marcan una diferencia enorme en tu rentabilidad a largo plazo. No tributa igual una acción que un fondo, ni es lo mismo cobrar dividendos que vender con ganancias. Entender cómo funcionan los impuestos al invertir en España no solo te da tranquilidad: te da ventaja. Y esa ventaja, bien utilizada, se nota mucho más de lo que imaginas.

Óscar López/Formiux.com

En este artículo, vamos a hablar de:

Cómo funcionan los impuestos en las inversiones en España (la base que lo cambia todo)

Si inviertes desde España, casi todo lo que ganes en bolsa, fondos, ETFs, bonos o incluso cripto termina pasando por el IRPF, concretamente por lo que se llama base del ahorro. Y entender esto es más importante de lo que parece, porque aquí es donde se decide cuánto vas a pagar realmente.

En tu declaración de la renta hay dos grandes bloques:

  • Base general → donde van tu salario, alquileres, actividades económicas…
  • Base del ahorro → donde van la mayoría de ganancias de tus inversiones.

Lo que nos interesa aquí es la segunda.


Qué entra en la base del ahorro

Dentro de esa base del ahorro hay dos tipos de rendimientos:

1️⃣ Rendimientos del capital mobiliario
Son los ingresos que recibes sin vender nada:

Es dinero que cobras por el simple hecho de tener el activo.

2️⃣ Ganancias y pérdidas patrimoniales
Aquí hablamos de cuando vendes:

  • Vendes acciones más caras de lo que compraste
  • Reembolsas un fondo con beneficio
  • Cierras una posición en ETF con plusvalía
  • Vendes criptomonedas con ganancia

Si vendes con beneficio, hay ganancia.
Si vendes por debajo del precio de compra, hay pérdida.

Y esto es clave: Hacienda solo te hace pagar cuando materializas la ganancia, es decir, cuando vendes. Mientras no vendas, no tributas por la subida “en papel”.


Lo que mucha gente no entiende (y cambia tu forma de invertir)

Los impuestos sobre las inversiones no funcionan como una tarifa plana. No es “gano 1.000 €, pago X y listo”.

Todo se acumula dentro de la base del ahorro durante el año fiscal. Es decir:

  • Dividendos
  • Intereses
  • Plusvalías por ventas

Se suman entre sí. Y sobre ese total se aplican los tramos correspondientes (que veremos después).

Por eso dos personas pueden vender la misma acción con la misma ganancia y acabar pagando distinto. Depende del conjunto de sus rentas del ahorro ese año.


Retención no es lo mismo que impuesto final

En muchos casos, cuando cobras dividendos o intereses, tu banco o broker ya aplica una retención automática (normalmente un 19%).

Pero eso no significa que ese sea el impuesto definitivo.
Es solo un adelanto.

Cuando haces la renta:

  • Si te han retenido de más → te devuelven.
  • Si te han retenido de menos → pagas la diferencia.

Entender esta diferencia evita uno de los errores más comunes: creer que “ya está todo pagado”.


Qué debes quedarte claro antes de seguir

  • Si no vendes, no hay impuesto por la subida.
  • Si vendes con ganancia, tributas en la base del ahorro.
  • Dividendos e intereses también cuentan, aunque no vendas nada.
  • Todo se suma y se calcula de forma progresiva.

No necesitas ser asesor fiscal para invertir bien en España. Pero sí necesitas tener claro este marco mental. Porque a partir de aquí, todo lo demás —lo que pagas, cómo optimizarlo y qué producto te conviene más— empieza a tener sentido.

Cuánto se paga realmente: tramos del ahorro actualizados

Vamos a lo que de verdad te interesa: cuánto se lleva Hacienda cuando ganas dinero invirtiendo.

En España, la base del ahorro funciona con tramos progresivos. Eso significa que no pagas un único porcentaje por todo lo que ganes, sino que cada parte tributa a un tipo distinto, igual que ocurre con el salario.

Estos son los tramos actuales aplicables a la base del ahorro:

Tramo base del ahorroTipo aplicable
Hasta 6.000 €19 %
De 6.001 € a 50.000 €21 %
De 50.001 € a 200.000 €23 %
De 200.001 € a 300.000 €27 %
Más de 300.000 €28 %

Ahora viene lo importante: no pagas, por ejemplo, un 21 % por todo si superas 6.000 €. Solo pagas el 21 % por la parte que exceda ese primer tramo.


Ejemplo real para que lo veas claro

Imagina que durante el año has generado:

  • 3.000 € en dividendos
  • 5.000 € de beneficio al vender unas acciones

Total en la base del ahorro: 8.000 €

¿Cómo se calcula?

  • Los primeros 6.000 € → 19 %
  • Los 2.000 € restantes → 21 %

No pagas 21 % sobre los 8.000 €, sino de forma escalonada.

Eso cambia bastante la percepción.


¿Y las retenciones que ya te aplican?

Si cobras dividendos o intereses en un banco o broker español, normalmente te retienen un 19 % en el momento del pago.

Pero eso es solo un adelanto. Cuando hagas la renta:

  • Si tu tipo efectivo final es mayor → pagarás la diferencia.
  • Si es menor (por compensaciones u otros ajustes) → te devolverán parte.

Por eso no conviene quedarse con la idea de “ya me han quitado el 19 %, ya está todo hecho”. No siempre es así.


Qué significa esto para ti como inversor

Lo relevante no es solo cuánto pagas, sino en qué tramo te mueves cada año.

Si estás empezando y tus ganancias son moderadas, el impacto fiscal suele ser bastante razonable. A medida que el capital crece, la planificación cobra más importancia.

Pero lo primero es esto:
saber los tramos, entender que son progresivos y dejar de pensar que Hacienda se queda automáticamente con “un 21 % de todo”.

Cuando entiendes los números reales, el miedo baja bastante. Y eso, cuando inviertes, se nota.

Cómo tributa cada tipo de inversión en España

No todas las inversiones se tratan igual a nivel fiscal. Y aquí es donde muchos inversores se llevan sorpresas. Porque aunque casi todo acabe en la base del ahorro, la forma en la que se genera la rentabilidad cambia cómo y cuándo pagas impuestos.

Vamos producto por producto, sin rodeos.


Acciones (y sus dividendos)

Con acciones tienes dos posibles escenarios fiscales:

  • Si cobras dividendos → tributan en el momento en que los recibes.
  • Si vendes con beneficio → tributas por la ganancia cuando vendes.

La ganancia se calcula así de simple:

Precio de venta – Precio de compra – Comisiones

Si no vendes, no hay impuesto por la subida.
Si mantienes a largo plazo sin dividendos, no pagas hasta que cierres la posición.

Eso hace que la estrategia (mantener vs. rotar mucho cartera) tenga impacto fiscal real.


Fondos de inversión

Aquí aparece una ventaja clave del sistema español.

En los fondos de inversión nacionales y traspasables, puedes cambiar de un fondo a otro sin tributar en ese momento. Es decir:

  • Pasas de un fondo global a uno más defensivo
  • O cambias de gestora
  • O ajustas tu cartera

Y no pagas impuestos hasta que reembolsas el dinero a tu cuenta.

Este diferimiento fiscal es muy potente si inviertes a largo plazo. Porque el capital sigue creciendo sin que Hacienda “corte” rentabilidad intermedia.

Cuando finalmente vendas, tributarás por la ganancia acumulada total.


ETFs

Aquí viene una diferencia importante respecto a los fondos.

En España, los ETFs no permiten traspasos sin tributar (salvo casos muy concretos que no aplican a la mayoría). Cada vez que vendes un ETF con ganancia, generas una plusvalía que pasa por Hacienda ese año.

Además:

  • Si reparte dividendos → tributas cuando los cobras.
  • Si es de acumulación → no tributas por dividendos, solo cuando vendas.

Muchos inversores no tienen esto en cuenta al comparar fondos indexados con ETFs.


Bonos, depósitos y cuentas remuneradas

Aquí no hay misterio:

  • Los intereses que cobras tributan en el momento del cobro.
  • Normalmente ya llevan retención aplicada.

No existe la opción de diferir impuestos porque no hay venta; el rendimiento es directo.

Es una fiscalidad sencilla, pero sin margen de optimización en el momento del cobro.


Criptomonedas

Fiscalmente funcionan como cualquier otro activo:

  • Si vendes con beneficio → tributas por la ganancia.
  • Si intercambias una cripto por otra → también puede generar ganancia patrimonial.
  • Si no vendes, no tributas por la revalorización.

Aquí es especialmente importante llevar buen registro de precios de compra y venta, porque no siempre hay retenciones automáticas.


Planes de pensiones

Funcionan diferente al resto.

  • Las aportaciones pueden reducir tu base imponible general (hasta los límites legales).
  • Pero cuando rescatas el dinero, tributa como rendimiento del trabajo, no como base del ahorro.

Es decir, difieres impuestos hoy, pero mañana tributas según tu situación futura.

No es ni bueno ni malo por defecto. Depende de tu planificación.


Qué debes tener claro

Aunque todos estos productos acaben impactando en tu IRPF, no es lo mismo cobrar rentas periódicas que diferir tributación hasta vender.

Y esa diferencia, cuando el patrimonio empieza a crecer, marca una distancia enorme en el resultado final.

No se trata solo de elegir lo que más rentabilidad ofrece, sino de entender cómo encaja fiscalmente en tu estrategia. Porque invertir sin mirar esto es dejar una parte importante de la decisión al azar.

Estrategias legales para pagar menos impuestos al invertir

Aquí es donde pasas de “pago lo que toque” a planificar con cabeza. No se trata de hacer cosas raras ni de buscar atajos. Se trata de entender las reglas y usarlas a tu favor, que para eso existen.

La fiscalidad en España tiene margen de maniobra si sabes cómo funciona.


Compensar pérdidas con ganancias

Si durante el año vendes una inversión con beneficio y otra con pérdidas, puedes compensarlas entre sí.

Ejemplo sencillo:

  • Ganas 4.000 € vendiendo unas acciones.
  • Pierdes 1.500 € en otra operación.

No tributas por 4.000 €, sino por 2.500 € netos.

Y si en un año tienes más pérdidas que ganancias, puedes arrastrarlas hasta cuatro años siguientes para compensarlas con beneficios futuros.

Esto es clave cuando el mercado cae. Una mala operación no solo reduce tu cartera; también puede reducir tu factura fiscal si la gestionas bien.


Elegir cuándo vender

No todo es qué vendes, sino cuándo lo vendes.

Si estás cerca de cerrar el año y ya has acumulado bastantes ganancias, puede tener sentido esperar a enero para materializar una plusvalía. Eso desplaza el impuesto un año más.

No es magia. Es gestión del calendario.

A veces diferir 12 meses significa mantener más capital trabajando para ti durante más tiempo.


Utilizar bien las minusvalías a final de año

Muchos inversores revisan su cartera en diciembre para ver si hay posiciones en pérdidas que no tienen sentido mantener.

Si decides venderlas, esa pérdida puede servir para reducir el impacto fiscal de otras ganancias del mismo ejercicio.

Ojo: no se trata de vender por vender solo por impuestos. Pero cuando una inversión ya no encaja en tu estrategia, el componente fiscal puede inclinar la balanza.


Entender el poder del diferimiento

Pagar más tarde no significa pagar menos… pero sí significa que el dinero sigue invertido mientras tanto.

Cada año que retrasas la tributación, el capital completo sigue generando rentabilidad. Y a largo plazo, eso se nota mucho más de lo que parece en una hoja de Excel.

Por eso la planificación fiscal no es solo “ahorrar impuestos”. Es optimizar el crecimiento compuesto.


Lo importante aquí

La mayoría de inversores en España no pagan más impuestos porque el sistema sea abusivo. Pagan más porque no planifican.

Si sabes:

  • Qué puedes compensar
  • Qué puedes arrastrar
  • Cuándo te conviene vender

Ya estás jugando en otra liga.

No necesitas estructuras complejas. Solo necesitas criterio y un mínimo de estrategia antes de cerrar operaciones.

Errores frecuentes con los impuestos al invertir (y cómo evitarlos)

Aquí no se pierde dinero por mala suerte. Se pierde por descuido.

La mayoría de problemas con Hacienda no vienen de grandes fraudes, sino de pequeños errores que se repiten año tras año. Y cuando inviertes con cierta frecuencia, esos detalles importan.

Vamos a los más habituales.


Pensar que si no saco el dinero a mi banco, no tributa

Esto es más común de lo que imaginas.

Da igual que el dinero se quede dentro del broker. Si has vendido con beneficio, ya has generado una ganancia patrimonial. Y eso hay que declararlo ese año.

Hacienda no mira si lo has transferido a tu cuenta corriente. Mira si has cerrado la operación con plusvalía.


Creer que la retención ya es el impuesto definitivo

Cuando cobras dividendos o intereses y ves que te han quitado un 19 %, muchos piensan: “Listo, ya está pagado”.

No siempre.

Esa retención es un adelanto. Luego, en la renta, se recalcula todo según tu base del ahorro total. Puede coincidir… o no.

Si te quedas solo con lo retenido, puedes llevarte una sorpresa en junio.


No llevar registro de precios reales de compra

Entre ampliaciones, compras en distintos momentos, comisiones y ventas parciales, es fácil perder el control del precio medio.

Si no sabes exactamente a qué precio compraste y qué comisiones pagaste, puedes declarar mal la ganancia.

Y no hablamos solo de pagar más. También puedes declarar de menos sin darte cuenta, y eso sí puede traer problemas.

Un simple Excel bien llevado evita muchos disgustos.


Ignorar pequeñas operaciones

“Total, han sido 200 € de beneficio”.
Error.

No hay mínimo exento para declarar ganancias patrimoniales. Aunque sean cantidades pequeñas, deben incluirse.

Además, muchas veces esos pequeños movimientos se acumulan durante el año y acaban siendo más relevantes de lo que parecían.


No revisar los datos fiscales

La Agencia Tributaria suele incluir información de bancos y brokers españoles en el borrador. Pero eso no significa que esté perfecto.

Puede haber:

  • Datos incompletos
  • Operaciones mal clasificadas
  • Información que no aparece

Tu responsabilidad es revisar. El borrador ayuda, pero no sustituye tu control.


Qué deberías hacer siempre

  • Revisar tus operaciones antes de cerrar el año.
  • Comprobar que conoces tu ganancia o pérdida real.
  • Verificar el borrador de la renta con tus propios números.

Invertir implica asumir riesgo de mercado.
Lo que no tiene sentido es asumir riesgo por desorden.

Cuando tienes control fiscal, inviertes más tranquilo. Y eso, aunque no se vea en el gráfico de rentabilidad, tiene un valor enorme.

Fiscalidad y tipo de broker: lo que casi nadie explica

Aquí hay un punto que muchos pasan por alto hasta que llega la declaración de la renta: no es lo mismo invertir con un broker español que con uno extranjero. Y no por pagar más o menos impuestos, sino por cómo se gestionan.

El impuesto es el mismo. Lo que cambia es la operativa y tu responsabilidad.


Broker español: más automático, menos fricción

Si operas con una entidad española registrada en la CNMV:

  • Normalmente aplican retenciones automáticas en dividendos e intereses.
  • Suelen enviar información fiscal clara.
  • Muchas operaciones aparecen directamente en tus datos fiscales.

Eso no significa que esté todo perfecto, pero reduce mucho el margen de error.

Para alguien que empieza o no quiere complicarse, es una ventaja práctica.


Broker extranjero: más responsabilidad por tu parte

Con plataformas internacionales (aunque estén reguladas en la UE), la cosa cambia:

  • Puede que no practiquen retención española automática.
  • Algunas no envían informes adaptados al formato de Hacienda.
  • Eres tú quien debe calcular y declarar correctamente cada operación.

Además, si tienes valores depositados fuera de España y superas ciertos límites, pueden existir obligaciones informativas adicionales. No es algo que afecte a todo el mundo, pero conviene saber que existe antes de abrir cuenta.

Aquí el error típico no es pagar más impuestos. Es declarar mal por falta de información clara.


Retenciones en origen (acciones extranjeras)

Si inviertes en empresas de otros países y cobras dividendos, suele haber retención en el país de origen.

Por ejemplo:

  • Estados Unidos aplica un 15 % si has rellenado el formulario correspondiente.
  • Otros países pueden aplicar porcentajes distintos.

Luego en España tributas por el dividendo total, pero puedes deducirte hasta cierto límite lo ya retenido fuera.

Si no entiendes esto, puedes pensar que estás pagando el doble… cuando en realidad el sistema permite compensarlo parcialmente.


Regulación y seguridad

No es solo fiscalidad. También importa la supervisión.

  • Broker español → supervisado por la CNMV.
  • Broker europeo → regulado por su autoridad nacional bajo normativa ESMA.
  • Broker fuera de la UE → cambia el marco de protección.

Esto no afecta al tipo impositivo, pero sí a la seguridad jurídica y a cómo se gestionan incidencias.

Cuando eliges plataforma, no deberías mirar solo comisiones.
También deberías pensar: ¿me facilita la vida fiscalmente o me la complica?


Qué deberías valorar antes de abrir cuenta

  • ¿Me dan informe fiscal claro?
  • ¿Aplican retenciones automáticas?
  • ¿Estoy dispuesto a llevar control detallado si no lo hacen?
  • ¿Dónde están depositados mis activos?

Invertir desde España no es solo elegir qué comprar. También es elegir dónde hacerlo.

Y cuando el patrimonio empieza a crecer, tener orden fiscal no es un detalle menor. Es parte de la estrategia.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se calculan exactamente las plusvalías al vender acciones o fondos de inversión en España?

Para calcular bien los impuestos en las inversiones cuando vendes, necesitas aplicar el criterio FIFO (First In, First Out), que es el que exige Hacienda en España. Esto significa que, si compraste el mismo activo en distintos momentos, se considera que vendes primero las participaciones más antiguas. La ganancia patrimonial se calcula restando al precio de venta el precio de compra original más las comisiones asociadas. No vale usar el precio medio “aproximado” si has hecho varias compras; debe respetarse el orden cronológico real. Un cálculo incorrecto aquí puede hacer que pagues más impuestos de los necesarios o que declares mal la renta.

¿Las comisiones del broker reducen los impuestos al invertir en bolsa?

Sí, y este detalle es más importante de lo que parece. Las comisiones de compra y de venta forman parte del cálculo de la ganancia o pérdida patrimonial. Es decir, reducen la plusvalía sobre la que se aplican los impuestos en las inversiones. Si compras una acción por 5.000 € y pagas 10 € de comisión, tu coste real son 5.010 €. Y si vendes por 6.000 € pagando otros 10 €, el beneficio no es 1.000 €, sino 980 €. Puede parecer poco, pero cuando operas con importes mayores o haces muchas operaciones, estas diferencias impactan directamente en lo que pagas a Hacienda.

¿Se pueden compensar pérdidas de bolsa con dividendos o intereses en el IRPF?

Sí, aunque con ciertos límites. Dentro de la fiscalidad de las inversiones en España, las pérdidas patrimoniales pueden compensarse primero con ganancias patrimoniales del mismo año. Si aún queda saldo negativo, se puede compensar hasta un 25 % de los rendimientos del capital mobiliario, como dividendos o intereses. Y si todavía sobran pérdidas, pueden arrastrarse hasta cuatro años siguientes. Este mecanismo permite suavizar años malos y evitar pagar más impuestos de los necesarios cuando tu cartera ha tenido altibajos. Entender esta regla marca una diferencia real en la factura fiscal final.

Este contenido ha sido elaborado por Alejandro Borja y revisado por Miguel Cano para garantizar su exactitud.

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