Resumen rápido
- Ahorro automático: nuestra primera opción si quieres constancia y no depender de la fuerza de voluntad.
- Regla 50/30/20: útil si tienes ingresos relativamente estables y quieres ordenar todo tu presupuesto.
- Método de los sobres: especialmente práctico si gastas más de la cuenta en determinadas categorías.
- Reto de las 52 semanas: bueno para crear hábito y mantener la motivación.
- Reto de 30 días: mejor para empezar que para construir un plan de ahorro permanente.
- Ahorrar 1 € al día: sencillo si ahora mismo tienes poco margen.
- Antes de buscar rentabilidad, procura construir un colchón para imprevistos que puedas mantener disponible.
Qué método para ahorrar dinero elegir según tu situación
No necesitas probar diez sistemas a la vez. De hecho, hacerlo suele complicar algo que debería ser sencillo.
| Tu situación | Método que probaríamos primero | Por qué |
|---|---|---|
| Cobras un sueldo estable | 50/30/20 | Te da una referencia clara para repartir los ingresos |
| Siempre llegas a final de mes sin haber ahorrado | Ahorro automático | Apartas el dinero antes de tener ocasión de gastarlo |
| Se te va demasiado en ocio, compras o comida | Sobres | Pone un límite visible a cada categoría |
| Te cuesta mantener la motivación | 52 semanas | Convierte el ahorro en un reto progresivo |
| Nunca has conseguido ahorrar | Reto de 30 días | Permite empezar con un periodo corto |
| Tienes muy poco margen | 1 € al día o una cantidad pequeña | Prioriza la constancia frente a objetivos poco realistas |
| Tus ingresos varían | Porcentaje de cada cobro | Se adapta mejor que una cantidad mensual rígida |
Antes de elegir, merece la pena saber cuánto entra y cuánto sale de verdad. Si todavía no lo tienes controlado, empieza por crear un presupuesto realista. Para una visión más amplia sobre cómo organizar el dinero, también tienes nuestra guía de ahorro.
6 métodos para ahorrar dinero que sí puedes llevar a la práctica
1. Ahorro automático o preahorro
Consiste en separar una cantidad en cuanto recibes tus ingresos, en lugar de intentar guardar lo que quede al terminar el mes.
Para la mayoría de personas es el método que probaríamos primero porque reduce el número de decisiones que tienes que tomar. Puedes programar, por ejemplo, 60 € al recibir tu sueldo. En un año serían 720 € si mantienes el ritmo.
Si cobras cantidades variables, en lugar de fijar 60 €, puedes decidir que cada vez que recibas dinero apartarás un porcentaje asumible.
Lo importante es no elegir una cifra tan agresiva que tengas que recuperar el dinero a los pocos días. En nuestra guía sobre cómo automatizar el ahorro explicamos cómo configurarlo sin complicarlo.
2. Regla 50/30/20
Divide tus ingresos en tres bloques:
- 50 % para necesidades.
- 30 % para deseos y gastos personales.
- 20 % para ahorro e inversión.
El portal de educación financiera Finanzas para Todos explica la regla 50/30/20 como una referencia adaptable, no como una obligación matemática. Si el 20 % no es realista para ti, tiene más sentido empezar por una cantidad menor y sostenible.
Ejemplo hipotético: con unos ingresos netos de 1.500 €, la distribución teórica sería de 750 € para necesidades, 450 € para deseos y 300 € para ahorro. Eso no significa que debas forzar esas cifras si tus gastos esenciales son mayores.
Puedes profundizar en nuestra guía de la regla 50/30/20 si este sistema encaja con tu situación.
3. Método de los sobres
Aquí decides de antemano cuánto puedes gastar en cada categoría: alimentación, ocio, transporte, compras personales, etc.
Tradicionalmente se hacía con sobres físicos y efectivo, pero puedes aplicar exactamente la misma lógica de forma digital.
Su punto fuerte es que hace muy visible cuándo has llegado al límite de una categoría. Si asignas 150 € al ocio y ya has gastado 145 €, sabes que solo quedan 5 € hasta el siguiente periodo.
No es el sistema más cómodo si tienes decenas de categorías. Funciona mejor cuando lo usas para controlar dos o tres partidas en las que sueles pasarte.
Tienes el proceso completo en nuestra guía del método de ahorro con sobres.
4. Reto de las 52 semanas
En su versión clásica empiezas guardando 1 € la primera semana y aumentas la cantidad en 1 € cada semana: 2 € la segunda, 3 € la tercera y así sucesivamente.
Si completas las 52 semanas siguiendo esa progresión, habrás reservado 1.378 €.
Es motivador porque empiezas con cantidades pequeñas, pero tiene una pega: las aportaciones más altas llegan al final. Si sabes que 40 €, 45 € o 50 € semanales van a ser demasiado para tu presupuesto, adapta el reto desde el principio.
Puedes ver otras formas de organizar el reto de las 52 semanas para hacerlo más sostenible.
5. Método de ahorro de 30 días
Este sistema tiene más sentido como forma de romper la inercia y empezar a ahorrar que como estrategia financiera definitiva.
Durante un mes te comprometes a seguir una regla concreta: aumentar progresivamente la cantidad ahorrada, reducir determinados gastos o separar una cifra diaria.
Su gran ventaja es psicológica. Treinta días resultan menos intimidantes que proponerte “ahorrar para siempre”.
Cuando termine el reto, no vuelvas al punto de partida. Aprovecha el hábito creado y pásalo a un sistema automático o mensual. Aquí puedes consultar nuestro método de ahorro de 30 días.
6. Ahorrar 1 euro al día
Es probablemente el sistema más sencillo de todos: reservas 1 € cada día.
Si lo mantienes durante 365 días, terminas con 365 €. No es una cantidad que vaya a transformar tus finanzas, pero puede ser un buen comienzo si ahora mismo ahorras cero.
Este método enseña algo importante: empezar pequeño es mejor que fijarte un objetivo imposible y abandonarlo.
Si quieres ver cómo convertirlo en una rutina, tienes nuestra guía para ahorrar 1 euro al día.
El Banco de España también recoge sistemas sencillos de microahorro, como el redondeo de compras, que pueden servir como complemento. Conviene verlos precisamente así: como una ayuda adicional, no como una excusa para gastar más con tal de “ahorrar” el redondeo. Puedes consultar estas formas sencillas de ahorrar del Banco de España.
Cómo conseguir que el método no dure solo dos semanas
Elegir el sistema es la parte fácil. Lo que marca la diferencia es conseguir que siga funcionando cuando desaparece la motivación inicial.
Primero, elige una cantidad realista. Si puedes guardar 50 € sin tener que recuperarlos después, empieza por 50 €. Forzarte a ahorrar 300 € solo porque una regla dice que deberías hacerlo no mejora tus finanzas.
Segundo, separa el dinero. Tener el ahorro mezclado con el dinero disponible para gastar facilita que acabes utilizándolo sin darte cuenta.
Para este uso concreto, bunq es nuestra primera opción si quieres organizar y automatizar el ahorro desde una app. Su propuesta permite utilizar cuentas de ahorro, reglas automáticas y funciones de redondeo para separar dinero con menos intervención manual. Las funciones, límites y condiciones pueden cambiar, por lo que conviene revisarlos antes de contratar. Si encaja con tu forma de organizarte, puedes valorar bunq desde Finantres.
Finantres puede recibir una compensación si contratas algunos productos desde nuestros enlaces. Eso no cambia nuestro criterio: bunq nos parece especialmente interesante aquí por sus herramientas de organización y automatización, no porque exista una opción perfecta para todo el mundo.
Tercero, pon nombre al ahorro. “Guardar dinero” es demasiado abstracto. “Conseguir 1.500 € para imprevistos” o “ahorrar 600 € para un viaje” te permite saber cuánto necesitas y cuándo has terminado.
Cuarto, revisa una vez al mes. No cambies de método cada semana. Dale tiempo y comprueba si puedes mantenerlo sin descuidar gastos necesarios.
El primer destino de tus ahorros debería darte tranquilidad
Ahorrar para unas vacaciones o una compra concreta está bien, pero si no tienes ningún margen frente a un gasto inesperado, conviene priorizar primero un colchón.
Como referencia general, Finanzas para Todos plantea un fondo de emergencia equivalente a entre tres y seis meses de gastos básicos, adaptándolo a factores como la estabilidad de tus ingresos o las personas que dependan de ti. Ese dinero debe mantenerse accesible y no confundirse con una inversión de largo plazo. Puedes consultar su explicación sobre cuánto debería tener un fondo de emergencia.
En Finantres también explicamos cómo construir un fondo de emergencia y qué papel cumple dentro de tus finanzas.
Consejo práctico: si tus gastos básicos son 1.000 € mensuales, no tienes que conseguir un colchón de varios miles de euros de golpe. Puedes fijar primero una meta de 500 €, después 1.000 € y continuar desde ahí.
Errores que hacen fracasar casi cualquier método de ahorro
Esperar a final de mes para ahorrar. Si el ahorro siempre ocupa el último lugar, cualquier gasto imprevisto termina absorbiéndolo.
Intentar ahorrar demasiado desde el primer mes. Un sistema que te obliga a sacar dinero de tus ahorros constantemente no está bien calibrado.
Aplicar porcentajes como si fueran leyes. El 50/30/20 es una referencia. Una familia con costes elevados de vivienda puede necesitar una distribución completamente diferente.
Usar retos como solución permanente. Un reto de 30 días o 52 semanas puede ayudarte a empezar, pero la estabilidad suele llegar cuando conviertes el ahorro en una rutina repetible.
Confundir ahorrar con invertir. El dinero reservado para un gasto cercano o una emergencia cumple una función distinta al capital que decides invertir asumiendo riesgo.
Y, sobre todo, no te castigues por un mes malo. Si aparece una reparación, un gasto médico o cualquier otro desembolso necesario, ajustar temporalmente el ahorro es más sensato que endeudarte solo para cumplir una cifra arbitraria.
Conclusión
El mejor método para ahorrar dinero es el que soluciona tu problema concreto.
Si gastas antes de ahorrar, automatiza. Si necesitas ordenar todo tu sueldo, prueba la regla 50/30/20. Si pierdes el control en determinadas categorías, utiliza sobres. Y si todavía no tienes el hábito, empieza con un reto corto o una cantidad tan sencilla como 1 € al día.
Nuestra preferencia para la mayoría de personas es clara: separa una cantidad asumible al recibir tus ingresos, automatízala y mantenla apartada del dinero del día a día. Después puedes ajustar el importe cuando tu situación cambie.
Ahorrar bien no consiste en guardar la máxima cantidad posible este mes. Consiste en crear un sistema que todavía puedas seguir dentro de un año.

















