Cómo crear un cuadro de mando de tesorería

Un cuadro de mando de tesorería sirve para responder una pregunta muy concreta: ¿tendrá la empresa dinero suficiente para afrontar sus pagos cuando lleguen? Para verlo con claridad necesitas reunir saldos, cobros previstos, pagos comprometidos y algunas métricas que permitan detectar tensiones de caja antes de que aparezcan.

La clave no está en llenar una pantalla de gráficos. Un buen dashboard de tesorería debe ser pequeño, fiable y accionable: mostrar qué dinero tienes, cómo puede evolucionar y qué requiere atención. Si necesitas primero una visión más amplia del control de caja, puedes complementar esta guía con nuestros consejos de tesorería para pymes y autónomos.

Cómo crear un cuadro de mando de tesorería
Cómo crear un cuadro de mando de tesorería

Resumen rápido

  • Empieza por cuatro datos: saldo disponible, cobros previstos, pagos previstos y fechas de vencimiento.
  • El indicador más útil es el saldo proyectado, porque permite anticipar faltas de liquidez.
  • Añade métricas de cobros pendientes, pagos próximos, liquidez y desviaciones entre previsión y realidad.
  • Trabaja con datos reales y previsiones por separado. Mezclarlos hace que el cuadro resulte engañoso.
  • Define una caja mínima de seguridad propia de la empresa y crea alertas cuando la previsión caiga por debajo.
  • Excel o Google Sheets pueden bastar para una pyme sencilla; si manejas muchas fuentes de datos, la automatización empieza a tener más sentido.

Qué debe mostrar un cuadro de mando de tesorería

Un cuadro de mando de tesorería no pretende sustituir a la contabilidad. Su función es ayudarte a tomar decisiones sobre caja.

Como mínimo, debería permitir responder rápidamente:

  • cuánto dinero está realmente disponible;
  • qué cobros deberían entrar;
  • qué pagos están comprometidos;
  • cuánto dinero quedará después;
  • qué clientes llevan retraso;
  • cuándo puede aparecer una tensión de liquidez.

Es importante no confundir caja con rentabilidad. Una empresa puede tener buenos ingresos e incluso un margen de explotación positivo y sufrir problemas de tesorería si cobra demasiado tarde o concentra muchos pagos en pocos días.

El Plan General de Contabilidad español también distingue los flujos de efectivo procedentes de explotación, inversión y financiación. Esa clasificación puede ayudarte a ordenar el origen de los movimientos, aunque el cuadro de mando es una herramienta interna de gestión y no sustituye al estado de flujos de efectivo contable. Puedes consultar el criterio en el Plan General de Contabilidad publicado en el BOE.

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Qué datos necesitas antes de construirlo

No empieces por los gráficos. Empieza por los datos.

Necesitas recopilar, como mínimo, el saldo disponible y los movimientos previstos de entrada y salida. Las fuentes pueden ser la contabilidad, el ERP, la facturación, los extractos financieros y el calendario interno de pagos.

Para cada movimiento previsto conviene guardar importe, fecha prevista, categoría, cliente o proveedor y estado. Así podrás distinguir, por ejemplo, una factura que debería cobrarse la semana que viene de una que ya lleva un mes vencida.

Incluye también pagos que a veces se olvidan en una previsión rápida: nóminas, impuestos, seguros, alquileres, cuotas financieras e inversiones previstas.

Error común: utilizar la fecha de vencimiento de una factura como si garantizara el cobro. Si determinados clientes suelen pagar con retraso, la previsión debe reflejar una fecha realista. Un dashboard muy bonito con fechas poco fiables sigue siendo una mala herramienta de tesorería.

Los indicadores que realmente merece la pena incluir

No necesitas veinte KPI. Para la mayoría de pymes, estos ofrecen una visión suficientemente útil:

IndicadorQué te diceCálculo o criterio
Saldo disponibleDinero utilizable en ese momentoEfectivo realmente disponible
Saldo proyectadoCaja que quedará después de cobros y pagos previstosSaldo inicial + cobros previstos – pagos previstos
Flujo neto de cajaSi durante el periodo entra más dinero del que saleCobros – pagos
Cobros pendientes y vencidosDinero esperado que todavía no ha entradoSeparar pendiente no vencido y vencido
Pagos próximosNecesidades inmediatas de cajaPagos comprometidos por semana o mes
Cobertura de cajaCuánto margen tienes frente a los pagos previstosSaldo disponible frente al ritmo previsto de salidas
Desviación previsión-realCalidad de tu previsiónImporte real – importe previsto

El flujo de caja operativo aporta contexto sobre cuánto efectivo genera la actividad ordinaria. Para analizar la capacidad de la empresa de afrontar obligaciones de corto plazo también puedes apoyarte en los ratios de liquidez.

En empresas que venden a crédito merece especial atención la evolución de los clientes pendientes. Nuestra guía sobre rotación de cuentas por cobrar explica cómo medir la velocidad con la que las ventas pendientes terminan convirtiéndose en dinero.

Si tu empresa mantiene stock, añade también el comportamiento del inventario. Una rotación de existencias demasiado lenta puede significar que parte de la liquidez está inmovilizada en productos que tardan en venderse.

Para comparar algunos ratios financieros con empresas similares, el Banco de España publica ratios sectoriales de sociedades no financieras, con información segmentada por actividad y tamaño.

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Cómo crear un cuadro de mando de tesorería paso a paso

1. Define el horizonte de previsión. Para gestionar el día a día, trabaja por semanas. Para decisiones menos inmediatas, añade una visión mensual. Cuanto más lejano sea el horizonte, más prudente debes ser con la precisión de las cifras.

2. Fija el saldo inicial. Utiliza únicamente dinero realmente disponible. Si existe efectivo reservado para un fin concreto, puede ser útil mostrarlo por separado para evitar dar una sensación falsa de liquidez.

3. Introduce los cobros previstos. Añade facturas pendientes, ventas previstas razonablemente cobrables y otros ingresos de efectivo. Distingue siempre entre confirmado y estimado.

4. Introduce los pagos previstos. Proveedores, personal, impuestos, alquileres, deuda, seguros e inversiones deben tener fecha e importe.

5. Calcula el saldo proyectado. Para cada periodo:

Saldo final previsto = saldo inicial + cobros previstos – pagos previstos

El saldo final de una semana pasa a ser el saldo inicial de la siguiente.

6. Define una caja mínima. No existe una cifra universal. Depende de la estabilidad de los cobros, costes fijos, estacionalidad y capacidad de reaccionar ante un imprevisto. Lo importante es decidir qué nivel consideras prudente y mostrarlo como referencia.

7. Crea alertas. No necesitas un sistema complicado. Puede bastar con señalar cuándo el saldo proyectado cae por debajo de la caja mínima, cuándo una factura supera determinado retraso o cuándo un pago relevante se acerca sin liquidez suficiente.

8. Compara previsión y realidad. Si cada mes esperas cobrar 80.000 € y terminan entrando 60.000 €, el problema no es solo de tesorería: también necesitas mejorar el método con el que elaboras tus previsiones.

Cuando el cuadro detecta demasiadas salidas recurrentes, conviene revisar qué gastos pueden ajustarse sin perjudicar la actividad. Nuestra guía de ahorro en empresas puede ayudarte a identificar áreas en las que buscar eficiencia.

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Ejemplo práctico de un dashboard de tesorería

Imagina una empresa con 45.000 € de saldo inicial.

Durante las próximas semanas espera cobrar 62.000 € y tiene pagos comprometidos por 71.000 €. Su saldo proyectado sería:

45.000 € + 62.000 € – 71.000 € = 36.000 €

Supongamos que la dirección ha fijado internamente una caja mínima de 30.000 €. A simple vista todavía existe un margen de 6.000 €.

Pero una factura importante de 10.000 € tiene riesgo de retrasarse. Si ese cobro no llega cuando estaba previsto, la proyección cae a 26.000 €.

Ahí está el valor del cuadro de mando: el problema todavía no ha ocurrido, pero ya puedes verlo. La empresa puede acelerar cobros, revisar la fecha de determinados pagos o reducir salidas no prioritarias antes de encontrarse con una urgencia.

Este es un ejemplo hipotético. La caja mínima y las decisiones adecuadas dependen de las características de cada empresa.

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Cómo organizar visualmente el cuadro

La primera pantalla debería poder entenderse en pocos segundos. En la parte superior coloca saldo disponible, saldo proyectado, cobros pendientes, pagos próximos y caja mínima. Debajo, utiliza un gráfico sencillo que muestre la evolución esperada del saldo.

Después puedes añadir dos bloques de detalle: próximos cobros y próximos pagos. Si trabajas con muchos clientes, añade también una vista de deuda vencida. Evita gráficos que no conduzcan a una decisión. Si una visualización no te ayuda a responder qué está pasando, por qué y qué debes vigilar, probablemente sobra.

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Centraliza también la operativa de tesorería

El cuadro de mando te ayuda a controlar la información, pero resulta mucho más útil cuando la operativa diaria de la empresa está bien organizada. Tener identificados los cobros, pagos, saldos y movimientos reduce el trabajo manual y facilita que las previsiones sean más fiables.

Si estás revisando también dónde gestionar la operativa financiera de tu negocio, Bankinter Empresas es una de las opciones que recomendamos valorar para empresas. Antes de decidir, revisa sus condiciones, costes y servicios disponibles para comprobar que encajan con el tamaño y las necesidades de tu negocio.

La idea no es elegir una entidad únicamente por el cuadro de mando: primero define qué información necesitas controlar y después busca una solución que te permita gestionar esa tesorería con el menor trabajo manual posible.

Excel, Google Sheets o Power BI: qué herramienta utilizar

Para una empresa pequeña con pocas fuentes de información, una hoja de cálculo bien construida suele ser suficiente. Es flexible, barata y permite comprobar fácilmente de dónde sale cada cifra.

Cuando el volumen aumenta y tienes ERP, varias sociedades, numerosos movimientos o distintas fuentes de datos, automatizar puede reducir errores y trabajo manual.

Una opción es Microsoft Power BI, que permite conectar distintas fuentes y construir informes interactivos. La propia documentación de Microsoft destaca su capacidad para conectar y unificar datos de distintos orígenes.

La herramienta, sin embargo, es secundaria. Un Excel con datos fiables es mejor que un dashboard automatizado alimentado con información incorrecta.

Errores que hacen inútil un cuadro de mando de tesorería

El primero es mirar únicamente el saldo de hoy. Saber que tienes 80.000 € sirve de poco si dentro de diez días vencen pagos por 120.000 €.

El segundo es confundir facturación con dinero disponible. Haber emitido una factura no significa haberla cobrado.

El tercero es no actualizar la previsión. Un cuadro de tesorería debe ser un documento vivo: los cobros se retrasan, aparecen gastos y algunas previsiones dejan de tener sentido.

El cuarto es mezclar movimientos reales y previstos sin diferenciarlos. Debes poder saber qué ha ocurrido y qué esperas que ocurra.

El quinto es medir demasiado. Cinco o siete indicadores que provoquen decisiones son más útiles que treinta KPI que nadie consulta.

Conclusión

Crear un cuadro de mando de tesorería no exige empezar con un sistema complejo. Necesitas una base fiable de cobros, pagos y saldos, una previsión sencilla y unos pocos indicadores que te avisen cuando la caja empiece a desviarse del plan.

La métrica central debe ser el saldo proyectado, acompañado de cobros pendientes, pagos próximos, liquidez y desviaciones entre previsión y realidad. Si el dashboard consigue que detectes un problema varias semanas antes de sufrirlo, está cumpliendo su función.

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Preguntas frecuentes

¿Cada cuánto se debe actualizar un cuadro de mando de tesorería?

Depende del volumen de movimientos y de lo ajustada que esté la liquidez. Una empresa con pocos movimientos puede revisarlo semanalmente, mientras que una tesorería más exigente puede requerir actualizaciones diarias. Lo importante es que los datos estén suficientemente frescos para tomar decisiones antes de que venza un pago.

¿Qué diferencia hay entre un cuadro de mando de tesorería y un cash flow?

El cash flow mide las entradas y salidas de efectivo durante un periodo. El cuadro de mando utiliza esa información junto con saldos, previsiones, vencimientos, cobros pendientes y alertas para facilitar la gestión. Por tanto, el flujo de caja es una parte del dashboard, no necesariamente todo el cuadro.

¿Se puede crear un cuadro de mando de tesorería en Excel?

Sí. Para muchas pymes, Excel puede ser suficiente si los movimientos no son excesivos y existe un proceso claro de actualización. Lo importante es separar datos reales de previsiones, automatizar los cálculos básicos y evitar introducir manualmente la misma información en varios sitios.

Este artículo ha sido elaborado por Xavier Tarrasó

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