Presupuesto personal
Regla 70/20/10 para el dinero
Introduce tus ingresos netos y obtén un reparto orientativo: 70% para gastos y vida diaria, 20% para ahorro e inversión y 10% para objetivos financieros.
Tu reparto recomendado
70% Gastos y vida diaria
16.800 € al año
20% Ahorro e inversión
4.800 € al año
10% Objetivos financieros
2.400 € al año
Esta regla es una guía orientativa. El 10% puede adaptarse a metas como amortizar deuda, crear fondos para objetivos o realizar donaciones.
Resumen rápido
- 70% para gastos y vida diaria: vivienda, alimentación, transporte, suministros, ocio y otros gastos del día a día.
- 20% para ahorro e inversión: dinero que reservas para crear patrimonio, reforzar tu colchón financiero o invertir si encaja con tu situación.
- 10% para objetivos financieros: una partida flexible que puedes destinar, por ejemplo, a amortizar deuda, financiar una meta concreta o realizar donaciones.
- La calculadora utiliza ingresos netos, no calcula el sueldo neto a partir del bruto.
- Puedes introducir una cantidad mensual o anual y verás automáticamente ambas equivalencias.
- El reparto suma siempre el 100% de los ingresos planificados.
- Los porcentajes no tienen por qué encajar con todo el mundo. Si quieres profundizar en la metodología, puedes consultar nuestro método de ahorro 70/20/10.
¿Cómo funciona la calculadora de la regla 70/20/10?
La herramienta está pensada para hacer una sola cosa y hacerla de forma sencilla: convertir tus ingresos netos en un presupuesto orientativo dividido en tres grandes bloques.
Solo necesitas indicar:
- Cuánto ingresas neto.
- Si esa cantidad es mensual o anual.
A partir de ahí, la calculadora aplica estas operaciones:
| Categoría | Cálculo |
|---|---|
| Gastos y vida diaria | Ingresos × 70% |
| Ahorro e inversión | Ingresos × 20% |
| Objetivos financieros | Ingresos × 10% |
| Total planificado | Ingresos × 100% |
Si introduces tus ingresos mensuales, también calcula su equivalencia anual multiplicando por 12. Si introduces tus ingresos anuales, muestra una equivalencia mensual dividiendo entre 12.
Importante: si cobras en 14 pagas, la equivalencia mensual calculada a partir del ingreso anual es una media para presupuestar. No significa que esa sea exactamente la cantidad que recibirás en cada nómina.
La calculadora tampoco comprueba cuánto gastas de verdad. Para convertir el reparto teórico en un presupuesto real, lo más útil es compararlo después con tus movimientos y seguir una metodología como la de nuestra guía para crear un presupuesto paso a paso.
El Banco de España también señala el presupuesto como una herramienta para planificar cómo distribuir los ingresos entre gastos, ahorro e inversión y recomienda tener en cuenta la situación financiera real de cada persona.
¿Qué significa el 70% para gastos y vida diaria?
Esta es la partida más amplia de la regla. En la versión utilizada por nuestra calculadora, el 70% sirve para cubrir los gastos necesarios para vivir y el resto del consumo cotidiano.
Aquí pueden entrar, por ejemplo:
- Vivienda.
- Alimentación.
- Transporte.
- Electricidad, agua, internet y otros suministros.
- Seguros.
- Ropa.
- Ocio.
- Restaurantes.
- Suscripciones.
- Compras habituales.
- Otros gastos personales del día a día.
La ventaja es la sencillez: no necesitas discutir contigo mismo si cada café, cena o compra pertenece a “necesidades” o “deseos”. Todo queda dentro de un gran límite del 70%.
El inconveniente es precisamente el mismo. Agrupar tantos gastos puede esconder dónde se está yendo el dinero.
Por ejemplo, la calculadora puede decirte que dispones de 1.400 € para vivir, pero no sabrá si 1.050 € se destinan a gastos imprescindibles o si una parte importante se está escapando en pequeños consumos recurrentes. Para estudiar este último punto puedes utilizar nuestra calculadora de gastos hormiga.
Error común: interpretar el 70% como una cantidad que debes gastar. Es un límite orientativo, no un objetivo de consumo. Si puedes vivir gastando menos, no necesitas aumentar tus gastos hasta alcanzar ese porcentaje.
¿Qué incluye el 20% para ahorro e inversión?
El segundo bloque reserva un 20% de los ingresos para ahorro e inversión, pero conviene no tratar ambas cosas como si fueran exactamente iguales.
Ahorrar suele implicar reservar dinero para necesidades futuras o imprevistos con una prioridad mayor en la disponibilidad y estabilidad del capital. Invertir implica asumir algún nivel de riesgo buscando un resultado a más largo plazo.
Por eso, la calculadora no decide cuánto del 20% debes ahorrar y cuánto debes invertir.
Si todavía no tienes margen para afrontar un imprevisto importante, puedes calcular primero qué colchón necesitarías con nuestra calculadora de fondo de emergencia y entender mejor para qué sirve en la guía sobre el fondo de emergencia.
Cuando ya tienes una situación financiera ordenada y te planteas invertir una parte del dinero, la decisión debería depender de tu objetivo, horizonte temporal y capacidad para asumir pérdidas. La CNMV recomienda precisamente definir estos elementos antes de elegir una inversión.
También puedes utilizar nuestra calculadora de interés compuesto para visualizar qué ocurriría en distintos escenarios hipotéticos de aportaciones, tiempo y rentabilidad. Una simulación no es una previsión ni garantiza resultados futuros.
¿Para qué sirve el 10% destinado a objetivos financieros?
El último 10% es deliberadamente flexible.
Su objetivo es evitar que todo tu dinero quede dividido únicamente entre “gastar” y “ahorrar”. Puedes utilizar esta parte para avanzar en una prioridad financiera concreta.
Por ejemplo:
- Amortizar deuda.
- Ahorrar para un viaje.
- Preparar una compra importante.
- Financiar formación.
- Crear una reserva para un proyecto personal.
- Hacer donaciones.
- Reforzar otro objetivo que sea prioritario para ti.
Imagina que ese 10% son 200 € mensuales y quieres reunir 2.400 € para un objetivo concreto. Si mantuvieras esa aportación y no hubiera otros movimientos, alcanzarías la cantidad en 12 meses.
Eso es mucho más útil que dejar el dinero como un genérico “10% libre”. Un porcentaje funciona mejor cuando sabes para qué existe.
Si una parte de tu plan está realmente destinada a invertir, nuestra guía sobre cómo definir objetivos de inversión puede ayudarte a concretar qué quieres conseguir, en cuánto tiempo y con qué nivel de riesgo.
Ejemplo de la regla 70/20/10 con 2.000 € netos al mes
Supongamos, como ejemplo hipotético, que recibes 2.000 € netos al mes.
La calculadora mostraría:
| Categoría | Mensual | Anual |
| 70% gastos y vida diaria | 1.400 € | 16.800 € |
| 20% ahorro e inversión | 400 € | 4.800 € |
| 10% objetivos financieros | 200 € | 2.400 € |
| Total planificado | 2.000 € | 24.000 € |
El cálculo matemático es sencillo. La parte importante viene después.
Si descubres que tus gastos reales son 1.600 € mensuales, no significa que mágicamente puedas vivir con 1.400 €. Significa que tienes una diferencia de 200 € entre la referencia del método y tu situación real que merece la pena analizar.
En cambio, si gastas 1.250 €, tampoco necesitas buscar otros 150 € que gastar. Puedes reasignar ese margen a ahorro, inversión, objetivos o cualquier otra prioridad que tenga sentido para ti.
Ejemplo si introduces tus ingresos anuales
Supongamos ahora unos ingresos netos de 30.000 € al año.
La equivalencia utilizada para planificar sería de 2.500 € mensuales:
| Categoría | Mensual equivalente | Anual |
| 70% gastos y vida diaria | 1.750 € | 21.000 € |
| 20% ahorro e inversión | 500 € | 6.000 € |
| 10% objetivos financieros | 250 € | 3.000 € |
| Total | 2.500 € | 30.000 € |
De nuevo, los 2.500 € son una media mensual de planificación. Si tus ingresos no llegan de manera uniforme durante el año, necesitarás adaptar el presupuesto a tu flujo de dinero real.
Esto es especialmente importante para autónomos, trabajadores con comisiones, bonus o ingresos estacionales. Utilizar como referencia tu mejor mes puede hacer que el presupuesto parezca mucho más holgado de lo que realmente es.
¿La regla 70/20/10 es adecuada para todo el mundo?
No.
Y probablemente esta sea la parte más importante de toda la herramienta.
La regla 70/20/10 es una referencia, no una prueba que tengas que aprobar. Tus costes de vivienda, responsabilidades familiares, ingresos, deudas y objetivos pueden hacer que otro reparto tenga más sentido.
Si tus gastos superan el 70%
Primero comprueba los números reales.
Puede haber gastos que puedas reducir, pero también puede ocurrir simplemente que tus necesidades básicas representen más del 70% de tus ingresos. Esconder esa realidad para que el presupuesto quede bonito no ayuda.
En ese caso, el resultado de la calculadora sirve como punto de comparación, no como una orden de recortar inmediatamente hasta ese porcentaje.
Si no puedes reservar el 20%
No conviertas una regla de presupuesto en una fuente de frustración.
Reservar el 20% puede ser sencillo para algunas personas y muy difícil para otras. Lo importante es conocer tu margen real, establecer prioridades y revisar cómo evoluciona.
Dentro de una estrategia más amplia de finanzas personales, un presupuesto útil es el que te ayuda a tomar decisiones mejores, no el que fuerza tus cifras para cumplir una fórmula.
Si tienes deudas
El 10% puede utilizarse para amortizarlas, tal y como contempla esta calculadora.
Dependiendo del coste, las condiciones y el peso de la deuda sobre tus finanzas, incluso puede tener sentido replantear otras partidas antes de priorizar una inversión. La calculadora no realiza esa valoración por ti.
Si tienes mucho margen de ahorro
Tampoco tienes que limitarte al 20%.
Si tus gastos están bajo control y puedes reservar un porcentaje mayor sin comprometer otras necesidades, el 70/20/10 no debería impedirlo.
Regla 70/20/10 vs regla 50/30/20: ¿qué cambia?
Ambas utilizan porcentajes para simplificar el presupuesto, pero organizan el dinero de forma diferente.
| Regla | Reparto | Principal diferencia |
| 70/20/10 | 70% gastos y vida diaria, 20% ahorro e inversión, 10% objetivos | Agrupa gran parte del gasto en una sola categoría y reserva un bloque específico flexible |
| 50/30/20 | 50% necesidades, 30% deseos, 20% ahorro | Separa los gastos imprescindibles de los gastos discrecionales |
La 70/20/10 puede resultar más cómoda si quieres reducir el número de categorías. La 50/30/20 aporta algo más de detalle porque te obliga a distinguir entre lo necesario y lo opcional.
No hay una ganadora universal.
Si quieres comprobar cómo cambia tu presupuesto con el otro sistema, puedes introducir los mismos ingresos en nuestra calculadora de ahorro 50/30/20 y después consultar la explicación completa de la regla 50/30/20.
Consejo práctico: prueba ambas con exactamente la misma cifra de ingresos netos. La comparación te permitirá ver qué estructura describe mejor la forma en la que realmente gestionas tu dinero.
Qué no hace esta calculadora
Conviene tener muy claros sus límites.
La calculadora de la regla 70/20/10 no:
- Analiza tus movimientos o gastos reales.
- Comprueba cuánto debes destinar a vivienda o alimentación.
- Calcula impuestos.
- Convierte un salario bruto en neto.
- Analiza tus deudas ni sus intereses.
- Decide si deberías amortizar una deuda o invertir.
- Calcula cuánto fondo de emergencia necesitas.
- Evalúa tu tolerancia al riesgo.
- Recomienda productos de inversión.
- Predice rentabilidades.
- Determina si los porcentajes son adecuados para tu situación personal.
- Sustituye un plan financiero elaborado teniendo en cuenta todas tus circunstancias.
Su función es mucho más concreta: tomar un importe neto y enseñarte cómo quedaría repartido aplicando matemáticamente el 70%, el 20% y el 10%.
Esa simplicidad es precisamente lo que hace útil la herramienta, siempre que no le atribuyamos decisiones que no está diseñada para tomar.
Cómo pasar del resultado de la calculadora a un presupuesto útil
El cálculo te da un punto de partida. El siguiente paso es enfrentarlo a tu vida real.
1. Compara el 70% con tus gastos reales
Revisa cuánto has gastado durante los últimos meses y separa al menos los grandes bloques.
Si la calculadora marca 1.400 € y tú gastas habitualmente 1.650 €, tienes una diferencia que investigar. Puede proceder de vivienda, alimentación, ocio, gastos anuales que no estabas prorrateando o simplemente de un presupuesto poco realista.
2. Decide qué función tendrá el 20%
No dejes la categoría como un genérico “ahorro e inversión”.
Puedes decidir cuánto necesitas mantener disponible y qué parte, si existe, puedes plantearte invertir con un horizonte suficientemente largo y aceptando los riesgos correspondientes.
3. Pon nombre al 10%
“Objetivos” funciona mucho mejor cuando lo conviertes en algo concreto:
200 € al mes para amortizar deuda, 100 € para un viaje y 100 € para formación o cualquier otro reparto coherente con tus prioridades.
4. Automatiza lo que tenga sentido
Una vez decidido cuánto quieres reservar, reducir el número de decisiones repetitivas puede facilitar la constancia. En nuestra guía para automatizar el ahorro explicamos distintas formas de convertir una intención mensual en un sistema.
5. Revisa el reparto cuando cambie tu situación
Un presupuesto no queda terminado para siempre.
Una subida o bajada de ingresos, un cambio de vivienda, nuevas responsabilidades familiares o un gasto recurrente importante pueden hacer que los porcentajes dejen de describir bien tu situación.
El Banco de España también recomienda revisar el presupuesto cuando cambian los ingresos o los gastos y fijar objetivos coherentes con las posibilidades de cada persona.
Y si después de ordenar tus gastos, crear tu colchón y definir tus objetivos decides empezar a invertir, el siguiente paso no debería ser elegir la primera plataforma que encuentres. Puedes comparar los mejores brokers online y revisar seguridad, costes, productos y condiciones antes de decidir.
Conclusión
La calculadora de la regla 70/20/10 sirve para convertir rápidamente tus ingresos netos en una referencia sencilla: 70% para gastos y vida diaria, 20% para ahorro e inversión y 10% para objetivos financieros.
Su mayor ventaja es que evita complicar el presupuesto con decenas de categorías. Su principal límite es igual de importante: no sabe cómo son tus finanzas.
Utiliza el resultado para comparar, detectar diferencias y tomar decisiones con más información. Si los porcentajes no encajan con tu situación, adapta el presupuesto en lugar de adaptar la realidad a la fórmula.
La regla es el punto de partida. El presupuesto útil empieza cuando comparas esos números con lo que realmente entra y sale de tu bolsillo.










