Cómo aceptar pagos con tarjeta en un negocio

Aceptar pagos con tarjeta en un negocio es bastante sencillo: necesitas contratar un proveedor que procese los cobros, elegir cómo vas a aceptar el pago —datáfono, móvil o solución online— y configurar dónde quieres recibir las liquidaciones. Lo importante no es solo poder cobrar, sino hacerlo con costes claros y una solución que encaje con tu volumen de ventas.

Para un pequeño comercio, autónomo o negocio de hostelería, normalmente no hace falta montar una infraestructura complicada. Eso sí, antes de contratar conviene comparar la comisión por operación, posibles cuotas fijas, permanencia, tarjetas admitidas y plazo de liquidación. Una diferencia aparentemente pequeña puede notarse bastante cuando aumenta tu facturación.

Cómo aceptar pagos con tarjeta en un negocio
Cómo aceptar pagos con tarjeta en un negocio

Resumen rápido

  • Para aceptar tarjetas necesitas un proveedor de servicios de pago y una solución de cobro compatible.
  • En un establecimiento físico puedes utilizar un datáfono o, con determinados proveedores y móviles compatibles, cobrar directamente mediante NFC.
  • Si vendes por Internet, necesitarás una solución específica de pago online, no necesariamente el mismo sistema que utilizas en el mostrador.
  • Nuestra opción recomendada para valorar en negocios físicos es Teya, especialmente si buscas una solución centrada en pagos presenciales y quieres comparar distintas formas de cobro.
  • No mires únicamente la comisión anunciada: revisa también cuotas, coste del dispositivo, permanencia, tarjetas especiales, devoluciones y liquidaciones.

¿Qué necesitas para aceptar pagos con tarjeta en tu negocio?

En un cobro con tarjeta intervienen varias partes, pero como comercio no necesitas gestionar toda esa infraestructura. El proveedor que contrates se ocupa de conectar el pago de tu cliente con las redes de tarjetas y de hacerte llegar posteriormente el dinero.

El Banco de España explica cómo funciona un TPV para un comercio y recomienda prestar especial atención al contrato que regula el servicio.

En la práctica, necesitas cuatro cosas:

  • Un proveedor de pagos, que procese las operaciones.
  • Una forma de aceptar la tarjeta, como un terminal físico o un móvil compatible.
  • Una cuenta de liquidación, en la que recibas el importe de las ventas según las condiciones acordadas.
  • Conexión y configuración adecuadas, especialmente si utilizas un dispositivo conectado a Internet.

No todos los negocios necesitan el mismo equipo. Antes de comprar o contratar nada, merece la pena entender los distintos tipos de TPV que existen.

Cómo aceptar pagos con tarjeta paso a paso

1. Decide dónde vas a cobrar

Empieza por algo básico: ¿el cliente estará delante de ti cuando pague?

En una tienda, restaurante, clínica o negocio presencial, lo habitual es utilizar un datáfono o una solución que permita aceptar pagos contactless desde el móvil.

Si trabajas fuera de un local fijo —por ejemplo, haciendo reparaciones, repartos o servicios a domicilio— puede interesarte una solución portátil.

Para ventas por Internet el funcionamiento cambia. En ese caso necesitas un TPV virtual o alguna de las distintas pasarelas de pago disponibles para integrar el cobro en una web o ecommerce.

No hace falta desarrollar aquí esas opciones en profundidad: primero identifica cómo vende tu negocio y después elige la herramienta adecuada.

2. Compara proveedores por coste total, no solo por la comisión

Una oferta con una comisión baja puede terminar siendo más cara si incorpora una cuota mensual elevada, alquiler del equipo o condiciones que no encajan con tu volumen.

Antes de contratar, revisa:

  • Comisión por operación.
  • Cuota mensual, si existe.
  • Compra o alquiler del datáfono.
  • Permanencia.
  • Coste de tarjetas extranjeras o comerciales.
  • Condiciones para devoluciones y retrocesiones.
  • Plazo de liquidación de las ventas.
  • Calidad del soporte técnico.
  • Funcionamiento si necesitas varios terminales.

Puedes profundizar en nuestra guía sobre comisiones de TPV.

También conviene desconfiar de la palabra “gratis” cuando no se explica bien qué incluye. Un TPV sin comisiones puede esconder el coste en una cuota, condiciones de facturación u otros conceptos.

Ejemplo ilustrativo: imagina que dos proveedores se diferencian en solo 0,30 puntos porcentuales de comisión. Con 10.000 € cobrados mediante tarjeta al mes, esa diferencia supondría 30 € mensuales. Pero si la opción más barata por operación añade una cuota fija elevada, la comparación puede cambiar.

3. Valora una solución adaptada a pequeños negocios

Para un comercio que quiere empezar a aceptar pagos presenciales sin complicar demasiado la operativa, nuestra opción recomendada es Teya.

Teya dispone de soluciones para aceptar pagos mediante datáfono y también opciones de cobro desde dispositivos compatibles. Las condiciones dependen del plan contratado, por lo que antes de decidir conviene revisar el coste total, las tarjetas incluidas, las condiciones de permanencia y cómo se realizan las liquidaciones.

No significa que tenga que ser la mejor opción para cualquier negocio. Si tienes un volumen muy elevado, necesidades técnicas concretas o una operativa especialmente compleja, compara varias alternativas antes de firmar.

Si quieres ampliar la comparación, puedes revisar nuestra selección de mejores datáfonos del mercado.

4. Completa el alta y configura el sistema

Una vez elegido el proveedor tendrás que dar de alta tu negocio y facilitar la documentación que te solicite para verificar al titular y la actividad.

Después configura el terminal o la aplicación siguiendo las instrucciones del proveedor. Evita soluciones improvisadas y no guardes manualmente los datos de las tarjetas de tus clientes.

Antes de utilizar el sistema con clientes reales, haz al menos una prueba completa:

  1. Introduce un importe.
  2. Realiza el pago.
  3. Comprueba que la operación figura correctamente.
  4. Revisa cómo aparece en tu panel o informe.
  5. Prueba también cómo se realiza una devolución.

Este último paso suele olvidarse. Descubrir cómo funciona un reembolso con un cliente esperando delante del mostrador no es la mejor forma de estrenar el sistema.

5. Comprueba las liquidaciones

Aceptar el pago es solo la mitad del proceso. Después tienes que comprobar cuándo y cuánto dinero llega realmente a tu negocio.

Compara periódicamente las ventas registradas con las liquidaciones recibidas y las comisiones descontadas. Si procesas muchas operaciones al día, una buena conciliación te permitirá detectar antes diferencias, devoluciones o cargos inesperados.

¿Cuánto cuesta cobrar con tarjeta?

No existe una cifra única válida para todos los negocios.

El coste puede depender del proveedor, tu facturación, el tipo de tarjeta utilizado, el país de emisión, el dispositivo contratado y el modelo de precios.

Por eso, la pregunta útil no es únicamente “¿qué porcentaje me cobran?”, sino:

¿cuánto me cuesta aceptar 1.000 €, 5.000 € o 10.000 € en tarjetas durante un mes normal de mi negocio?

Haz esa cuenta incluyendo todos los conceptos.

Si tienes pocas ventas con tarjeta, una solución sin una cuota fija elevada puede resultar más interesante aunque el porcentaje por operación sea algo mayor. Con mucho volumen, una comisión por transacción más baja puede tener más peso.

El error habitual es elegir el terminal más barato sin calcular cuánto costará utilizarlo durante todo el año.

Qué debes revisar antes de empezar a cobrar

Antes de contratar, comprueba especialmente estos cinco puntos.

Seguridad del proveedor. Los servicios de adquisición de operaciones de pago forman parte de los servicios de pago regulados. Utiliza proveedores identificables y comprueba quién presta realmente el servicio. El Banco de España recuerda que la adquisición de operaciones de pago es una actividad regulada.

Tarjetas admitidas. Visa y Mastercard pueden cubrir gran parte de tus necesidades, pero no des por hecho que todas las marcas o tipos de tarjeta tienen las mismas condiciones.

Coste real. Revisa tanto las operaciones habituales como tarjetas extranjeras, tarjetas comerciales y otros supuestos que puedan tener un precio diferente.

Permanencia y hardware. Un datáfono económico deja de serlo si tienes que mantener un contrato que ya no necesitas. Revisa también quién es propietario del dispositivo y qué ocurre cuando cancelas.

Soporte. En un comercio, quedarse sin poder cobrar durante varias horas puede ser mucho más importante que ahorrar unos céntimos en una operación.

¿Puedes cobrar un recargo al cliente por pagar con tarjeta?

No deberías trasladar al cliente tu comisión simplemente añadiendo un suplemento por elegir la tarjeta.

El artículo 35 del Real Decreto-ley 19/2018 de servicios de pago establece que el beneficiario de una operación de pago no puede exigir al ordenante gastos o cuotas adicionales por utilizar un instrumento de pago.

Es decir, si vender un producto cuesta 20 €, no conviertas el precio en 20,50 € únicamente porque el cliente decide pagar con tarjeta.

Lo correcto es tener en cuenta el coste de los pagos dentro de la estructura general de precios de tu negocio, como haces con otros gastos.

¿Se puede poner un importe mínimo para pagar con tarjeta?

Aquí hay un matiz importante.

El Banco de España señala que la normativa no prohíbe expresamente fijar un importe mínimo, siempre que el consumidor sea informado mediante carteles visibles. También advierte de que los contratos de afiliación de determinadas redes pueden establecer sus propias condiciones sobre esta práctica.

Por eso, antes de colocar un cartel de “mínimo 5 € con tarjeta”, revisa también el contrato de tu proveedor.

Y recuerda: establecer un mínimo y cobrar un recargo son dos cosas distintas.

Si quieres ampliar esta cuestión, consulta nuestra guía sobre si es obligatorio tener datáfono en España.

Errores frecuentes al empezar a aceptar tarjetas

El primero es contratar por impulso porque alguien ofrece un datáfono barato. El precio del aparato importa mucho menos que el coste acumulado de procesar tus ventas.

El segundo es ignorar las condiciones de tarjetas menos habituales. Una tarifa atractiva para determinadas operaciones no implica necesariamente el mismo coste para todas.

El tercero es no comprobar cómo funcionan las devoluciones, liquidaciones y cierres antes de empezar a trabajar.

Y el cuarto es fijarse únicamente en el pago. Tu sistema de cobro debe encajar también con tu facturación y control interno. Para la parte normativa puedes ampliar información en nuestra guía sobre la normativa de Hacienda y el uso del TPV.

Conclusión

Aceptar pagos con tarjeta en un negocio no requiere demasiados pasos: elige cómo vas a cobrar, compara proveedores, calcula el coste total, completa el alta y prueba bien el sistema antes de utilizarlo con clientes.

Para la mayoría de pequeños negocios, lo más importante será encontrar un equilibrio entre comisiones, facilidad de uso, ausencia de costes innecesarios y rapidez para recibir las ventas. Teya es una de las primeras opciones que valoraríamos para cobros presenciales, pero la decisión debe hacerse después de revisar sus condiciones frente a las necesidades reales de tu negocio.

No elijas un proveedor porque anuncie la tarifa más llamativa. Elige el sistema que puedas entender, controlar y utilizar sin que los costes se coman una parte innecesaria de tus ventas.

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Preguntas frecuentes

¿Puedo aceptar pagos con tarjeta sin tener un datáfono?

Sí. Algunos proveedores permiten aceptar pagos contactless directamente desde un móvil compatible mediante tecnología NFC. Para pagos a distancia también existen enlaces de pago y soluciones online. La alternativa adecuada dependerá de cómo vendas y de las funciones que permita tu proveedor.

¿Siempre hay que pagar una comisión por cobrar con tarjeta?

El procesamiento de pagos tiene un coste, aunque la forma de cobrarlo varía según el proveedor. Puede aparecer como porcentaje por transacción, cuota fija, coste del dispositivo o una combinación de varios conceptos. Por eso conviene comparar el coste total y no quedarse únicamente con una tarifa publicitaria.

¿Puedo exigir un importe mínimo para pagar con tarjeta?

La normativa española no regula expresamente un importe mínimo general y el Banco de España considera que puede establecerse si se informa de manera visible al cliente. Sin embargo, tu contrato con el proveedor o la red de tarjetas puede establecer condiciones adicionales. Lo que no debes hacer es añadir al cliente un recargo por utilizar la tarjeta.

Este artículo ha sido elaborado por Alejandro Valencia

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