Mejores tarjetas para empresas en España

Comparador de tarjetas para empresas: crédito, débito y opciones corporativas

Compara las mejores tarjetas para empresas según el tipo de pago, costes, límites y herramientas de control de gastos. En el comparador puedes consultar directamente las condiciones de distintas tarjetas de crédito, débito y soluciones corporativas para encontrar la opción que mejor encaje con la operativa de tu empresa.
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Alejandro Borja
Alejandro Borja
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Comparativa de mejores tarjetas para empresas por costes, tipos de tarjeta, tarjetas para empleados, controles y gestión de gastos
Proveedor 1–5 de 5
#3
Revolut Business
#4
BBVA
#5
Finom
Producto Revolut Business BBVA Finom
Oferta
Valoración
Muy buena4,6★★★★★★★★★★10/2026
Muy buena4,5★★★★★★★★★★10/2026
Muy buena4,5★★★★★★★★★★10/2026
Empresas elegibles ✓ × ✓
Autónomos elegibles × × ✓
Tarjeta de crédito × × ×
Tarjeta de débito ✓ × ✓
Tarjeta prepago × × ×
Tarjetas virtuales ✓ × ✓
Tarjetas para empleados ✓ × ✓
Gestión de gastos ✓ × ✓
Límites personalizados ✓ × ✓
OCR de recibos ✓ × ✓
Integraciones contables
  • Xero
  • QuickBooks
  • FreeAgent
—
  • Sage
  • NetSuite
  • Odoo
  • Zapier
Cashback × × ✓
Orientada a viajes ✓ × ×
Adecuación para empresas — — —
Disponible en España ✓ × ✓
Cuota anual — — 0
Red de la tarjeta
  • Visa
  • Mastercard
— VISA
Soporte en español ✓ × ✓
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Tarjetas empresariales para el futuro

Qué opción del comparador encaja mejor según las necesidades de tu empresa

Las tarjetas para empresas del comparador no resuelven exactamente el mismo problema. Algunas están más orientadas a disponer de crédito y agrupar pagos, mientras que otras ponen el foco en controlar los gastos del equipo, emitir tarjetas virtuales o trabajar habitualmente con distintas divisas.

Por eso, más que buscar una tarjeta empresarial que sea “la mejor” en términos absolutos, conviene identificar qué quieres controlar, cómo paga tu empresa y quién va a utilizar las tarjetas.

Bankinter Empresas: para quien busca crédito y una operativa bancaria más tradicional

Bankinter tiene sentido cuando buscas una tarjeta de crédito para empresas y valoras especialmente poder agrupar los gastos del negocio dentro de una relación bancaria convencional.

Sus tarjetas Visa Business funcionan con pago a fin de mes de forma predeterminada, aunque permiten modificar la modalidad de pago. Bankinter también permite establecer límites diferentes y conectar los movimientos de las tarjetas con sistemas de gestión de gastos y ERP, un punto interesante cuando la empresa quiere reducir trabajo de conciliación manual.

El perfil que más puede aprovecharla es una pyme que concentra buena parte de su actividad en España y quiere que la tarjeta sirva tanto para pagar como para ordenar la operativa financiera de la empresa.

También dispone de tarjetas virtuales vinculadas a las corporativas, incluidas opciones para un único uso o para pagos recurrentes. Esto puede resultar práctico para separar suscripciones, compras online o proveedores sin compartir siempre los datos de la tarjeta física.

¿Qué conviene revisar? Si vas a utilizarla mucho fuera de la zona euro, sacar efectivo o recurrir al pago aplazado, no te quedes únicamente con la cuota de la tarjeta. Bankinter advierte de costes específicos en algunas de estas operaciones, por lo que el uso real que vaya a hacer la empresa importa tanto como la tarifa inicial.

Qonto: para controlar tarjetas, empleados y gastos desde una misma plataforma

Qonto encaja mejor cuando el problema no es simplemente conseguir una tarjeta de pago para empresas, sino gestionar quién puede gastar, cuánto puede gastar y cómo llega posteriormente cada operación a administración.

Permite utilizar tarjetas Mastercard físicas y virtuales, establecer límites, bloquearlas desde la aplicación y controlar los gastos en tiempo real. Además, dispone de distintos tipos de tarjeta y opciones específicas para gastos como publicidad online o combustible.

Esta combinación puede resultar especialmente útil en una empresa digital, una pyme con varios empleados o un negocio en el que diferentes personas utilizan tarjetas corporativas para viajes, herramientas online, compras o suscripciones.

Qonto también ofrece una modalidad de tarjeta de crédito para determinados clientes. El límite disponible depende del perfil de la empresa y de la aprobación correspondiente, por lo que no conviene dar por hecho que todas sus tarjetas proporcionan financiación.

Su principal matiz está precisamente ahí: Qonto es más que una tarjeta aislada. Estás contratando una plataforma financiera con diferentes planes, funciones y tarjetas. Antes de decidir, calcula qué herramientas vas a utilizar realmente y cuál es el coste total del plan que las incluye.

Además, Qonto es una entidad de pago, no un banco tradicional. Opera en España mediante sucursal y señala estar supervisada por el Banco de España y la ACPR francesa.

Revolut Business: para empresas que pagan habitualmente en distintas divisas

Cuando una parte relevante del gasto se produce fuera de la zona euro, Revolut Business merece una mirada diferente.

Sus tarjetas corporativas son de débito y pueden ser físicas o virtuales. La plataforma permite fijar límites, restringir categorías, asignar cuentas o divisas y utilizar las tarjetas para proveedores, suscripciones y gastos de empleados.

Su mayor diferenciación aparece en la operativa internacional. Revolut Business permite realizar pagos con tarjeta en numerosas divisas y utilizar los saldos multidivisa de la empresa, algo que puede ser útil para negocios con proveedores extranjeros, equipos internacionales o viajes frecuentes. Las condiciones de cambio dependen del plan y de sus límites, así que es importante comprobar el coste efectivo de tu operativa concreta.

También incorpora funciones para recopilar justificantes y conciliar gastos, aunque algunas herramientas avanzadas de aprobaciones y gestión están vinculadas a determinados planes o pueden tener un coste adicional.

Hay una limitación especialmente importante: la documentación de Revolut Business para España indica que el empresario individual o autónomo no está entre las formas jurídicas admitidas en Business. Si trabajas por cuenta propia, comprueba la modalidad que corresponde a tu situación antes de iniciar el alta.

Tarjeta de crédito, débito o virtual para empresas: ¿qué tipo necesitas?

Una de las búsquedas que más confusión genera es la diferencia entre una tarjeta de débito para empresas, una de crédito y una virtual. Las tres pueden utilizarse para gastos del negocio, pero afectan de forma distinta al control y a la tesorería.

Tipo de tarjeta empresarialCómo funcionaCuándo puede tener más sentidoQué debes comprobar
CréditoLos gastos se liquidan posteriormente según la modalidad contratadaAgrupar pagos o disponer de cierto margen entre compra y liquidaciónLímite, cuota, intereses y coste del pago aplazado
DébitoEl dinero sale del saldo disponibleControlar el gasto sin generar financiaciónSaldo necesario, límites y costes en divisas
VirtualExiste solo en formato digitalCompras online, software, publicidad y suscripcionesLímites, número de tarjetas y controles disponibles
Virtual de un solo usoLos datos dejan de ser válidos después de utilizarseCompras online puntuales con mayor aislamiento de credencialesQue el comercio y el tipo de pago sean compatibles
Tarjeta corporativa para empleadosLa empresa asigna una tarjeta y define sus reglasViajes, dietas, compras y gastos recurrentes de equiposLímites por persona, categorías, justificantes y permisos

Una tarjeta de débito empresarial suele ser más sencilla de controlar porque el gasto depende del saldo disponible. El crédito aporta más flexibilidad, pero introduce otra variable: cuánto cuesta financiar cualquier importe que no se liquide íntegramente.

Si la tarjeta se utiliza para mantener ordenada la caja del negocio, merece la pena acompañar esta decisión de una buena gestión de tesorería para pymes y autónomos. La tarjeta debería facilitar el control, no convertirse en una forma de ocultar tensiones de caja.

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Cómo comparar diferentes tarjetas corporativas disponibles

Dos tarjetas de empresas pueden parecer prácticamente iguales hasta que empiezas a utilizarlas con varios empleados.

Antes de contratar, revisa estos puntos:

  • Número real de tarjetas que necesitas. No calcules solo las de los socios. Incluye empleados, departamentos y tarjetas virtuales para gastos recurrentes.
  • Coste de las tarjetas adicionales. Una tarifa barata puede dejar de serlo cuando empiezas a añadir usuarios.
  • Límites configurables. Comprueba si puedes fijarlos por tarjeta, persona, categoría o periodo.
  • Bloqueo inmediato. Es especialmente útil cuando cambia un empleado o detectas una operación extraña.
  • Aprobaciones de gasto. En equipos grandes, permitir pagar y aprobar un gasto no debería ser necesariamente lo mismo.
  • Recibos y facturas. Cuanto más fácil sea asociarlos a cada operación, menos trabajo quedará para administración.
  • Integración contable. Comprueba cómo exporta o sincroniza las transacciones con el software que ya utiliza tu empresa.
  • Pagos en moneda extranjera. Mira el coste de cambio, no solo si la tarjeta “permite pagar fuera”.
  • Tipo de tarjeta. Una tarjeta de débito y una de crédito pueden resolver necesidades de tesorería muy distintas.

Error frecuente: comparar únicamente la cuota mensual.

Imagina, como ejemplo hipotético, que una plataforma cuesta 15 € menos al mes, pero necesitas diez tarjetas adicionales con un coste de 5 € mensuales cada una. La opción aparentemente barata pasa a costar 50 € adicionales al mes solo por esas tarjetas, antes de contar divisas, retiradas u otros servicios.

Lo mismo ocurre con el gasto internacional. Una diferencia hipotética del 1 % sobre 10.000 € mensuales en moneda extranjera supone 100 € al mes y 1.200 € al año.

El dato importante no es cuánto cuesta “tener una tarjeta”, sino cuánto cuesta gestionar con ella todos los gastos de tu empresa.

Plataformas de tarjetas virtuales empresariales: qué deberías comparar

Las tarjetas virtuales han pasado de ser una función secundaria a convertirse en una herramienta bastante útil para empresas con muchos pagos online.

En lugar de utilizar el mismo número para publicidad, hosting, software, viajes y proveedores, puedes separar los gastos en distintas tarjetas y aplicar límites específicos.

Por ejemplo, podrías tener:

  • Una tarjeta para Google Ads o Meta Ads.
  • Otra para herramientas SaaS.
  • Una para cada departamento.
  • Tarjetas diferentes para determinados proveedores.
  • Una tarjeta temporal para una compra puntual.

El beneficio no es únicamente de seguridad. Separar los pagos facilita saber qué servicio está generando cada cargo y permite cancelar una tarjeta sin afectar al resto de proveedores.

Cuando vayas a comparar plataformas de tarjetas virtuales empresariales, comprueba especialmente cuántas puedes crear, cuánto cuestan las adicionales, si admiten pagos recurrentes, qué límites puedes establecer y si pueden asignarse a empleados o departamentos.

En empresas pequeñas puede bastar con unas pocas. En negocios de publicidad, ecommerce o software, el número de tarjetas virtuales necesarias puede alterar mucho el coste final.

Si eres trabajador por cuenta propia y tus necesidades son más sencillas, nuestra sección dedicada a autónomos reúne contenidos específicos para separar y organizar mejor las finanzas profesionales.

Tarjetas para gastos de empresa: el control del empleado importa más que el plástico

Dar una tarjeta corporativa a un empleado evita que tenga que adelantar dinero y solicitar posteriormente un reembolso. Pero si no existen controles, simplemente cambias un problema administrativo por otro.

Una buena tarjeta para gastos de empresa debería permitirte definir de antemano cuánto puede gastarse y, cuando sea posible, en qué puede gastarse.

Piensa en una persona que viaja tres días por trabajo. No necesita necesariamente acceso abierto a todo el saldo de la empresa. Puede tener más sentido asignarle una cantidad concreta para hoteles, transportes y comidas, mantener seguimiento de las operaciones y solicitar después sus justificantes.

Este modelo es especialmente útil a medida que aumenta el equipo. En ese punto, presupuesto y tarjeta deberían funcionar juntos. Una metodología como el presupuesto de base cero puede servir como referencia para asignar recursos con una finalidad concreta en lugar de limitarse a aumentar los límites de gasto de forma automática.

Qué comisiones y condiciones pueden encarecer una tarjeta de empresa

“Sin comisión por pagar” no significa necesariamente “sin coste”.

Dependiendo del proveedor y del uso de la tarjeta, pueden aparecer:

Cuota del plan o de la tarjeta. Algunas soluciones cobran por la tarjeta y otras incluyen determinadas unidades dentro de una suscripción.

Tarjetas adicionales. Es uno de los costes que más fácilmente se ignoran cuando la empresa crece.

Cambio de divisa. Fundamental si pagas proveedores, publicidad, hoteles o herramientas facturadas en otra moneda.

Retiradas de efectivo. Una tarjeta puede tener buenas condiciones para compras y ser poco atractiva para cajeros.

Financiación. Si utilizas una tarjeta de crédito y aplazas deuda, mira TIN, TAE y cualquier comisión asociada.

Funciones de gestión. Aprobaciones, integraciones, automatizaciones o herramientas de gastos pueden depender del plan contratado.

Coste administrativo. Es menos visible, pero puede ser importante. Perseguir recibos, clasificar movimientos y corregir gastos mal asignados también cuesta tiempo.

Una forma sencilla de comparar consiste en hacer un presupuesto anual del uso previsto. Si necesitas ordenar primero los costes recurrentes, puede ayudarte esta guía para organizar un presupuesto.

¿Qué seguridad debes revisar en una tarjeta para empresas?

Que una tarjeta sea Visa o Mastercard no responde por sí solo a la pregunta de quién custodia el dinero ni bajo qué figura opera la empresa que te presta el servicio.

Antes de contratar una plataforma de tarjetas de empresa conviene comprobar:

  1. Qué entidad presta realmente el servicio.
  2. Qué organismo la supervisa.
  3. Cómo se mantienen o protegen los fondos de los clientes.
  4. Qué sistemas de autenticación utiliza.
  5. Si puedes congelar una tarjeta inmediatamente.
  6. Qué permisos y límites puedes establecer para cada usuario.

También merece la pena diferenciar entre un banco y una entidad de pago. No son exactamente la misma figura jurídica ni implican necesariamente el mismo sistema de protección de fondos. Qonto, por ejemplo, se identifica como entidad de pago supervisada por el Banco de España y la ACPR, mientras que Revolut señala que su entidad bancaria del EEE está autorizada por el Banco de Lituania.

Esto no convierte automáticamente a una opción en mejor que otra. Simplemente significa que debes entender quién tiene el dinero de tu empresa y bajo qué condiciones antes de elegir.

Pagar con una tarjeta de empresa no convierte automáticamente el gasto en deducible

Este punto suele generar errores.

Que una comida, un ordenador, un hotel o una suscripción se paguen con una tarjeta corporativa no basta para que Hacienda considere el gasto deducible.

La Agencia Tributaria establece, con carácter general, que para considerar deducible un gasto de una actividad económica debe existir vinculación con la actividad, estar convenientemente justificado y encontrarse registrado en la contabilidad o los libros correspondientes.

La tarjeta sí puede ayudarte indirectamente.

Si cada empleado paga los gastos profesionales con su tarjeta asignada, adjunta la factura correspondiente y la plataforma facilita la conciliación, tendrás un proceso mucho más ordenado que si mezclas pagos personales, reembolsos y operaciones de empresa.

Pero el medio de pago no sustituye a la factura ni demuestra por sí solo que el gasto sea deducible.

Errores habituales al elegir una tarjeta de pago para empresas

El primero es buscar simplemente la opción más barata. Una empresa con veinte empleados necesita algo muy distinto de un negocio gestionado por una sola persona.

El segundo es contratar crédito cuando solo necesitas control de gastos. Tener financiación disponible puede ser útil, pero no aporta demasiado si la empresa siempre trabaja con saldo suficiente y nunca necesita aplazar pagos.

También ocurre lo contrario: elegir únicamente tarjetas de débito cuando necesitas concentrar determinados pagos hasta final de mes puede limitar innecesariamente tu gestión de tesorería.

Otro error frecuente es ignorar las monedas extranjeras. Una empresa puede operar desde España y, aun así, pagar cada mes AWS, publicidad, proveedores de software o profesionales en otras divisas.

Y quizá el fallo más costoso a largo plazo sea no pensar en cómo crecerá el sistema. Una solución cómoda para tres personas puede volverse cara o difícil de administrar cuando hay treinta.

Qué deberías tener claro antes de elegir

Antes de volver al comparador, responde cuatro preguntas:

¿Necesitas crédito o solo un medio de pago?

¿Cuántas personas utilizarán tarjetas?

¿Qué porcentaje de tus gastos se produce fuera del euro?

¿Quieres únicamente pagar o también controlar recibos, presupuestos, aprobaciones y contabilidad?

Con esas respuestas cambia mucho la comparación.

Bankinter, Qonto y Revolut Business representan precisamente tres enfoques distintos: una solución ligada a una operativa bancaria y crédito empresarial, una plataforma centrada en gestión financiera y control de equipos, y una alternativa especialmente orientada a operativa digital y multidivisa.

No necesitas escoger la que tenga más funciones. Necesitas la que resuelva tus gastos habituales con el menor coste y la menor fricción posibles.

Preguntas frecuentes

¿Es mejor una tarjeta de débito para empresas o una de crédito?

Depende del objetivo. Una tarjeta de débito para empresas simplifica el control porque utiliza el saldo disponible, mientras que el crédito permite separar el momento de la compra del momento del pago. Si utilizas crédito, revisa especialmente las condiciones del pago aplazado y evita tratarlo como financiación permanente sin calcular su coste.

¿Puedo dar una tarjeta de empresa a cada empleado?

Sí, muchas plataformas permiten emitir tarjetas corporativas para varios empleados y asignar límites individuales. Lo importante es comprobar cuánto cuestan las tarjetas adicionales y qué controles ofrece el proveedor. Para equipos grandes, funciones como límites, categorías de gasto, aprobaciones y captura de justificantes pueden ser más importantes que la propia tarjeta.

¿Qué ventajas tiene una tarjeta virtual empresarial?

Permite separar compras online, proveedores o suscripciones sin utilizar siempre los datos de una tarjeta física. También facilita bloquear una tarjeta concreta sin afectar a otros pagos. Para empresas con numerosos servicios digitales, poder crear varias tarjetas virtuales con límites independientes puede mejorar tanto el control como la seguridad.

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