Ratios de liquidez: qué son, fórmulas y cómo interpretarlos

Los ratios de liquidez sirven para responder a una pregunta muy concreta: ¿tiene una empresa suficientes recursos a corto plazo para afrontar las obligaciones que vencen pronto?

Para un inversor, son una pieza básica al analizar acciones mediante análisis fundamental. Ayudan a detectar tensiones financieras que no siempre se ven mirando únicamente los beneficios, aunque un buen ratio de liquidez nunca convierte por sí solo una acción en una buena inversión.

Ratios de Liquidez Qué son y cómo evaluar la salud financiera de una empresa
Ratios de Liquidez Qué son y cómo evaluar la salud financiera de una empresa
Tabla de contenidos

Resumen rápido

  • Los ratios de liquidez comparan los recursos disponibles a corto plazo con las obligaciones que vencen en ese mismo horizonte.
  • Los tres más útiles son el ratio corriente, la prueba ácida y el ratio de efectivo.
  • Un resultado superior a 1 en el ratio corriente significa que el activo corriente supera al pasivo corriente, pero no garantiza que la empresa tenga una liquidez cómoda.
  • No existe un valor perfecto para todas las empresas: importa el sector, la evolución histórica y la calidad de los activos corrientes.
  • Para analizarlos bien, conviene combinarlos con el flujo de caja, el endeudamiento y la rentabilidad.

¿Qué son los ratios de liquidez?

Los ratios de liquidez son indicadores que permiten valorar la capacidad de una empresa para atender sus obligaciones a corto plazo.

Para calcularlos se utilizan principalmente dos partidas del balance:

Activo corriente: efectivo y otros activos que, por su naturaleza, se espera realizar, vender, consumir o convertir en efectivo dentro del ciclo normal de explotación o en el corto plazo.

Pasivo corriente: deudas y obligaciones que deben atenderse también dentro del ciclo normal de explotación o en el corto plazo.

En España, la clasificación y presentación de estas partidas se encuadra dentro del Plan General de Contabilidad publicado por el BOE.

La utilidad para el inversor es sencilla: una empresa puede generar beneficios sobre el papel y, al mismo tiempo, tener dificultades para afrontar pagos próximos. Los ratios de liquidez ayudan a identificar ese riesgo.

Principales ratios de liquidez y sus fórmulas

No todos los indicadores miden la liquidez con el mismo nivel de exigencia.

RatioFórmulaQué te indica
Ratio de liquidez corrienteActivo corriente / Pasivo corrienteCuántos euros de activo corriente existen por cada euro de obligaciones a corto plazo
Prueba ácida o quick ratio(Activo corriente − Existencias) / Pasivo corrienteLa capacidad de pago sin depender de vender el inventario
Ratio de efectivo o cash ratioEfectivo y equivalentes / Pasivo corrienteQué parte de las obligaciones podría cubrirse usando únicamente la liquidez más inmediata

Estas fórmulas son las utilizadas habitualmente para pasar de una visión general de la liquidez a otra progresivamente más conservadora.

Ratio de liquidez corriente

Es el punto de partida.

Si una empresa tiene 150.000 € de activo corriente y 100.000 € de pasivo corriente:

Ratio corriente = 150.000 / 100.000 = 1,5

Esto significa que dispone de 1,50 € de activo corriente por cada euro de pasivo corriente.

El problema es que no todos los activos corrientes tienen la misma calidad. Tener 100.000 € en efectivo no es equivalente a tener 100.000 € en productos que pueden tardar meses en venderse.

Prueba ácida

La prueba ácida intenta solucionar parte de ese problema excluyendo las existencias.

Es especialmente útil cuando el inventario tiene un peso importante dentro del balance, porque permite comprobar cuánto cambia la situación financiera si dejamos de contar con esa partida.

Ratio de efectivo

Es la medida más estricta de las tres.

Solo tiene en cuenta efectivo y equivalentes frente al pasivo corriente. Por eso suele arrojar una cifra bastante inferior al ratio corriente.

No significa que una empresa deba mantener en caja suficiente dinero para cancelar todas sus obligaciones a corto plazo. Las empresas cobran facturas, venden productos y generan caja continuamente. El ratio sirve como indicador, no como prueba definitiva de solvencia.

Un matiz importante: el fondo de maniobra no es exactamente otro ratio de liquidez. Es una cantidad absoluta calculada como activo corriente menos pasivo corriente.

Ejemplo práctico: cómo leer los tres ratios juntos

Imagina una empresa ficticia con este balance simplificado:

PartidaImporte
Activo corriente120.000 €
Existencias40.000 €
Efectivo y equivalentes20.000 €
Pasivo corriente80.000 €

Su ratio corriente sería:

120.000 / 80.000 = 1,50

La empresa tiene 1,50 € de activo corriente por cada euro de obligaciones a corto plazo.

Ahora quitamos las existencias:

(120.000 − 40.000) / 80.000 = 1,00

La imagen cambia. Sin depender del inventario, dispone de un euro de activos corrientes restantes por cada euro de pasivo corriente.

Por último:

20.000 / 80.000 = 0,25

Su efectivo representa el equivalente al 25 % de sus obligaciones a corto plazo.

Aquí está el verdadero valor del análisis: el 1,50 inicial parecía holgado, pero los otros ratios muestran que una parte relevante de esa liquidez depende de las existencias.

El siguiente paso sería comprobar si ese inventario se vende con facilidad. El ratio de rotación de existencias puede ayudarte a entenderlo mejor.

¿Cómo interpretar un ratio de liquidez?

No existe una cifra universal que permita decir que una empresa tiene una liquidez «buena» o «mala». El propio sector, los ciclos de cobro y pago y la composición del activo pueden cambiar completamente la interpretación.

Aun así, el ratio corriente permite hacer una primera lectura.

Por debajo de 1, el pasivo corriente supera al activo corriente. Es una señal que merece investigar porque puede indicar una posición financiera ajustada, aunque no demuestra por sí sola que la empresa vaya a tener problemas de pago.

En torno o por encima de 1, existe una mayor cobertura contable de las obligaciones a corto plazo. Pero todavía necesitas saber qué hay dentro del activo corriente.

Un ratio muy elevado tampoco tiene por qué ser una ventaja. Puede esconder exceso de caja sin utilizar, demasiadas facturas pendientes de cobro o inventario acumulado.

Por eso, nosotros no compraríamos una acción simplemente porque presente un ratio corriente alto.

Cómo usar los ratios de liquidez para analizar una empresa

La mejor forma de utilizarlos es buscar contexto, no una cifra mágica.

Primero mira la evolución durante varios ejercicios. Un ratio de 1,4 puede parecer razonable de forma aislada, pero cambia la lectura si hace tres años era 2,3 y lleva cayendo de manera continuada.

Después compáralo con empresas del mismo sector. También merece la pena revisar los ratios de eficiencia, porque permiten entender mejor cómo se están utilizando los activos de la compañía.

El tercer punto es estudiar la composición del activo corriente. Una empresa llena de efectivo no tiene el mismo perfil que otra cuyo activo corriente depende principalmente de inventarios difíciles de vender o clientes que tardan mucho en pagar.

Y, sobre todo, mira si el negocio genera dinero de verdad. El flujo de caja operativo ayuda a comprobar si la actividad ordinaria está produciendo caja suficiente.

Finalmente, completa el análisis financiero. Los ratios de apalancamiento, la relación deuda-capital y los ratios de rentabilidad responden a preguntas diferentes que un ratio de liquidez no puede resolver.

Consejo Finantres: busca coherencia. Una empresa con liquidez razonable, generación recurrente de caja y deuda controlada ofrece una imagen mucho más completa que otra que simplemente presume de un ratio corriente elevado.

¿Dónde encontrar los datos para calcularlos?

Necesitas fundamentalmente el balance de situación de la compañía.

En empresas cotizadas españolas puedes consultar sus cuentas y documentación financiera en los registros de informes financieros anuales de la CNMV. La CNMV mantiene un registro oficial de las cuentas anuales auditadas presentadas por los emisores sujetos a esta obligación.

También puedes acudir directamente al informe anual o a la sección de relaciones con inversores de la empresa.

Busca las partidas de activo corriente y pasivo corriente. Si quieres calcular la prueba ácida, localiza además las existencias; para el ratio de efectivo, identifica el efectivo y sus equivalentes.

Errores que debes evitar al analizar la liquidez

Uno de los fallos más habituales es pensar que «más alto siempre es mejor». No funciona así.

También es un error comparar empresas de sectores completamente distintos. La velocidad con la que una compañía cobra a sus clientes, vende sus existencias o paga a proveedores puede hacer que dos negocios sanos presenten ratios muy diferentes.

Otro problema es mirar un solo ejercicio. Los ratios son mucho más útiles cuando observas su tendencia.

Y el error más importante para un inversor es utilizar la liquidez como criterio de compra aislado. Una empresa puede tener mucha caja y ser poco rentable, estar perdiendo cuota de mercado o cotizar a una valoración excesiva.

Los ratios de liquidez son un filtro de salud financiera a corto plazo, no una señal de compra.

Si después de revisar el balance, la generación de caja y la deuda una empresa sigue encajando con tu estrategia, el siguiente paso es elegir dónde invertir. Para este paso, nuestra mejor opción es eToro si buscas reunir acciones y ETFs dentro de una plataforma multiactivo. eToro (Europe) Ltd está regulada por CySEC y su plataforma ofrece acceso a acciones y ETFs, aunque antes de operar debes revisar siempre el instrumento concreto, sus costes y los riesgos que asumes.

Si prefieres valorar alternativas antes de decidir, puedes revisar nuestra selección de mejores brokers para comprar acciones. Elegir bien la plataforma importa, pero ningún broker corrige una mala decisión de inversión.

Conclusión

Los ratios de liquidez te permiten comprobar rápidamente si una empresa cuenta con recursos suficientes para afrontar sus compromisos a corto plazo.

Empieza por el ratio corriente, utiliza la prueba ácida para eliminar el efecto del inventario y recurre al ratio de efectivo cuando quieras una visión todavía más conservadora.

Pero no te quedes con el número. Compara varios años, revisa el sector y mira qué hay realmente dentro del activo corriente. Después contrasta esa información con el flujo de caja, el endeudamiento y la rentabilidad.

La clave no es encontrar una empresa con el ratio de liquidez más alto, sino entender si su posición financiera es coherente y sostenible.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es un buen ratio de liquidez?

No existe un valor ideal válido para todas las empresas. Un ratio corriente superior a 1 indica que el activo corriente supera al pasivo corriente, pero necesitas compararlo con el sector, la evolución histórica y la composición de esos activos antes de sacar conclusiones.

¿Qué diferencia hay entre el ratio corriente y la prueba ácida?

El ratio corriente incluye todo el activo corriente. La prueba ácida excluye las existencias, por lo que ofrece una visión más exigente de la capacidad de pago. Si existe una gran diferencia entre ambos, merece la pena investigar cuánto depende la empresa de vender su inventario.

¿Un ratio de liquidez alto significa que una acción es buena compra?

No. Solo informa sobre una parte de la situación financiera de la empresa. Una acción también debe analizarse teniendo en cuenta generación de caja, deuda, rentabilidad, valoración, perspectivas del negocio y los riesgos que estás dispuesto a asumir.

Este artículo ha sido elaborado por Araceli Ramírez

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