Simulador de inversión
Calcula cuánto puede crecer tu inversión
Proyecta el capital futuro a partir de tu inversión inicial, tus aportaciones periódicas y una rentabilidad anual estimada.
Capital final estimado
Introduce tus datos para ver la proyección.
Es una simulación matemática. La rentabilidad futura no está garantizada y el cálculo no incluye impuestos, comisiones ni costes del producto.
Ver evolución anual
| Año | Capital estimado | Aportado | Ganancia o pérdida |
|---|
Resumen rápido
- Introduce el capital inicial, la aportación periódica, su frecuencia, la rentabilidad anual estimada y el plazo.
- En opciones avanzadas puedes elegir si aportas al inicio o al final de cada periodo y añadir una inflación anual estimada.
- La rentabilidad introducida se interpreta como rentabilidad anual efectiva y se convierte en una tasa mensual equivalente para simular la inversión mes a mes.
- Verás el capital final estimado, el total aportado, la ganancia o pérdida, el valor equivalente en euros de hoy y la evolución anual.
- La inflación solo sirve para estimar poder adquisitivo. No reduce el crecimiento nominal dentro del cálculo.
- Si quieres comparar más herramientas, puedes revisar nuestras calculadoras financieras.
Cómo usar la calculadora de inversiones
La herramienta está pensada para probar escenarios de largo plazo sin obligarte a convertir todo a fórmulas. Lo importante es entender qué significa cada dato que introduces.
Capital inicial. Es el dinero con el que empieza la simulación. Si ya tienes 10.000 € invertidos, ese sería tu punto de partida. Si empiezas desde cero y solo quieres modelizar aportaciones futuras, puedes introducir 0 €.
Aportación periódica. Es la cantidad que añadirías de forma recurrente. Puede ser, por ejemplo, 200 € cada mes o 1.000 € cada trimestre. Si no vas a hacer nuevas aportaciones, puedes introducir 0 €.
Frecuencia de aportación. Puedes elegir mensual, trimestral o anual. La calculadora mantiene la simulación mes a mes y añade el dinero únicamente cuando corresponde según la frecuencia seleccionada.
Rentabilidad anual estimada. Es un supuesto que tú eliges. La herramienta la trata como rentabilidad anual efectiva, no como una promesa de lo que vaya a ofrecer el mercado. Este detalle es importante porque afecta a cómo se calcula el crecimiento mensual.
Plazo en años. Define durante cuánto tiempo mantienes el escenario. En interés compuesto, el horizonte tiene mucho peso porque las ganancias acumuladas pueden empezar a generar nuevas ganancias.
Momento de la aportación. En las opciones avanzadas puedes indicar si el dinero entra al inicio o al final de cada periodo. A igualdad de todo lo demás, aportar antes deja ese capital invertido durante algo más de tiempo.
Inflación anual estimada. Sirve para traducir el resultado final nominal a una cifra aproximada en euros de hoy. No modifica el saldo nominal que genera la inversión.
Si quieres aislar el efecto de la capitalización con una herramienta más sencilla, puedes usar nuestra calculadora de interés compuesto. Para un escenario centrado específicamente en aportaciones mensuales, también tienes la calculadora de interés compuesto mensual.
Qué significa cada resultado
El número más llamativo suele ser el capital final, pero no es el único que conviene mirar.
Capital final estimado. Es el saldo que resultaría al terminar el plazo si se cumplieran exactamente los supuestos introducidos.
Total aportado. Suma el capital inicial y todas las aportaciones realizadas durante el periodo. Esta cifra te permite separar lo que has puesto tú de lo que ha generado la simulación.
Ganancia o pérdida generada por la inversión. Es la diferencia entre el capital final y el total aportado. Si el escenario termina por debajo de lo aportado, lo correcto es interpretarlo como una pérdida dentro de esa simulación.
Valor final equivalente en euros de hoy. Descuenta la inflación acumulada para ofrecer una referencia de poder adquisitivo. Es especialmente útil en horizontes largos, donde una cifra nominal grande puede dar una impresión demasiado optimista.
Tabla de evolución anual. Permite ver cómo cambia cada año el capital, cuánto llevas aportado y qué parte corresponde a la ganancia o pérdida acumulada. Mirar la trayectoria suele ser más útil que quedarse solo con el último número.
Error común: confundir capital final con beneficio. Si terminas con 140.000 € pero has aportado 58.000 €, tu ganancia simulada no son 140.000 €, sino la diferencia entre ambas cifras.
Cómo calcula el crecimiento de la inversión
La calculadora no reparte la rentabilidad anual dividiéndola simplemente entre 12. Primero convierte la rentabilidad anual efectiva en una tasa mensual equivalente:
Tasa mensual = (1 + rentabilidad anual)^(1/12) − 1
Por ejemplo, con una rentabilidad anual efectiva del 7 %, la tasa mensual equivalente es aproximadamente del 0,5654 %. Si no hubiera aportaciones ni retiradas, aplicar esa tasa durante 12 meses daría exactamente un 7 % anual efectivo.
Esto importa porque utilizar 7 % / 12 implicaría otra convención: al capitalizar ese porcentaje mensualmente, la rentabilidad efectiva al cabo del año sería superior al 7 %. La metodología de esta calculadora evita esa incoherencia.
A partir de ahí, la herramienta recorre la inversión mes a mes. En cada mes aplica la rentabilidad equivalente y, cuando corresponde, incorpora la aportación mensual, trimestral o anual.
El momento elegido también cuenta:
- Si la aportación se realiza al inicio del periodo, ese dinero empieza a participar antes en el crecimiento.
- Si se realiza al final del periodo, primero transcurre el periodo y después se incorpora la aportación.
Si quieres profundizar en la fórmula, puedes ver nuestra guía sobre cómo calcular el interés compuesto. Para entender específicamente el efecto de ir añadiendo dinero, también explicamos el interés compuesto con aportaciones periódicas.
Cómo se calcula el efecto de la inflación
El valor en euros de hoy se obtiene descontando la inflación acumulada del capital final nominal:
Valor en euros de hoy = capital final / (1 + inflación)^años
La inflación no se resta de la rentabilidad dentro de la simulación nominal. Solo se utiliza al final para expresar aproximadamente qué poder adquisitivo tendría ese capital futuro en dinero de hoy.
Ejemplo con los valores por defecto
Con los valores iniciales de la calculadora:
| Supuesto | Valor |
|---|---|
| Capital inicial | 10.000 € |
| Aportación | 200 € al mes |
| Rentabilidad anual efectiva | 7 % |
| Plazo | 20 años |
| Momento de la aportación | Final de cada mes |
| Inflación estimada | 2 % |
La simulación da aproximadamente:
| Resultado | Importe |
| Capital final estimado | 140.204 € |
| Total aportado | 58.000 € |
| Ganancia generada | 82.204 € |
| Valor equivalente en euros de hoy | 94.353 € |
Son cifras ilustrativas y dependientes de los supuestos. Una inversión real no genera necesariamente un 7 % constante cada año: puede atravesar periodos de subidas, caídas o rendimientos prácticamente planos.
El momento de la aportación también introduce una diferencia. Manteniendo todos los demás datos, aportar 200 € al inicio de cada mes elevaría el capital final simulado a unos 140.778 €, alrededor de 574 € más.
No significa que debas adelantar aportaciones por sistema. Simplemente muestra que, dentro de un modelo de rentabilidad constante, el dinero que entra antes dispone de algo más de tiempo para capitalizarse.
Qué rentabilidad anual estimada deberías poner
No existe una cifra universal que sea “la correcta”. La rentabilidad que introduces debería ser un supuesto coherente con el activo, el riesgo y el horizonte que estás analizando, no el resultado que te gustaría obtener.
El 7 % que aparece por defecto sirve para que la calculadora tenga un escenario cargado desde el principio. No debe interpretarse como una expectativa de Finantres ni como una rentabilidad normal o garantizada.
Una forma más útil de trabajar es comparar varios escenarios:
- uno más prudente;
- uno central;
- uno más exigente.
Después comprueba si tu plan sigue teniendo sentido cuando la rentabilidad es menor de la que esperabas. Esa prueba suele decirte más que ajustar el porcentaje hasta conseguir el capital final que quieres ver.
La CNMV recuerda, al hablar de la inversión en acciones, que su rentabilidad es incierta y que el comportamiento pasado no garantiza la evolución futura.
Antes de elegir una tasa para tu simulación, conviene entender también los riesgos de invertir. Una calculadora ayuda a ordenar escenarios, pero no elimina el riesgo de mercado.
Aportaciones periódicas: por qué la constancia cambia tanto el resultado
Las aportaciones periódicas hacen dos cosas: aumentan el capital invertido y crean nuevas cantidades que también pueden participar en el interés compuesto.
Esta forma de invertir se relaciona con el DCA (Dollar Cost Averaging), es decir, invertir importes de forma periódica en lugar de intentar acertar continuamente el mejor momento de entrada. Puedes profundizar en nuestra guía sobre DCA.
Eso no significa que aportar periódicamente garantice mejores resultados. El resultado dependerá del activo, de los precios a los que inviertas, de los costes y de la evolución del mercado.
Consejo práctico: usa en la calculadora una aportación que realmente puedas mantener. Simular 500 € al mes no te ayuda demasiado si en la práctica solo podrías sostener 200 €. Una proyección es más útil cuando sus supuestos encajan con tu situación real.
Inflación: capital nominal frente a poder adquisitivo
La inflación es una de las razones por las que conviene mirar algo más que el capital final nominal. 140.000 € dentro de 20 años no comprarán necesariamente lo mismo que 140.000 € hoy.
Por eso la calculadora muestra también un valor ajustado. Con el ejemplo anterior, 140.204 € nominales equivaldrían a unos 94.353 € de hoy si la inflación fuera del 2 % anual durante todo el periodo.
El 2 % predeterminado es solo una hipótesis editable. Coincide con el objetivo de inflación del BCE a medio plazo para la zona euro, pero no es una previsión de cuál será la inflación real durante tu horizonte de inversión.
Si cambias la inflación del 2 % al 3 %, el capital final nominal no cambia. Lo que baja es su equivalente en euros de hoy, porque estás suponiendo una pérdida de poder adquisitivo mayor.
Qué no incluye esta calculadora de inversiones
Para que la simulación sea fácil de interpretar, hay varios elementos reales que quedan fuera. Conviene tenerlos presentes antes de trasladar el resultado a una decisión de inversión.
- Impuestos. La fiscalidad depende del producto, de cómo se generan las rentas y de cuándo se materializan. La calculadora no descuenta IRPF ni modeliza retenciones, compensaciones o posibles diferimientos. La AEAT incluye en la base del ahorro, entre otros supuestos, ganancias y pérdidas patrimoniales derivadas de determinadas transmisiones de activos.
- Comisiones del broker o plataforma. Comprar, vender, custodiar valores o cambiar divisa puede tener costes según el intermediario.
- Gastos del producto. Un ETF, un fondo u otro vehículo puede tener costes recurrentes que reduzcan el resultado neto.
- Spreads y otras fricciones. El precio efectivo al que compras o vendes puede diferir del precio teórico que tienes como referencia.
- Riesgo divisa. Si inviertes en activos denominados en otra moneda, las variaciones del tipo de cambio pueden afectar al resultado medido en euros.
- Volatilidad y orden de las rentabilidades. La herramienta aplica una tasa constante equivalente. En la realidad, dos inversiones pueden recorrer caminos muy distintos aunque su rentabilidad media termine siendo parecida.
- Cambios en las aportaciones. La simulación supone que mantienes el importe y la frecuencia elegidos durante todo el plazo.
Advertencia útil: si un producto comunica una rentabilidad esperada pero tiene costes relevantes, no introduzcas esa cifra en la calculadora y asumas que será tu rentabilidad neta. Primero distingue qué cifra estás utilizando, qué costes existen y qué fiscalidad puede afectar al resultado.
Cómo convertir la simulación en un plan de inversión más útil
Una cifra final puede ayudarte a visualizar un objetivo, pero un buen plan necesita más piezas.
1. Comprueba que el dinero puede permanecer invertido. Antes de proyectar 15 o 20 años, separa el capital que podrías necesitar antes. Si todavía no tienes claro cuánto colchón financiero necesitas, puedes estimarlo con nuestra calculadora de fondo de emergencia.
2. Ajusta el plazo a tu objetivo. El largo plazo da más tiempo para que actúe la capitalización, pero no convierte una inversión arriesgada en segura. Si ese es tu enfoque, puedes ampliar información sobre cómo piensan los inversores a largo plazo.
3. Decide cuánto riesgo puedes asumir. No elijas una rentabilidad alta solo porque mejora el resultado de la calculadora. Piensa también qué pérdidas podrías tolerar sin abandonar el plan en el peor momento.
4. Diversifica. Una proyección del 6 % o del 7 % no dice nada sobre cómo está construida la cartera. Entender la diversificación ayuda a evitar que todo tu resultado dependa de una sola empresa, activo o mercado.
5. Elige el producto y la plataforma después. Si tu estrategia va a utilizar fondos cotizados, compara los mejores brokers de ETFs teniendo en cuenta regulación, costes, oferta y facilidad de uso. Si prefieres fondos tradicionales indexados, revisa las mejores plataformas para fondos indexados y valora también la fiscalidad y las condiciones concretas de cada opción.
La calculadora te ayuda a cuantificar el “qué pasaría si”. La decisión real empieza cuando conviertes esos supuestos en una cartera, unos costes y un nivel de riesgo que entiendes.
Conclusión
La calculadora de inversiones es útil para comparar escenarios de capital inicial, aportaciones, rentabilidad, plazo e inflación, no para adivinar cuánto dinero vas a tener dentro de 10 o 20 años.
Úsala para hacer preguntas mejores: qué ocurre si aportas menos, si amplías el plazo, si la rentabilidad resulta inferior o si la inflación erosiona más poder adquisitivo. Si tu plan solo funciona con el escenario más optimista, probablemente convenga revisarlo antes de invertir.
El siguiente paso es probar varios escenarios, quedarte con supuestos que puedas defender y después comparar el producto y la plataforma con los que llevarías ese plan a la práctica.








