Plan de pensiones individual
Calcula cuánto podrías acumular para tu jubilación
Proyecta tu capital futuro y estima el efecto fiscal anual de tus aportaciones con los límites generales aplicables en España.
Cómo se calcula y qué límites aplica
La proyección usa capitalización mensual equivalente a la rentabilidad anual neta indicada y supone que cada aportación mensual se realiza al final de mes.
La parte fiscal se limita al menor importe entre la aportación anual, 1.500 € y el 30 % de los rendimientos netos del trabajo y actividades económicas introducidos.
No se modelizan aquí los límites incrementados de planes de empleo, aportaciones empresariales o determinados sistemas para autónomos. Las prestaciones rescatadas de un plan de pensiones tributan como rendimientos del trabajo.
Resumen rápido
- La herramienta parte de tu saldo actual y admite una aportación mensual de hasta 125 €, equivalente a 1.500 € al año si aportas el máximo todos los meses.
- Proyecta el capital final, las nuevas aportaciones, la rentabilidad generada y el valor futuro expresado en euros de hoy tras descontar la inflación estimada.
- La rentabilidad anual neta que introduces se transforma en una tasa mensual equivalente y las aportaciones se consideran realizadas al final de cada mes.
- Para la parte fiscal, calcula la reducción potencial de la base imponible tomando el menor importe entre tu aportación anual, 1.500 € y el 30 % de los rendimientos netos del trabajo y de actividades económicas.
- El ahorro fiscal es orientativo: se estima multiplicando esa reducción por el tipo marginal de IRPF que indiques. Tu resultado real puede variar por tu situación personal, comunidad autónoma y otras reducciones.
- La calculadora no incluye los límites incrementados de planes de empleo, aportaciones empresariales ni determinados sistemas para autónomos.
- No calcula tu pensión pública de la Seguridad Social ni el impuesto que pagarás al rescatar el plan.
Qué calcula exactamente esta calculadora de plan de pensiones
La herramienta combina dos simulaciones: una proyección del ahorro invertido y una estimación del efecto fiscal de las aportaciones. Conviene leerlas por separado, porque una cosa es cuánto puede crecer el plan y otra cuánto puede reducir tu base imponible cada año.
Si quieres situar primero el producto dentro de tu planificación para la jubilación, puedes ampliar conceptos en nuestra guía de planes de pensiones.
Capital acumulado al final del plazo
La calculadora toma el saldo que ya tienes en el plan y lo proyecta durante el número de años que indiques. A ese saldo añade las aportaciones mensuales, suponiendo que se hacen al final de cada mes.
La rentabilidad anual neta estimada no se divide simplemente entre 12. Se convierte en una rentabilidad mensual equivalente:
rentabilidad mensual = (1 + rentabilidad anual)^(1/12) − 1
Con esa tasa se capitaliza el saldo y cada una de las aportaciones durante el tiempo que le corresponde. Por eso una aportación hecha al principio del horizonte tiene más meses para crecer que otra realizada cerca de la jubilación.
Si quieres aislar esta parte del cálculo, puedes probar nuestra calculadora de interés compuesto o la calculadora de interés compuesto con capitalización mensual.
Nuevas aportaciones y rentabilidad generada
La herramienta muestra por separado cuánto dinero nuevo habrías aportado y cuánto del capital final procede de la rentabilidad estimada.
Esto evita un error habitual: mirar solo el capital final y asumir que todo su crecimiento procede del mercado. Una parte puede ser simplemente el dinero que has ido añadiendo mes a mes.
Nuestra guía sobre plan de pensiones e interés compuesto explica con más detalle por qué el plazo y la constancia pesan tanto en el resultado.
Valor futuro en euros de hoy
Un capital de 80.000 € dentro de varias décadas no tendrá necesariamente el mismo poder adquisitivo que 80.000 € hoy. Por eso la calculadora descuenta la inflación que indiques:
valor en euros de hoy = capital final / (1 + inflación anual)^años
Este resultado no pretende adivinar la inflación futura. Sirve para que no tomes decisiones basándote solo en una cifra nominal que puede parecer mucho mayor de lo que realmente será en términos de poder de compra.
Qué datos debes introducir y cómo elegirlos
| Dato | Qué significa | Qué conviene introducir |
|---|---|---|
| Saldo actual del plan | Capital que ya tienes acumulado | El valor consolidado de tu plan, no la suma histórica de todas tus aportaciones |
| Aportación mensual | Dinero nuevo que aportarás cada mes | Entre 0 y 125 € en esta herramienta |
| Años hasta la jubilación | Horizonte de la simulación | El número de años durante los que quieres proyectar el plan |
| Rentabilidad anual neta estimada | Rentabilidad hipotética después de costes | Una hipótesis prudente y, mejor aún, varios escenarios |
| Inflación anual estimada | Pérdida de poder adquisitivo que quieres suponer | Una hipótesis de largo plazo para convertir el resultado a euros de hoy |
| Rendimientos netos anuales | Rendimientos netos del trabajo y actividades económicas | No introduzcas sin más tu salario bruto: la calculadora necesita el dato neto relevante para el límite fiscal |
| Tipo marginal estimado de IRPF | Tipo aproximado aplicable a la última parte de tu renta | No es lo mismo que tu tipo medio o efectivo |
Consejo práctico: no hagas una sola simulación. Prueba una rentabilidad prudente, otra intermedia y otra más exigente. Si el plan solo parece atractivo con la hipótesis más optimista, la simulación te está avisando de que tu expectativa puede ser demasiado agresiva.
Para entender la matemática que hay detrás de estas diferencias, puedes revisar cómo calcular el interés compuesto con ejemplos.
Ejemplo práctico: 10.000 € y 125 € al mes durante 20 años
Imagina este caso puramente ilustrativo:
| Dato de entrada | Hipótesis |
| Saldo actual | 10.000 € |
| Aportación mensual | 125 € |
| Plazo | 20 años |
| Rentabilidad anual neta | 4 % |
| Inflación anual | 2 % |
| Rendimientos netos del trabajo y actividades económicas | 30.000 € |
| Tipo marginal estimado de IRPF | 30 % |
Con esas hipótesis, la calculadora daría aproximadamente:
| Resultado | Importe |
| Capital final bruto | 67.391 € |
| Nuevas aportaciones | 30.000 € |
| Rentabilidad generada | 27.391 € |
| Capital final expresado en euros de hoy | 45.353 € |
| Reducción potencial de base imponible anual | 1.500 € |
| Ahorro fiscal anual estimado | 450 € |
| Coste neto anual aproximado tras ese ahorro | 1.050 € |
Aquí hay dos lecturas importantes. La primera es que 67.391 € nominales no equivalen a 67.391 € de poder adquisitivo actual. La segunda es que el ahorro fiscal de 450 € no es rentabilidad del plan: es una estimación del menor IRPF derivado de reducir la base imponible.
Cómo cambia el resultado si cambia la rentabilidad
Manteniendo todos los demás datos del ejemplo y modificando solo la rentabilidad anual neta:
| Rentabilidad hipotética | Capital final bruto | Valor en euros de hoy |
| 2 % | 51.638 € | 34.751 € |
| 4 % | 67.391 € | 45.353 € |
| 6 % | 88.751 € | 59.727 € |
La diferencia es grande. No porque la calculadora sea imprecisa, sino porque pequeñas variaciones sostenidas durante 20 años se acumulan. Esta tabla es precisamente el motivo por el que no conviene usar una rentabilidad alta como escenario único.
Cómo calcula la reducción fiscal de las aportaciones
Para un plan de pensiones individual, la calculadora estima la reducción potencial de la base imponible como el menor de estos tres importes:
- la aportación anual realizada;
- 1.500 €;
- el 30 % de la suma de los rendimientos netos del trabajo y de actividades económicas.
La Agencia Tributaria establece como límite máximo conjunto de reducción la menor de esas dos últimas magnitudes, además de que nunca puede reducirse más de lo efectivamente aportado. Puedes consultar los límites de reducción de la Agencia Tributaria.
Con una aportación de 125 € al mes, la aportación anual es de 1.500 €. Si tus rendimientos netos fueran 30.000 €, el 30 % serían 9.000 €, por lo que la reducción potencial quedaría limitada a 1.500 €.
Si tus rendimientos netos fueran 3.000 €, el 30 % serían 900 €. Aunque aportaras 1.500 €, la calculadora estimaría una reducción potencial de 900 €.
Puedes ampliar este punto en nuestra guía sobre fiscalidad de los planes de pensiones y, si quieres entender dónde encaja en la declaración, en la guía del Modelo 100 del IRPF.
Cómo se estima el ahorro fiscal y el coste neto anual
Una vez calculada la reducción potencial, la herramienta aplica el tipo marginal de IRPF que has introducido:
ahorro fiscal estimado = reducción potencial × tipo marginal
En el ejemplo anterior:
1.500 € × 30 % = 450 €
Después calcula:
coste neto anual aproximado = aportación anual − ahorro fiscal estimado
Por eso, con 1.500 € aportados y 450 € de ahorro fiscal estimado, el coste neto anual aproximado sería 1.050 €.
No interpretes esa cifra como un coste financiero exacto. La aportación sale de tu bolsillo cuando la haces y el posible ahorro fiscal se materializa a través de tu IRPF, con un resultado que depende del conjunto de tu declaración.
El ahorro fiscal no es una rentabilidad extra
Este es uno de los puntos más importantes de toda la calculadora. Reducir la base imponible al aportar puede generar un ahorro fiscal en ese ejercicio, pero el impuesto no desaparece necesariamente: se difiere.
Las prestaciones de los planes de pensiones tributan como rendimientos del trabajo en el IRPF del beneficiario. La Agencia Tributaria mantiene esa consideración tanto si el cobro se produce en forma de renta como de capital o de forma mixta. Puedes consultar la tributación de las prestaciones de los planes de pensiones.
Por eso el capital final que ves en esta calculadora es bruto antes de la tributación del rescate. No se descuenta un IRPF futuro porque sería necesario conocer cuándo cobrarás, cuánto cobrarás cada año, qué otros rendimientos tendrás entonces y qué normativa te resulte aplicable.
Qué no incluye esta calculadora
La herramienta está acotada a un plan de pensiones individual. No intenta reproducir todos los supuestos de la normativa de previsión social.
No contempla los límites incrementados vinculados a planes de empleo y contribuciones empresariales, ni determinados sistemas de empleo simplificados para trabajadores autónomos. La normativa establece límites adicionales para determinados sistemas, por lo que no deberías usar esta calculadora para estimar su ventaja fiscal completa.
Tampoco calcula aportaciones a sistemas de previsión del cónyuge, regímenes específicos para personas con discapacidad, excesos pendientes de reducir de otros ejercicios, el IRPF completo ni la fiscalidad concreta de un rescate futuro.
Qué rentabilidad deberías poner
No existe una rentabilidad correcta para todos los planes. La cifra debería ser coherente con el tipo de activos del plan, su riesgo y sus costes.
Antes de introducirla, revisa la política de inversión y evita extrapolar el mejor periodo histórico. Una buena rentabilidad pasada no convierte esa tasa en una expectativa razonable para las próximas décadas.
Un enfoque práctico es trabajar con tres escenarios y comprobar si tu plan financiero sigue teniendo sentido en el más prudente. Si necesitas una sola cifra para empezar, es preferible utilizar una hipótesis conservadora antes que una espectacular.
Cómo usar bien la inflación estimada
La inflación no cambia el saldo nominal del plan en la simulación. Solo se utiliza para mostrar cuánto valdría ese capital futuro en términos de poder adquisitivo de hoy.
Eso te ayuda a responder una pregunta más realista: ¿qué capacidad de compra aproximada tendría mi capital cuando llegue a la jubilación?
No hace falta acertar la inflación de las próximas décadas. Lo útil es comprobar cómo cambia el resultado si pruebas distintos supuestos.
¿Aportar 125 € al mes siempre tiene sentido?
No. El máximo de la calculadora sirve para simular hasta 1.500 € de aportaciones anuales periódicas, pero que puedas aportar esa cantidad no significa que sea la mejor decisión para tu situación.
Antes de aportar, revisa que tengas suficiente liquidez fuera del plan, que el producto tenga costes y riesgo adecuados y que la ventaja fiscal tenga sentido frente a la tributación futura.
Los planes de pensiones tienen además reglas específicas de disposición. Entre los supuestos previstos se encuentra la posibilidad de hacer líquidos los derechos correspondientes a aportaciones que hayan alcanzado al menos diez años de antigüedad, además de otras contingencias y supuestos excepcionales.
Si estás valorando alternativas con mayor flexibilidad, puede ayudarte comparar fondos de inversión frente a planes de pensiones y ETFs frente a planes de pensiones.
Cómo usar la calculadora para tomar una decisión mejor
La cifra más útil no es necesariamente el capital final del escenario base. Lo que de verdad aporta valor es ver qué pasa cuando cambias una sola variable cada vez.
Haz primero un escenario que puedas mantener. Después baja la rentabilidad, sube la inflación y cambia el tipo marginal. Así podrás distinguir si el resultado depende sobre todo de tu constancia o de supuestos demasiado optimistas.
También puedes comparar una aportación alta durante pocos años frente a una aportación más baja mantenida durante más tiempo. La calculadora asume aportaciones mensuales constantes al final de cada mes, así que si en la práctica aportas de forma irregular debes interpretar el resultado como una aproximación.
Si quieres seguir poniendo números a otras decisiones, tienes reunidas nuestras calculadoras financieras.
Cuando el plan siga encajando después de hacer escenarios prudentes, el siguiente paso es comparar productos concretos por política de inversión, nivel de riesgo, costes y condiciones, no por la rentabilidad reciente más alta. Nuestra selección de mejores plataformas para planes de pensiones puede ayudarte a empezar esa comparación.
Errores que conviene evitar al interpretar el resultado
Confundir aportación con ahorro fiscal. Aportar 1.500 € no significa pagar 1.500 € menos de impuestos. La aportación reduce la base imponible dentro de los límites aplicables y el ahorro final depende de tu IRPF.
Ignorar la inflación. Un capital nominal elevado puede tener bastante menos poder adquisitivo al llegar la jubilación.
Dar por garantizada la rentabilidad. La calculadora usa la tasa que tú introduces. Si la hipótesis es demasiado optimista, el capital proyectado también lo será.
Olvidar la tributación del rescate. El capital final no es el dinero neto que necesariamente recibirás después de impuestos.
Conclusión
Esta calculadora de plan de pensiones es más útil para comparar escenarios que para buscar una cifra exacta de jubilación. Separa saldo inicial, nuevas aportaciones, rentabilidad, inflación y efecto fiscal para que puedas ver qué parte del resultado depende de tu ahorro y qué parte depende de hipótesis.
Prueba supuestos prudentes y presta especial atención al valor en euros de hoy y al ahorro fiscal estimado. Si el plan sigue encajando con tu horizonte, tu necesidad de liquidez y tu situación fiscal, entonces tiene sentido pasar de la simulación a comparar planes concretos.









