Calculadora de inversión
Calcula la rentabilidad de tu inversión
Mide la rentabilidad total, la ganancia neta y la rentabilidad anualizada a partir del capital invertido, el valor final, los cobros y los costes.
Rentabilidad total
Sobre la inversión inicial, después de cobros y costes.
- Ganancia neta
- Valor neto al cierre
- Rentabilidad anualizada
- Múltiplo sobre el capital
La rentabilidad anualizada se mostrará tras calcular.
Cómo se calcula
Rentabilidad total: compara la ganancia o pérdida neta con la inversión inicial.
Valor neto al cierre: valor final + cobros acumulados − costes totales.
Rentabilidad anualizada: convierte el resultado total en una tasa anual equivalente. Es una aproximación cuando existen cobros o costes en fechas intermedias; para flujos con fechas concretas, la TIR es más adecuada.
La estimación no incluye fiscalidad ni inflación salvo que las introduzcas indirectamente en los valores.
Resumen rápido
- Rentabilidad total: compara tu ganancia o pérdida neta con la inversión inicial.
- Valor neto al cierre: valor final + cobros acumulados − costes totales.
- Ganancia neta: valor neto al cierre − inversión inicial.
- Rentabilidad anualizada: convierte el resultado del periodo en una tasa anual equivalente, pero asume que el valor final, los cobros y los costes se concentran al final.
- Múltiplo sobre el capital: indica cuántas veces representa el valor neto al cierre respecto al dinero invertido.
- Punto de equilibrio: muestra qué valor final necesitarías, dados tus cobros y costes, para no terminar con pérdida.
- No incluye automáticamente impuestos ni inflación. Tampoco mide riesgo.
- Si hay flujos de caja en fechas distintas, TIR/XIRR describe mejor el efecto del tiempo que esta anualización simplificada.
Calculadora de rentabilidad de inversión
Rellena los cinco campos de la calculadora con importes coherentes entre sí. Si no has tenido cobros o costes, puedes indicar 0 € en esos campos. La duración se introduce en años y admite decimales: por ejemplo, 18 meses son 1,5 años.
Si todavía estás en fase de planificación y no quieres medir una inversión pasada sino proyectar cómo podría crecer un capital, te resultará más útil nuestra calculadora de interés compuesto.
Qué calcula exactamente la calculadora
La herramienta parte de una idea sencilla: para saber qué ha pasado con tu dinero no basta con mirar cuánto vale hoy la inversión. También hay que tener en cuenta lo que has cobrado por el camino y los costes que has soportado.
La primera operación es:
Valor neto al cierre = valor final o actual + cobros acumulados − costes totales
A partir de ahí se calculan el resto de resultados.
| Resultado | Qué significa |
|---|---|
| Ganancia neta (€) | Cuánto has ganado o perdido en euros frente a la inversión inicial, después de los costes que hayas introducido. |
| Rentabilidad total (%) | Ganancia o pérdida neta dividida entre la inversión inicial. |
| Valor neto al cierre (€) | Valor final más cobros, menos costes. |
| Rentabilidad anualizada (%) | Tasa anual compuesta equivalente aproximada para todo el periodo. |
| Múltiplo | Valor neto al cierre dividido entre la inversión inicial. |
| Valor final mínimo para no perder | Valor final necesario para que, al sumar cobros y restar costes, recuperes la inversión inicial. |
Si quieres profundizar en la métrica principal, la guía sobre retorno de la inversión (ROI) y cómo se calcula es la pieza orgánica que mejor complementa esta calculadora.
Cómo rellenar los cinco datos sin falsear el resultado
Inversión inicial. Es el capital que pusiste al comienzo. Si vas a introducir las comisiones y otros gastos en costes totales, no los vuelvas a sumar aquí, porque los contarías dos veces.
Por ejemplo, si destinaste 10.000 € a comprar una inversión y pagaste 20 € de comisión, una forma coherente de usar esta calculadora es introducir 10.000 € como inversión inicial y 20 € dentro de costes.
Valor final o actual de la inversión. Introduce lo que vale la posición al final del periodo que quieres analizar. Si ya la vendiste, utiliza el valor de salida de forma coherente con los costes que declares aparte. Si todavía mantienes la inversión, la ganancia neta será una estimación basada en la valoración que introduzcas, no una ganancia realizada por una venta.
Error frecuente: introducir un importe de venta que ya viene neto de comisión y, además, volver a incluir esa misma comisión en “costes totales”. Eso reduce artificialmente la rentabilidad.
Cobros acumulados. Aquí entran los ingresos que hayas recibido durante el periodo: dividendos, intereses, alquileres u otros cobros vinculados a la inversión.
Si estás analizando una estrategia de dividendos, conviene distinguir entre el resultado total de la inversión y la rentabilidad por dividendo, que mide otra cosa.
Hay un matiz importante: no dupliques cobros reinvertidos. Si un dividendo se reinvirtió y el valor de esas nuevas participaciones ya forma parte del valor final que introduces, sumarlo otra vez como cobro puede inflar el resultado. Cuando existen reinversiones o movimientos en distintas fechas, es mejor trabajar con cada flujo y su fecha mediante TIR/XIRR.
Costes totales. Incluye los costes que realmente quieras descontar del resultado: comisiones de compra y venta, custodia, mantenimiento u otros gastos atribuibles a la inversión. No uses este campo para convertir la herramienta en una calculadora fiscal: los impuestos se analizan por separado.
En su guía sobre qué revisar antes de invertir, la CNMV recuerda que las comisiones, cánones y demás gastos asociados a una operación influyen en su rentabilidad final.
Evita también el doble conteo: si el valor de salida que utilizas ya descuenta una comisión concreta, no vuelvas a restar esa misma comisión en el campo de costes.
Si quieres revisar esta parte con más detalle, consulta nuestra guía para evaluar las comisiones de un bróker.
Duración de la inversión en años. Introduce el tiempo total entre el inicio y el final del periodo. Puedes usar decimales:
- 6 meses = 0,5 años
- 9 meses = 0,75 años
- 18 meses = 1,5 años
- 30 meses = 2,5 años
Este dato no cambia la rentabilidad total, pero sí la anualizada. Ganar un 20 % en dos años no es equivalente a ganar un 20 % en diez.
Fórmulas de la rentabilidad total, anualizada y el punto de equilibrio
Llamemos:
- I = inversión inicial
- V = valor final o actual
- C = cobros acumulados
- K = costes totales
- t = duración en años
La calculadora trabaja con estas relaciones:
Valor neto al cierre = V + C − K
Ganancia neta = V + C − K − I
Rentabilidad total = [(V + C − K − I) / I] × 100
Múltiplo = (V + C − K) / I
Para la rentabilidad anualizada se utiliza una aproximación de crecimiento compuesto:
Rentabilidad anualizada ≈ [(V + C − K) / I]^(1/t) − 1
Para que estas ratios sean interpretables, la inversión inicial y la duración deben ser mayores que cero. Además, la anualización compuesta necesita una relación positiva entre valor neto al cierre e inversión inicial; si el valor neto al cierre es cero o negativo, la pérdida total en euros y en porcentaje es una referencia más útil que intentar expresar una tasa anual compuesta.
Esta última fórmula trata el valor final, todos los cobros y todos los costes como si se concentrasen al final del periodo. Por eso es útil para obtener una referencia comparable, pero no sustituye a una TIR/XIRR cuando el calendario de flujos importa.
El valor final de equilibrio se obtiene despejando V:
Valor final mínimo para no perder = I − C + K
Si ese umbral teórico fuese negativo, significaría que los cobros acumulados ya superan la inversión inicial más los costes considerados; con un valor final de 0 € ya habrías superado el punto de equilibrio dentro de este cálculo.
Ejemplo práctico: una inversión de 10.000 € durante 3 años
Supongamos este caso hipotético:
- Inversión inicial: 10.000 €
- Valor final: 12.000 €
- Cobros acumulados: 500 €
- Costes totales: 200 €
- Duración: 3 años
Primero calculamos el valor neto al cierre:
12.000 € + 500 € − 200 € = 12.300 €
La ganancia neta es:
12.300 € − 10.000 € = 2.300 €
La rentabilidad total es:
2.300 € / 10.000 € = 23 %
El múltiplo es:
12.300 € / 10.000 € = 1,23x
La rentabilidad anualizada aproximada es:
(1,23)^(1/3) − 1 ≈ 7,14 % anual
Y el valor final mínimo para no perder sería:
10.000 € − 500 € + 200 € = 9.700 €
Es decir, con esos 500 € de cobros y 200 € de costes, el valor final tendría que ser al menos 9.700 € para que el resultado total quedase en equilibrio.
Rentabilidad total y rentabilidad anualizada no son lo mismo
La rentabilidad total responde a una pregunta: “¿cuánto he ganado o perdido durante todo el periodo?”.
La rentabilidad anualizada responde a otra: “¿qué tasa anual compuesta equivaldría a ese resultado si todo se tratara como un único crecimiento entre el inicio y el final?”.
| Métrica | Útil para | Limitación principal |
| Rentabilidad total | Saber el resultado acumulado de una inversión | No permite comparar bien periodos de distinta duración |
| Rentabilidad anualizada aproximada | Comparar inversiones con distintos plazos | Simplifica el momento de los cobros y costes |
| TIR/XIRR | Analizar inversiones con varios flujos de caja y fechas | Requiere registrar importes y fechas de cada movimiento |
Por eso, un 30 % acumulado puede parecer mejor que un 20 % acumulado, pero la conclusión cambia si el primero tardó diez años y el segundo solo dos.
Para entender mejor cómo el tiempo transforma el crecimiento de una inversión, puedes probar también la calculadora de interés compuesto mensual.
Cuándo debes usar TIR/XIRR en vez de esta anualización
Esta calculadora funciona bien como medida resumida cuando tienes una inversión inicial clara y quieres comparar ese desembolso con un valor neto al cierre.
La TIR/XIRR es más adecuada cuando tienes, por ejemplo:
- aportaciones mensuales o anuales;
- retiradas parciales;
- dividendos o intereses cobrados en fechas diferentes;
- comisiones relevantes pagadas en distintos momentos;
- varias compras de la misma inversión a lo largo del tiempo;
- ventas parciales antes del cierre.
La documentación oficial de Microsoft sobre XIRR define esta función para calcular la tasa interna de retorno de una serie de flujos de caja que no tienen por qué ser periódicos, utilizando las fechas asociadas a cada flujo.
Un caso típico es una cartera a la que añades 300 € cada mes. Sumar todas las aportaciones y tratarlas como si se hubieran realizado al principio o al final puede distorsionar la comparación. Para ese tipo de estrategia, consulta también cómo funciona el interés compuesto con aportes periódicos.
Qué no incluye esta calculadora
No calcula impuestos. El resultado es neto de los costes que introduzcas, pero no es una rentabilidad neta fiscal. La herramienta no descuenta automáticamente IRPF, retenciones ni otros impuestos.
En España, la tributación depende del tipo de renta, del producto y de la operación. La Agencia Tributaria explica la base imponible del ahorro distinguiendo, entre otros componentes, rendimientos del capital mobiliario y ganancias o pérdidas patrimoniales derivadas de transmisiones.
Si quieres una visión general antes de llevar el resultado a tu declaración, revisa nuestra guía sobre impuestos en las inversiones. Para una situación concreta, conviene comprobar el tratamiento fiscal aplicable a tu producto y a tus operaciones.
No descuenta la inflación. Un 5 % nominal no significa necesariamente que tu poder adquisitivo haya aumentado un 5 %. Si los precios también han subido durante el periodo, la rentabilidad real será menor.
La calculadora no hace ese ajuste. Su resultado debe interpretarse como una medida nominal basada en los importes que introduces.
No ajusta la rentabilidad por el riesgo asumido. Dos inversiones pueden obtener la misma rentabilidad y haber exigido niveles de riesgo muy distintos. Esta herramienta no calcula volatilidad, drawdown, ratio de Sharpe ni ninguna otra medida de rentabilidad ajustada al riesgo.
Antes de concluir que una inversión “ha sido mejor” solo por su porcentaje, revisa también el riesgo que asumiste. Nuestra guía de riesgos de inversión puede ayudarte a poner la cifra en contexto.
No corrige automáticamente el riesgo de divisa. Si inviertes en activos denominados en dólares, libras u otra moneda, necesitas comparar importes expresados de forma coherente. La variación del tipo de cambio puede aumentar o reducir el resultado medido en euros.
Si tus cobros y aportaciones se produjeron en distintas fechas y divisas, el cálculo simple pierde precisión y vuelve a ser más apropiado trabajar con flujos fechados.
Cómo interpretar una rentabilidad positiva o negativa
Una rentabilidad positiva significa que, con los datos introducidos, el valor neto al cierre supera la inversión inicial. Una rentabilidad negativa significa lo contrario.
Pero positivo no equivale automáticamente a “bueno” y negativo no equivale siempre a “mala decisión”. Para valorar el resultado deberías preguntarte:
- ¿Cuánto tiempo necesitaste para conseguirlo?
- ¿Qué riesgo asumiste?
- ¿Qué costes soportaste?
- ¿Qué efecto tuvo la inflación?
- ¿Qué impuestos pueden aplicarse?
- ¿Qué alternativa comparable tenías?
- ¿El resultado encaja con tus objetivos?
La CNMV recomienda informarse sobre rentabilidad, riesgo y gastos antes de tomar una decisión de inversión.
Por eso tiene más sentido contrastar el porcentaje con tus objetivos de inversión que perseguir una cifra universal de “buena rentabilidad”. No existe un porcentaje correcto para todas las inversiones y todos los perfiles.
Errores comunes al calcular la rentabilidad de una inversión
1. Olvidar los cobros. Si has recibido dividendos, intereses o alquileres y no los sumas, infravaloras el resultado.
2. Olvidar las comisiones. Una diferencia pequeña por operación puede acumularse. Si los costes pesan demasiado en tu estrategia, puedes comparar brokers con menos comisiones antes de elegir dónde operar.
3. Contar dos veces un coste. Si el valor final ya está neto de una comisión y vuelves a restarla, el resultado queda artificialmente bajo.
4. Contar dos veces un cobro reinvertido. Si ese dinero ya está incorporado al valor final de la cartera, volver a sumarlo infla la rentabilidad.
5. Comparar rentabilidades totales de periodos distintos. Para eso necesitas una tasa anualizada o, si hay flujos intermedios, TIR/XIRR.
6. Confundir rentabilidad nominal con rentabilidad real. Esta calculadora no descuenta inflación.
7. Confundir rentabilidad económica con rentabilidad fiscal. El porcentaje que sale aquí no es el resultado después de impuestos.
8. Ignorar el riesgo. Una rentabilidad superior no demuestra por sí sola que una inversión haya sido mejor.
Otras calculadoras y guías que pueden ayudarte
En esta misma guía tienes enlazadas una calculadora de interés compuesto general y otra mensual para proyectar crecimiento futuro, que es una necesidad distinta a medir el resultado histórico de una inversión.
Antes de invertir dinero que podrías necesitar a corto plazo, puedes estimar tu colchón con la calculadora de fondo de emergencia. Y si buscas una visión más amplia sobre productos, estrategias y riesgos, la página pilar de invertir es el siguiente paso lógico.
La idea no es acumular calculadoras, sino usar la métrica adecuada para cada decisión.
Conclusión
La calculadora de rentabilidad de inversión te permite resumir una inversión en seis cifras útiles: rentabilidad total, ganancia neta, valor neto al cierre, rentabilidad anualizada aproximada, múltiplo y punto de equilibrio.
La mejor forma de usarla es introducir los datos sin duplicar cobros ni costes y recordar su límite principal: la anualización supone que los flujos se concentran al final del periodo. Si hay aportaciones, retiradas o cobros en fechas concretas, pasa a TIR/XIRR. Y antes de juzgar el resultado, añade al análisis lo que la calculadora no incorpora: impuestos, inflación y riesgo.









