Calculadora financiera
Rentabilidad anualizada
Convierte la rentabilidad acumulada de una inversión en una tasa anual compuesta comparable.
Resultado principal
Datos pendientesRentabilidad anualizada
Introduce los datos para calcular la tasa anual compuesta.
- Rentabilidad total
- —
- Ganancia o pérdida
- —
- Multiplicador
- —
La tasa anualizada facilita comparar inversiones con duraciones distintas, pero no mide la volatilidad del recorrido.
Cómo se calcula
Rentabilidad anualizada = (valor final / valor inicial)^(1 / años) − 1.
La fórmula supone crecimiento compuesto y no incorpora aportaciones, retiradas, impuestos ni comisiones intermedias. Si hubo flujos de caja durante el periodo, una TIR puede ser una medida más adecuada.
Resumen rápido
- Qué calcula: la rentabilidad anualizada compuesta (CAGR) entre un valor inicial y un valor final.
- Qué necesitas: valor inicial, valor final y duración. Puedes indicar el periodo en años o meses.
- Qué devuelve: CAGR, rentabilidad total acumulada, ganancia o pérdida en euros y multiplicador del capital.
- Cuándo es útil: al comparar inversiones que han durado periodos diferentes.
- Cuándo puede engañar: si hubo aportaciones o retiradas intermedias, porque la fórmula solo conoce el inicio, el final y el tiempo.
- Qué no mide: riesgo, volatilidad, inflación, impuestos, comisiones ni el recorrido seguido por la inversión.
Si quieres revisar más herramientas de este tipo, tienes reunidas nuestras calculadoras financieras.
¿Qué es la rentabilidad anualizada o CAGR?
La rentabilidad anualizada expresa qué tasa constante de crecimiento compuesto habría llevado una inversión desde su valor inicial hasta su valor final durante el periodo analizado. No significa que la inversión haya ganado exactamente ese porcentaje cada año.
La CNMV utiliza precisamente la anualización para expresar beneficios o pérdidas en términos anuales y facilitar la comparación entre instrumentos con horizontes temporales distintos.
Por ejemplo, una inversión puede subir un 50 % en cuatro años sin haber ganado un 12,5 % cada año. Al tener en cuenta la capitalización compuesta, su CAGR sería aproximadamente del 10,67 % anualizado.
Esta lógica está muy relacionada con el interés compuesto: cada periodo se construye sobre el valor acumulado del anterior.
Cómo usar la calculadora de rentabilidad anualizada
Solo necesitas tres datos: valor inicial, valor final y duración. El valor inicial es lo que valía la inversión al comienzo; el final, lo que vale al terminar el periodo que quieres medir.
La duración puede introducirse en años o meses, y la herramienta también dispone de accesos rápidos para 1, 3, 5 y 10 años.
Con esos datos obtendrás:
| Resultado | Qué significa |
|---|---|
| Rentabilidad anualizada (CAGR) | Tasa compuesta anual equivalente entre el valor inicial y el final |
| Rentabilidad total | Cambio acumulado durante todo el periodo |
| Ganancia o pérdida en euros | Diferencia entre el valor final y el inicial |
| Multiplicador del capital | Cuántas veces representa el valor final respecto al inicial |
Consejo práctico: si lo que quieres es introducir una tasa y calcular cuánto podría crecer un capital bajo unas determinadas hipótesis, estás resolviendo otro problema. Para eso encaja mejor nuestra calculadora de interés compuesto.
Fórmula de la rentabilidad anualizada
La calculadora utiliza esta fórmula:
CAGR = (valor final / valor inicial)^(1 / años) – 1
El resultado se multiplica por 100 para expresarlo como porcentaje.
Primero se calcula cuánto se ha multiplicado el capital entre el inicio y el final. Después se obtiene qué tasa anual compuesta produciría exactamente ese mismo multiplicador durante el número de años indicado.
Cuando introduces meses, estos se convierten a años. Por ejemplo, 18 meses equivalen a 1,5 años.
Un error frecuente es dividir simplemente la rentabilidad total entre el número de años. Si ganas un 50 % en cuatro años, hacer 50 % ÷ 4 = 12,5 % no calcula correctamente la rentabilidad anualizada porque ignora la composición de los rendimientos. Puedes profundizar en esta diferencia en nuestra guía para calcular el interés compuesto.
Ejemplos de rentabilidad anualizada
Ejemplo con rentabilidad positiva. Imagina que una inversión pasa de 10.000 € a 15.000 € en cuatro años. La rentabilidad total es del 50 %, has ganado 5.000 € y el capital se ha multiplicado por 1,50×. Su CAGR es aproximadamente del 10,67 % anual.
Ejemplo con pérdida. Si 10.000 € pasan a 8.000 € en tres años, la pérdida acumulada es del 20 %, has perdido 2.000 € y el multiplicador es 0,80×. La rentabilidad anualizada es aproximadamente del -7,17 %.
Ejemplo sin variación. Si una inversión empieza en 10.000 € y termina en 10.000 €, tanto la rentabilidad total como la anualizada son del 0 %. El multiplicador será 1,00×.
Ejemplo utilizando meses. Si 5.000 € pasan a 5.500 € en 18 meses, has ganado 500 € y la rentabilidad total es del 10 %. Sin embargo, la rentabilidad anualizada es aproximadamente del 6,56 %.
Todos estos casos son ejemplos hipotéticos para explicar el cálculo. No representan una previsión sobre cómo se comportará ninguna inversión.
Rentabilidad anualizada y rentabilidad total no son lo mismo
Esta es una de las confusiones que más puede distorsionar una comparación.
La rentabilidad total responde a cuánto has ganado o perdido durante todo el periodo:
Rentabilidad total = (valor final / valor inicial) – 1
La rentabilidad anualizada introduce el tiempo y responde a una pregunta diferente: qué tasa anual compuesta equivalente habría producido ese mismo resultado.
Mira estas dos inversiones hipotéticas:
| Inversión | Valor inicial | Valor final | Duración | Rentabilidad total | CAGR aprox. |
| A | 1.000 € | 1.500 € | 3 años | 50 % | 14,47 % |
| B | 1.000 € | 1.800 € | 6 años | 80 % | 10,29 % |
La inversión B ha ganado más en términos acumulados, pero la A ha crecido a un ritmo anual compuesto mayor. Mirar únicamente el porcentaje total habría favorecido a B sin tener en cuenta que necesitó el doble de tiempo.
También conviene diferenciar ambas métricas del retorno de la inversión o ROI, otra medida útil pero que responde a una pregunta distinta y no incorpora necesariamente el tiempo de la misma manera.
¿Para qué sirve realmente el CAGR?
Su principal ventaja es poder poner inversiones de distinta duración sobre una base temporal comparable. Puede ayudarte a resumir el rendimiento de una cartera entre dos fechas, comparar inversiones mantenidas durante plazos diferentes o entender cuánto tiempo ha hecho falta para conseguir una determinada rentabilidad acumulada.
También puede utilizarse al revisar fondos, ETFs, acciones u otros activos, pero una CAGR más alta no significa automáticamente una inversión mejor. El porcentaje no te dice cuánto riesgo asumiste para conseguirlo.
Por ejemplo, al analizar fondos cotizados deberías combinar esta información con costes, volatilidad, composición y riesgo. En nuestra guía sobre cómo evaluar el rendimiento de un ETF explicamos qué otros elementos conviene revisar.
Lo que la calculadora no tiene en cuenta
La sencillez del CAGR es precisamente lo que lo hace útil, pero también explica sus limitaciones. Esta calculadora no incorpora como variables independientes:
- aportaciones o retiradas realizadas durante el periodo;
- comisiones de compra, venta, custodia o cambio de divisa;
- impuestos;
- inflación;
- dividendos o cobros que no estén ya incluidos en el valor final;
- volatilidad y caídas intermedias;
- el orden en el que se produjeron las subidas y bajadas;
- el riesgo asumido para conseguir el resultado.
Si los valores inicial y final que introduces ya están netos de determinados costes, su efecto quedará implícitamente reflejado en esas cifras. Lo que la herramienta no hace es calcular, separar ni estimar esas comisiones por ti.
Lo mismo ocurre con los impuestos: el CAGR no es un cálculo fiscal ni te dice cuánto tendrás que pagar a Hacienda. Su función es únicamente medir la tasa compuesta equivalente entre dos valores.
La propia CNMV recomienda valorar conjuntamente rentabilidad, riesgo y gastos, ya que fijarse solo en el rendimiento ofrece una visión incompleta de una inversión.
Error común: ver dos inversiones con un CAGR del 8 % y concluir que han sido equivalentes. Una podría haber mantenido un recorrido relativamente estable y la otra haber sufrido caídas muy fuertes antes de recuperarse. La CAGR no permite distinguirlas. Para contextualizar mejor el resultado puedes revisar nuestra guía de riesgos de inversión.
¿Qué pasa si has hecho aportaciones o retiradas?
Aquí debes tener especial cuidado.
Imagina que empiezas con 10.000 €, añades otros 5.000 € dos años después y terminas con 18.000 €. No sería correcto interpretar la rentabilidad utilizando simplemente 10.000 € como valor inicial y 18.000 € como valor final, porque una parte del aumento procede de dinero que tú mismo has añadido.
Cuando existen entradas y salidas de capital, una metodología basada en flujos de caja, como la TIR, suele ser más apropiada. Si esos flujos se producen en fechas irregulares, herramientas como XIRR —TIR.NO.PER en Excel en español— permiten incorporar tanto los importes como las fechas. Microsoft define XIRR precisamente como la tasa interna de retorno de una serie de flujos que no tienen por qué ser periódicos.
No confundas esto con hacer una proyección. Si quieres estudiar cómo evolucionaría un capital bajo una tasa supuesta mientras realizas contribuciones regulares, nuestra guía sobre interés compuesto con aportaciones periódicas aborda ese cálculo. Medir el rendimiento histórico de una cartera con flujos y simular aportaciones futuras son problemas diferentes.
CAGR no significa “lo que ganaste cada año”
Si una inversión termina con un CAGR del 8 %, no quiere decir que haya ganado un 8 % en cada ejercicio.
El recorrido real podría haber incluido años muy positivos, periodos negativos y fuertes oscilaciones. La fórmula elimina todo ese camino y conserva únicamente tres elementos: valor inicial, valor final y duración.
Por eso conviene interpretar el resultado como una tasa anual equivalente y suavizada, no como una reconstrucción de lo ocurrido año a año.
Tampoco es una previsión. La calculadora obtiene la rentabilidad implícita entre dos valores conocidos; no estima qué rentabilidad conseguirás después.
Cómo interpretar una rentabilidad anualizada negativa
La misma fórmula sirve cuando el valor final es inferior al inicial.
Si 10.000 € terminan convertidos en 8.000 € después de tres años, el capital ha perdido un 20 % en total. Expresada de forma anualizada, esa pérdida equivale aproximadamente a un -7,17 % anual.
Eso no implica que la inversión haya caído exactamente un 7,17 % cada año. Es simplemente la tasa compuesta constante que conectaría matemáticamente ambos valores durante esos tres años.
Cómo comparar inversiones con la CAGR sin equivocarte
Antes de sacar conclusiones de dos porcentajes anualizados, comprueba que estás comparando cosas realmente comparables.
Primero revisa el periodo: un error de meses puede modificar bastante una tasa anualizada, especialmente cuando la inversión ha durado poco tiempo. Después comprueba si hubo aportaciones o retiradas, porque en ese caso necesitarás una metodología que tenga en cuenta los flujos.
También es importante comparar resultados sobre una base coherente. No tiene mucho sentido enfrentar una rentabilidad neta de comisiones con otra cifra que ignore costes, ni comparar un resultado que incluye dividendos con otro que no los incorpora.
Por último, mira el riesgo y el objetivo. Una rentabilidad superior no convierte automáticamente una inversión en mejor. Tener claros tus objetivos de inversión ayuda a poner el porcentaje en contexto: no se evalúa igual una cartera diseñada para diez años que una posición de pocos meses.
Otras calculadoras que pueden ayudarte
La rentabilidad anualizada responde a una pregunta muy concreta: qué tasa compuesta anual conecta dos valores conocidos. Para otras necesidades conviene utilizar una herramienta diferente.
Si quieres proyectar un capital suponiendo capitalización mes a mes, tienes nuestra calculadora de interés compuesto mensual. Si necesitas estudiar el efecto matemático de una capitalización diaria bajo una tasa determinada, puedes utilizar la calculadora de interés compuesto diario.
Y si antes de calcular rentabilidades necesitas ordenar conceptos como riesgo, horizonte, costes y tipo de producto, nuestra guía sobre cómo empezar a invertir puede ser un siguiente paso más útil que comparar porcentajes aislados.
Conclusión
La calculadora de rentabilidad anualizada convierte un resultado acumulado en una tasa anual compuesta equivalente. Es especialmente útil para comparar inversiones de distinta duración cuando dispones de un valor inicial, un valor final y un periodo sin aportaciones ni retiradas intermedias que distorsionen el cálculo.
La clave es no pedirle más información de la que puede darte. La CAGR no mide riesgo, no muestra volatilidad, no calcula por separado costes, impuestos o inflación y no predice el futuro. Úsala para comparar resultados históricos de forma más justa y completa después el análisis con el riesgo asumido, los costes y tus objetivos.









