Interés compuesto diario
Calcula cuánto crece tu dinero día a día
Simula la capitalización diaria de un capital y, si quieres, añade aportaciones cada día.
Capital final estimado
Capital inicial, aportaciones e intereses acumulados.
Capitalización diaria con base 365. No se han añadido aportaciones diarias.
Ver evolución por hitos
| Día | Total aportado | Intereses | Saldo |
|---|---|---|---|
| 0 | 10.000,00 € | 0,00 € | 10.000,00 € |
| 91 | 10.000,00 € | 125,43 € | 10.125,43 € |
| 183 | 10.000,00 € | 253,84 € | 10.253,84 € |
| 274 | 10.000,00 € | 382,45 € | 10.382,45 € |
| 365 | 10.000,00 € | 512,67 € | 10.512,67 € |
La tasa se interpreta como anual nominal y se capitaliza cada día. La estimación no incluye impuestos, comisiones ni cambios de tipo durante el periodo.
Resumen rápido
- La tasa diaria se obtiene dividiendo la tasa anual nominal entre la base elegida: 365, 360 o 366.
- El capital inicial se capitaliza durante el número exacto de días que indiques.
- Si añades aportaciones diarias, la calculadora tiene en cuenta si entran al inicio o al final de cada día.
- La base 365 es la opción predeterminada. Utiliza 360 o 366 solo si el producto o contrato que quieres reproducir emplea expresamente esa convención.
- Verás el capital final estimado, cuánto dinero has aportado tú, los intereses generados, la tasa diaria y el crecimiento efectivo del capital inicial durante todo el periodo.
- Si necesitas trabajar con años completos y otras frecuencias de capitalización, te resultará más adecuada nuestra calculadora de interés compuesto.
Cómo usar la calculadora de interés compuesto diario
La herramienta está pensada para responder una pregunta muy concreta: qué ocurre cuando aplicas una tasa nominal anual como tasa diaria durante un número exacto de días.
Solo tienes que introducir:
- Capital inicial. El dinero con el que empieza la simulación.
- Tasa anual nominal. Por ejemplo, un 5 % anual. No introduzcas aquí una TAE como si fuera equivalente.
- Plazo exacto en días. Puedes escribir el número de días o usar los accesos rápidos de 30, 90, 180 y 365 días.
- Aportación diaria opcional. Déjala en cero si no vas a añadir dinero durante el periodo.
- Base anual. 365 por defecto; 360 o 366 únicamente si corresponde al producto que estás modelizando.
- Momento de la aportación. Si aportas, indica si el dinero entra al inicio o al final de cada día.
Un consejo práctico: cambia una sola variable cada vez cuando compares escenarios. Si mantienes capital, tasa y plazo y solo modificas la aportación diaria, verás con claridad qué parte del resultado se debe a esas aportaciones.
Si quieres entender antes la lógica general de la capitalización, nuestra guía sobre cómo calcular el interés compuesto explica la fórmula y sus variables con más detalle.
Qué calcula exactamente la herramienta
El interés compuesto significa que los intereses generados se incorporan al capital y pueden producir nuevos intereses. Es la diferencia esencial frente al interés simple. El Banco de España explica precisamente que, con interés compuesto, los intereses se suman al capital para generar intereses posteriores. Explicación del Banco de España sobre interés simple y compuesto
La calculadora parte de estas variables:
C= capital inicial.r= tasa anual nominal expresada en decimal.B= base anual elegida: 365, 360 o 366.d= número exacto de días.
Primero calcula la tasa diaria:
i = r / B
Después aplica esa tasa durante todos los días del periodo:
Capital final sin aportaciones = C × (1 + i)^d
Por ejemplo, si introduces un 5 % anual nominal con base 365:
i = 0,05 / 365 = 0,0001369863
Eso equivale aproximadamente a un 0,0136986 % diario.
Qué ocurre si haces aportaciones todos los días
Si aportas una cantidad A al final de cada día:
VF aportaciones = A × [((1 + i)^d - 1) / i]
El capital final total será:
Capital final = C × (1 + i)^d + VF aportaciones
Si las aportaciones se hacen al inicio de cada día, cada una dispone de un día adicional para generar intereses:
VF aportaciones al inicio = A × [((1 + i)^d - 1) / i] × (1 + i)
Cuando la tasa es del 0 %, la lógica se simplifica: no hay intereses y el capital final es simplemente el capital inicial más todas las aportaciones.
Ejemplo práctico: 1.000 € al 5 % durante 30 días
Supongamos un ejemplo puramente ilustrativo:
- Capital inicial: 1.000 €
- Tasa anual nominal: 5 %
- Plazo: 30 días
- Aportación diaria: 0 €
- Base anual: 365 días
La tasa diaria es aproximadamente del 0,0136986 %. Tras 30 días de capitalización:
| Resultado | Importe |
|---|---|
| Capital inicial | 1.000,00 € |
| Capital final estimado | 1.004,12 € |
| Intereses generados | 4,12 € |
| Crecimiento efectivo del capital inicial | 0,4118 % |
El punto importante no son los 4,12 € en sí, sino entender qué supuesto produce esa cifra: un 5 % nominal anual constante, dividido entre 365 y reinvertido cada día durante 30 días.
No significa que cualquier inversión vaya a crecer así durante 30 días. En acciones, ETFs o fondos, la rentabilidad no llega de forma uniforme ni está garantizada.
Aportaciones diarias: ¿al inicio o al final del día?
El momento de la aportación cambia el resultado porque determina cuánto tiempo permanece cada cantidad generando intereses.
Imagina este segundo ejemplo ilustrativo:
- Capital inicial: 1.000 €
- Aportación diaria: 10 €
- Tasa anual nominal: 5 %
- Plazo: 365 días
- Base: 365 días
| Momento de la aportación | Total aportado | Capital final estimado | Intereses estimados |
| Final de cada día | 4.650,00 € | 4.793,79 € | 143,79 € |
| Inicio de cada día | 4.650,00 € | 4.794,31 € | 144,31 € |
La diferencia ronda 0,51 €. No has aportado más dinero ni has usado una tasa mayor: las aportaciones hechas al inicio simplemente tienen un día adicional de capitalización.
En periodos cortos y con tasas moderadas, la diferencia puede ser pequeña. Aumenta cuando suben el plazo, la aportación o la tasa. Si en tu caso real aportas una vez al mes, tiene más sentido usar la calculadora de interés compuesto mensual que forzar una aportación diaria ficticia.
Y si quieres trasladar la idea de aportar con regularidad a una estrategia de inversión, nuestra guía de DCA con ETFs explica qué implica invertir una cantidad periódica sin asumir que el mercado ofrece una rentabilidad diaria constante.
Base 365, 360 o 366: cuál debes elegir
La base anual determina el divisor utilizado para convertir la tasa anual nominal en tasa diaria. No es un ajuste pensado para elegir el resultado que más te convenga, sino para reproducir la convención del producto que estás analizando.
| Base | Cuándo usarla en esta calculadora |
| 365 días | Es la opción predeterminada y la adecuada si no tienes una indicación diferente para el escenario que quieres calcular. |
| 360 días | Solo si la documentación del producto indica expresamente una base de 360 días. |
| 366 días | Solo si el producto o cálculo aplicable utiliza expresamente una base de 366 días. |
Las convenciones de cómputo de días existen en la documentación financiera y pueden adoptar formas como Actual/360, Actual/365 o Actual/366. La normativa europea recoge, entre otras, estas convenciones. Consultar las convenciones de cómputo de días en EUR-Lex
Hay un matiz importante: esta herramienta simplifica la convención al divisor anual elegido. No pretende reproducir todas las reglas contractuales que pueden existir sobre fechas de liquidación, días hábiles o métodos específicos de cómputo.
Para comprobar cuánto influye la base, toma 10.000 € al 5 % nominal durante 30 días, sin aportaciones:
| Base | Capital final estimado |
| 360 | 10.041,75 € |
| 365 | 10.041,18 € |
| 366 | 10.041,06 € |
La diferencia es pequeña, pero existe. No elijas 360 porque arroje una cifra mayor: utiliza la base que corresponda al producto.
Si la capitalización que quieres analizar no es diaria, puedes comparar el resultado con la calculadora de interés compuesto semanal o, para periodos más amplios entre capitalizaciones, con la calculadora de interés compuesto semestral.
Tasa anual nominal y TAE no son lo mismo
Este es el error que más puede distorsionar una simulación.
La calculadora espera una tasa anual nominal que pueda dividirse entre la base anual. El Banco de España define la TAE como un indicador del coste o rendimiento efectivo que tiene en cuenta el tipo nominal, la frecuencia de los pagos y determinadas comisiones y gastos.
Por eso, no debes introducir una TAE en el campo de tasa nominal y volver a capitalizarla diariamente. Estarías tratando como nominal una magnitud efectiva y podrías sobreestimar el resultado.
Con un 5 % nominal y base 365, la tasa diaria utilizada por la herramienta es:
5 % / 365 = 0,0136986 % diario
Si mantuvieras exactamente esa tasa diaria durante 365 días, el crecimiento matemático del capital inicial sería aproximadamente del 5,1267 %.
Esa cifra describe el crecimiento efectivo generado por el supuesto de la calculadora, pero no debe confundirse automáticamente con la TAE contractual de un producto: aquí no se incorporan comisiones, gastos ni otras condiciones que pueden formar parte de la TAE.
Si la documentación que tienes delante solo muestra una TAE, consulta también el tipo nominal y las condiciones del producto antes de utilizar esta herramienta. Consultar la definición oficial de TAE del Banco de España
Cómo interpretar cada resultado
La calculadora separa varias cifras para que no confundas cuánto has puesto tú con cuánto procede de la capitalización.
| Resultado | Qué significa |
| Capital final estimado | El saldo teórico al terminar el número de días indicado. |
| Total aportado | Capital inicial más todas las aportaciones diarias realizadas. |
| Intereses generados | Capital final menos total aportado. |
| Tasa diaria | Tasa anual nominal dividida entre la base elegida. |
| Crecimiento efectivo del capital inicial | Porcentaje que habría crecido solo el capital inicial durante todo el periodo, sin atribuirle las aportaciones. |
La tabla de evolución por hitos sirve para ver cómo se va separando el capital aportado de los intereses acumulados. Es especialmente útil cuando hay aportaciones, porque un capital final alto puede deberse sobre todo a que has puesto más dinero, no a que la capitalización haya generado muchos intereses.
Cuándo tiene sentido usar una calculadora de interés compuesto diario
Esta herramienta resulta especialmente útil para:
- reproducir un supuesto de capitalización diaria durante un número exacto de días;
- comparar 30, 90, 180 o 365 días manteniendo las mismas condiciones;
- estudiar el efecto de aportaciones diarias;
- entender la diferencia entre aportar al inicio o al final del día;
- comprobar cuánto cambia el resultado con una base 365, 360 o 366;
- aprender cómo una tasa nominal anual se convierte en una tasa diaria.
También puede utilizarse como simulador educativo para inversiones, pero con cuidado. En un fondo, un ETF o una acción, normalmente no existe una tasa nominal fija que se abone cada día. Si introduces un porcentaje constante, estás creando un escenario hipotético de crecimiento, no una previsión.
Para entender mejor este matiz en productos de inversión, puedes leer cómo funciona el interés compuesto en fondos indexados y nuestra guía general sobre fondos indexados.
Cuándo no deberías tratar el resultado como dinero garantizado
Una calculadora puede ser exacta matemáticamente y, aun así, no representar bien un producto financiero real.
La simulación no incluye:
- impuestos;
- comisiones;
- costes de gestión o custodia;
- spreads;
- cambios de divisa;
- inflación;
- variaciones de la tasa durante el periodo;
- retrasos en la ejecución de aportaciones;
- días no remunerados o condiciones especiales del contrato.
Tampoco implica que una inversión de mercado vaya a producir una rentabilidad estable cada día. Si alguien te presenta una rentabilidad diaria fija y elevada como si fuera segura, conviene desconfiar: la capitalización convierte pequeñas tasas repetidas en cifras muy grandes y puede hacer que una promesa poco realista parezca creíble sobre el papel.
Consejo Finantres: usa la calculadora para entender escenarios y comprobar cálculos, no para justificar una rentabilidad que el producto no garantiza.
Errores comunes al calcular interés compuesto por días
Introducir la TAE como si fuera la tasa nominal. Si la herramienta divide una TAE entre 365 y vuelve a capitalizarla, el escenario deja de representar correctamente esa TAE.
Elegir base 360 porque da más intereses. La base debe venir de la convención que quieras reproducir. No es una variable de optimización.
Pensar que “capitalización diaria” significa cobrar cada día. Que un cálculo acumule intereses diariamente no implica necesariamente que el producto liquide, pague o permita retirar ese rendimiento cada jornada. Revisa sus condiciones.
Confundir capital final con beneficio. Si has añadido dinero todos los días, una parte del capital final procede de tus propias aportaciones. Mira por separado el total aportado y los intereses generados.
Ignorar comisiones e impuestos. La calculadora muestra un resultado bruto. En la práctica, costes y fiscalidad pueden reducir el resultado neto, por lo que no deberías comparar productos únicamente por la cifra final de la simulación.
Puedes encontrar otras herramientas relacionadas en nuestras calculadoras financieras.
Si quieres pasar de la simulación a una estrategia de inversión
Entender el interés compuesto es útil, pero una inversión real exige algo más: elegir un producto adecuado, controlar costes, diversificar y asumir que la rentabilidad puede variar.
Si te interesa la inversión indexada, puedes empezar por nuestra guía sobre cómo invertir en fondos indexados. Después, si necesitas comparar dónde hacerlo, revisa las mejores plataformas para fondos indexados.
Si prefieres ETFs, compara también los mejores brokers de ETFs y fíjate no solo en las comisiones, sino también en regulación, oferta de productos, facilidad de uso y fiscalidad.
Conclusión
La calculadora de interés compuesto diario es especialmente útil cuando necesitas trabajar con días exactos y quieres ver cómo una tasa anual nominal se transforma en crecimiento diario, con o sin aportaciones.
La clave para interpretar bien el resultado es sencilla: usa la base correcta, no confundas tasa nominal con TAE y recuerda que la simulación supone una tasa constante sin impuestos ni costes. Si esas condiciones no coinciden con el producto real, la cifra puede ser matemáticamente correcta pero poco representativa.
Utiliza primero la calculadora para comparar escenarios. Después, contrasta el resultado con las condiciones reales del producto antes de tomar una decisión.






















