Resumen rápido
- Ratio de liquidez general: activo corriente / pasivo corriente.
- Ratio de tesorería o prueba ácida: (activo corriente − existencias) / pasivo corriente.
- Ratio de disponibilidad: efectivo y equivalentes / pasivo corriente.
- Un ratio superior a 1 no garantiza por sí solo que no existan problemas de caja.
- Conviene comparar los resultados con el histórico de la empresa, su sector y la calidad de sus activos corrientes.
- Para analizar una empresa como inversión, estos ratios deben combinarse con caja, endeudamiento, eficiencia y rentabilidad.
Qué miden los ratios de tesorería y liquidez
Los ratios de liquidez estudian la capacidad de una empresa para cubrir sus obligaciones a corto plazo. Se calculan principalmente con partidas del balance: activo corriente, pasivo corriente, existencias y efectivo.
Si estás aprendiendo a estudiar empresas para invertir, estos indicadores forman parte del análisis fundamental. Para ampliar la visión y conocer otros indicadores del mismo grupo, puedes consultar nuestra guía sobre ratios de liquidez.
En España, el balance del Plan General de Contabilidad recoge dentro del activo y el pasivo corriente partidas como clientes, inversiones financieras a corto plazo, proveedores y otras obligaciones de corto plazo. Puedes consultar la estructura en el Plan General de Contabilidad publicado en el BOE.
Los 3 principales ratios de tesorería y liquidez
1. Ratio de liquidez general
Fórmula:
Ratio de liquidez = Activo corriente / Pasivo corriente
Es la visión más amplia. Compara el activo corriente de la empresa con todas sus obligaciones de corto plazo.
Supongamos que una empresa tiene 180.000 € de activo corriente y 100.000 € de pasivo corriente:
180.000 / 100.000 = 1,80 veces
Significa que tiene 1,80 € de activo corriente por cada 1 € de pasivo corriente. Eso no significa que tenga 1,80 € en caja: parte del activo puede estar en existencias, facturas pendientes de cobro u otras partidas que todavía deben convertirse en efectivo.
2. Ratio de tesorería o prueba ácida
Una formulación habitual es:
Ratio de tesorería = (Activo corriente − Existencias) / Pasivo corriente
Es un indicador más exigente porque elimina las existencias. La lógica es sencilla: el inventario puede necesitar tiempo para venderse, sufrir descuentos o incluso perder valor.
Por eso resulta especialmente útil en empresas donde las existencias tienen mucho peso. Si quieres profundizar en este indicador, tienes una guía específica sobre el ratio de prueba ácida.
Con 180.000 € de activo corriente, 60.000 € de existencias y 100.000 € de pasivo corriente:
(180.000 − 60.000) / 100.000 = 1,20 veces
En este ejemplo hipotético, la empresa sigue cubriendo contablemente sus obligaciones a corto plazo incluso sin contar con la venta de las existencias.
Un matiz importante: los nombres no se utilizan exactamente igual en todas las fuentes. Puedes encontrar “ratio de tesorería”, “quick ratio”, “prueba ácida” o “liquidez inmediata” aplicados a fórmulas muy próximas. Para evitar errores, comprueba siempre qué partidas incluye la fórmula, no solo el nombre del indicador.
3. Ratio de disponibilidad
Fórmula:
Ratio de disponibilidad = Efectivo y equivalentes / Pasivo corriente
Es el test más estricto de los tres. Mide qué parte del pasivo corriente podría cubrirse con el efectivo y sus equivalentes sin esperar a vender existencias ni a cobrar facturas pendientes.
Si la empresa dispone de 35.000 € de efectivo y equivalentes frente a 100.000 € de pasivo corriente:
35.000 / 100.000 = 0,35 veces
Un resultado de 0,35 no implica automáticamente un problema financiero. Una empresa puede cobrar de sus clientes de forma recurrente y, además, sus obligaciones no vencen todas el mismo día.
Ejemplo práctico: cómo leer los tres ratios juntos
Imagina este balance simplificado:
| Partida | Importe |
|---|---|
| Activo corriente | 180.000 € |
| Existencias | 60.000 € |
| Efectivo y equivalentes | 35.000 € |
| Pasivo corriente | 100.000 € |
Los resultados serían:
| Ratio | Cálculo | Resultado |
|---|---|---|
| Liquidez general | 180.000 / 100.000 | 1,80x |
| Tesorería / prueba ácida | (180.000 − 60.000) / 100.000 | 1,20x |
| Disponibilidad | 35.000 / 100.000 | 0,35x |
La lectura útil no consiste en concluir simplemente que “1,80 es bueno” o que “0,35 es malo”.
La caída de 1,80x a 1,20x indica que las existencias representan una parte relevante de la cobertura del pasivo corriente. Al bajar hasta 0,35x, vemos además que una parte importante de esa capacidad de pago depende de cobrar otros activos corrientes antes de atender las obligaciones.
Este es el motivo por el que los ratios de tesorería y liquidez funcionan mejor cuando se analizan conjuntamente.
Cómo interpretar estos ratios sin equivocarte
Compara la empresa con su sector. No existe un nivel óptimo válido para cualquier negocio. El ciclo financiero de un supermercado no tiene mucho que ver con el de una industria o una empresa de servicios. Incluso las referencias educativas sobre liquidez advierten de que los rangos deben interpretarse según el sector, los cobros, los pagos y las existencias. Consulta esta explicación sobre ratios de liquidez de Sage
Para hacer una comparación más útil en España, la base RSE del Banco de España permite contrastar ratios de sociedades no financieras teniendo en cuenta actividad y tamaño.
Mira la evolución, no solo una fotografía. Un ratio de 1,4 puede decir poco por sí mismo. Resulta mucho más interesante saber si hace dos ejercicios era 2,1 y por qué se ha deteriorado.
Revisa la calidad del activo corriente. Dos empresas pueden mostrar exactamente el mismo ratio y tener situaciones muy distintas. Una puede disponer de caja y clientes solventes; otra puede depender de existencias lentas y facturas difíciles de cobrar. Los ratios de eficiencia ayudan a completar esta lectura.
Contrasta los ratios con el dinero que realmente genera el negocio. El balance es una fotografía tomada en una fecha concreta. El flujo de caja operativo ayuda a comprobar si la actividad está convirtiendo sus operaciones en efectivo de forma recurrente.
No confundas liquidez con una estructura financiera sana en conjunto. Una empresa puede atender bien sus pagos inmediatos y, al mismo tiempo, cargar con demasiada deuda. Para ampliar el análisis conviene revisar los ratios de apalancamiento y la relación deuda-capital.
Si además estás analizando la liquidez de tu propia empresa, no basta con calcular ratios: también importa cómo gestionas cobros, pagos y tesorería en el día a día. En ese contexto, Bankinter Empresas es una de las opciones que recomendamos valorar para centralizar la operativa financiera de la empresa. Conviene, eso sí, revisar sus condiciones y compararlas con las necesidades concretas de tu negocio antes de decidir.
Qué ratio conviene mirar primero
Para una revisión rápida, empieza por el ratio de liquidez general. Te permite detectar si el activo corriente tiene margen frente al pasivo corriente.
Después, utiliza la prueba ácida para comprobar cuánto depende esa cobertura de vender existencias. Por último, el ratio de disponibilidad te muestra el colchón estrictamente inmediato formado por efectivo y equivalentes.
Si estás estudiando una empresa como posible inversión, no deberías terminar ahí. Una lectura más completa combina liquidez con ratios de rentabilidad, deuda, generación de caja y una valoración de la empresa coherente con el negocio.
Una compañía puede ser muy líquida y poco rentable, o rentable sobre el papel y sufrir tensiones de caja. Ningún ratio aislado sustituye al análisis conjunto.
Conclusión
Los principales ratios de tesorería y liquidez permiten pasar de una visión amplia a otra cada vez más exigente: primero se considera todo el activo corriente, después se eliminan las existencias y, por último, se observa únicamente el efectivo disponible.
Para interpretarlos con criterio, fíjate sobre todo en su evolución, la comparación con empresas similares y la calidad de los activos que respaldan cada ratio. Después, contrasta esa fotografía con caja, deuda y rentabilidad antes de llegar a una conclusión sobre la situación financiera de la empresa.
Si ese análisis termina en una decisión de inversión, también merece la pena comparar las condiciones de los brokers para comprar acciones antes de operar.
















