Resumen rápido
| Ventajas de los futuros | Desventajas de los futuros |
|---|---|
| Permiten utilizar el capital de forma más eficiente mediante garantías | El apalancamiento puede amplificar mucho las pérdidas |
| Son útiles para cubrir riesgos de una cartera | Puedes necesitar aportar garantías adicionales |
| Permiten adoptar posiciones largas y cortas | Requieren experiencia y seguimiento activo |
| Los contratos negociados en bolsa están estandarizados | Tienen vencimientos y pueden exigir rollover |
| Algunos mercados de futuros tienen mucha liquidez | No todos los contratos son igual de líquidos |
| Dan acceso a índices, materias primas y otros subyacentes | El tamaño nominal de algunos contratos puede ser elevado |
| Pueden ofrecer costes eficientes para determinados traders | Hay comisiones, spread y posibles costes asociados al rollover |
Nuestra conclusión: los futuros pueden ser una herramienta muy eficiente para un operador experimentado, especialmente para cobertura o trading especializado. No los consideramos una buena puerta de entrada a la inversión para un principiante. La posibilidad de operar con menos capital del que representa la posición no reduce el riesgo: lo concentra.
Ventajas de los futuros
La principal utilidad de los futuros no está en que permitan “ganar más”, sino en que ofrecen una forma muy concreta de gestionar exposición, riesgo y capital.
1. Permiten controlar una exposición elevada depositando solo una garantía.
Para abrir una posición no tienes que desembolsar normalmente todo el valor nominal del contrato. El intermediario exige un margen o garantía, mientras que las ganancias y pérdidas se calculan sobre la posición. Esto hace que el uso del capital sea eficiente, pero introduce apalancamiento. Si quieres entender bien esta diferencia, conviene revisar cómo funciona el margen inicial en futuros.
2. Son especialmente útiles para hacer coberturas.
Puedes utilizar un futuro para reducir la exposición a un movimiento adverso sin necesidad de vender directamente el activo que quieres proteger. Por ejemplo, un inversor con una cartera de acciones podría utilizar futuros sobre un índice para cubrir parcialmente una caída del mercado. La propia CNMV señala la cobertura del riesgo de precio como uno de los principales usos de los derivados.
3. Puedes operar mercados alcistas y bajistas con facilidad.
En un futuro puedes abrir una posición larga si esperas una subida o una posición corta si esperas una bajada. No necesitas pedir prestado previamente el activo subyacente para venderlo como sucede en una venta en corto tradicional. Esto aumenta la flexibilidad, pero también facilita asumir demasiado riesgo si operas sin un plan.
4. Los contratos negociados en mercados organizados son estandarizados.
Tamaño, vencimiento, subyacente y reglas de liquidación están definidos de antemano. Además, la intervención de una entidad de contrapartida central reduce el riesgo de que comprador y vendedor dependan directamente el uno del otro para cumplir el contrato. Eso mejora la estructura del mercado, pero no te protege frente a las pérdidas provocadas por una mala operación.
5. Algunos contratos ofrecen una liquidez elevada.
Los futuros más negociados sobre grandes índices, materias primas o tipos de interés pueden concentrar mucha actividad, facilitando la entrada y salida de posiciones. Pero no conviene convertirlo en una regla universal: un contrato poco negociado o un vencimiento concreto puede tener bastante menos liquidez.
También hay bastante variedad. Puedes encontrar futuros sobre índices bursátiles, futuros sobre commodities y contratos vinculados a otros activos. Los tamaños, garantías y riesgos cambian entre unos y otros, por lo que merece la pena conocer los principales tipos de futuros antes de operar.
Desventajas de los futuros
Aquí está la parte que no deberías minimizar. Muchas de las ventajas anteriores tienen una cara negativa exactamente igual de importante.
1. El apalancamiento puede hacer que una pérdida pequeña en el mercado sea grande para tu cuenta.
El margen que depositas no representa tu pérdida máxima. Estás expuesto al valor nominal del contrato, por lo que un movimiento relativamente pequeño puede tener un impacto considerable sobre el capital que has aportado. Tanto la CNMV como DEGIRO advierten sobre este riesgo, y las pérdidas pueden superar el importe depositado inicialmente.
2. Las pérdidas y ganancias se ajustan diariamente.
Los futuros negociados en MEFF incluyen liquidaciones diarias de pérdidas y ganancias. Si tu posición se mueve en contra y tus garantías dejan de ser suficientes, el intermediario puede exigirte más capital o reducir/cerrar posiciones conforme a sus reglas de riesgo. Las especificaciones de futuros de MEFF muestran precisamente este sistema de liquidación diaria y garantías variables.
3. El tamaño del contrato puede ser demasiado grande para tu cuenta.
Que solo tengas que depositar una garantía puede hacer que una posición parezca asequible cuando en realidad estás asumiendo una exposición que no encaja con tu capital. Los contratos micro y mini pueden ayudar en determinados mercados, pero antes de mirar el margen debes mirar siempre el valor nominal y cuánto dinero representa cada movimiento mínimo del precio.
4. Tienen vencimiento.
Un futuro tradicional no está pensado para mantenerlo indefinidamente. Si quieres conservar la exposición cuando se acerca el vencimiento, normalmente tendrás que cerrar el contrato y abrir otro posterior, lo que se conoce como rollover. Esto añade trabajo y puede generar diferencias de precio y costes.
5. Exigen más seguimiento que comprar una acción o un ETF para mantenerlo a largo plazo.
Tienes que controlar garantías, tamaño del contrato, vencimiento, multiplicador, liquidación y comportamiento del subyacente. La CNMV los incluye entre los productos complejos, y esa etiqueta tiene sentido: entender dónde crees que irá el mercado no basta; también debes dominar cómo funciona el propio contrato.
6. Los costes no desaparecen por ser un producto estandarizado.
Dependiendo del intermediario y del mercado, puedes encontrar comisión por contrato, costes de mercado, spread, cambio de divisa, datos en tiempo real u otros gastos. Si mantienes una estrategia durante varios vencimientos, también importa el efecto económico de ir renovando contratos.
Si estás comparando alternativas apalancadas, nuestra guía de CFDs vs futuros ayuda a entender por qué no deberías elegir únicamente por la cantidad de capital necesaria para abrir una operación.
Ejemplo práctico: la ventaja y el riesgo son la misma cosa
Imagina, como ejemplo puramente ilustrativo, que un contrato te proporciona una exposición de 20.000 € y que para abrir la posición necesitas aportar 2.000 € en garantías.
Si el valor de la posición subiese un 2 %, el movimiento económico sería de unos 400 € antes de comisiones y otros ajustes. Sobre los 2.000 € depositados, el impacto sería del 20 %.
Pero funciona exactamente igual en sentido contrario.
Una bajada del 2 % supondría aproximadamente 400 € de pérdida, también un 20 % sobre ese capital de garantía. Una sucesión de movimientos adversos podría obligarte a aportar más garantías o provocar el cierre de la posición.
Ese es el punto fundamental de los futuros: poner menos dinero inicialmente no significa arriesgar menos dinero.
Si quieres profundizar en cómo se traducen estos conceptos a órdenes y posiciones concretas, tienes varios ejemplos de operaciones con futuros financieros.
¿Para quién pueden tener sentido los futuros?
Los futuros pueden encajar mejor si ya tienes experiencia, entiendes el apalancamiento y necesitas una herramienta concreta, por ejemplo para cubrir una cartera o conseguir exposición eficiente a un índice o una materia prima.
También pueden tener sentido para traders que conocen perfectamente el tamaño de sus posiciones, trabajan con límites de riesgo definidos y tienen suficiente capital disponible para afrontar variaciones en las garantías.
No los elegiríamos como primera opción para alguien que:
- está empezando a invertir;
- confunde margen disponible con dinero que puede permitirse perder;
- busca construir una cartera sencilla a largo plazo;
- no puede seguir las posiciones regularmente;
- no entiende todavía vencimientos, multiplicadores o liquidaciones diarias;
- necesita utilizar dinero que puede hacerle falta a corto plazo.
En esos perfiles, la simplicidad suele ser más valiosa que el apalancamiento.
Qué revisar antes de elegir un bróker para operar con futuros
No basta con comprobar que un bróker muestre la palabra “futuros” en su catálogo. Antes de depositar dinero deberías revisar qué contratos ofrece realmente, en qué mercados opera, cuánto exige de garantía, sus costes por contrato, posibles gastos adicionales y qué herramientas ofrece para controlar el riesgo.
Puedes empezar comparando nuestros brokers para trading y después comprobar qué opción se ajusta al mercado concreto que quieres negociar.
Para un inversor en España con experiencia previa en productos derivados, nuestra mejor opción de partida es DEGIRO. La plataforma permite acceder a futuros en distintas bolsas de derivados y exige pasar a perfiles Active o Trader, con pruebas de conveniencia y condiciones adicionales antes de habilitar estos productos. No la recomendamos por ello a alguien que todavía esté aprendiendo lo básico del trading.
Además, conviene comprobar el catálogo exacto y las tarifas correspondientes al mercado que vas a utilizar antes de operar, porque pueden existir costes adicionales al precio por contrato. Finantres puede recibir una compensación si contratas mediante determinados enlaces; eso no cambia nuestro criterio editorial ni nuestra obligación de explicar también riesgos y limitaciones.
Un último matiz para residentes en España: los resultados de operaciones especulativas realizadas en mercados regulados de futuros y opciones se consideran, con carácter general, ganancias o pérdidas patrimoniales; si la operación sirve de cobertura de una actividad económica, su tratamiento puede ser diferente. La Agencia Tributaria explica el tratamiento de futuros y opciones. Si vas a operar con frecuencia, merece la pena revisar nuestra guía específica sobre fiscalidad de los futuros en España.
Conclusión
Las principales ventajas de los futuros son claras: permiten utilizar el capital de forma eficiente, cubrir riesgos, operar al alza o a la baja y acceder a mercados organizados mediante contratos estandarizados.
Sus desventajas también lo son: apalancamiento, posibilidad de perder más que el margen inicial, exigencias de garantías, vencimientos y una complejidad bastante superior a la de una inversión tradicional.
Por eso nuestra decisión sería sencilla: si estás empezando, no elegiríamos futuros como primer producto. Si ya tienes experiencia y existe una razón concreta para utilizarlos, pueden ser una herramienta muy eficaz, siempre que el tamaño de la posición y el riesgo estén controlados desde antes de abrir la operación.










