Resumen rápido
- Abrir una posición corta: vendes un contrato de futuros esperando una caída del precio.
- Cerrar la posición: compras el mismo contrato que habías vendido.
- Resultado: ganas si recompras más barato y pierdes si tienes que recomprar más caro.
- Riesgo principal: el margen no limita tu pérdida máxima; el apalancamiento puede hacer que un movimiento relativamente pequeño tenga un impacto elevado en tu cuenta.
¿Qué es una posición corta en futuros?
Ponerse corto significa adoptar la parte vendedora de un contrato de futuros. No necesitas haber comprado previamente el contrato ni pedir prestado el activo subyacente.
La guía de la CNMV sobre opciones y futuros explica precisamente que un futuro puede venderse sin haberlo comprado antes y que esa operación supone abrir una posición corta.
Por ejemplo, si crees que un futuro sobre un índice va a bajar, puedes vender el contrato. Si después baja, compras el mismo contrato para cerrar la operación y la diferencia juega a tu favor.
Es justo lo contrario de una posición larga en futuros, donde compras primero porque esperas que el precio suba.
Error común: confundir ponerse corto en futuros con vender acciones en corto. En una venta corta tradicional de acciones suele intervenir el préstamo de títulos. En futuros estás negociando directamente una posición dentro de un contrato.
¿Cómo se abre y se cierra una posición corta?
Al vender un futuro, tu broker te exige una garantía. Ese margen inicial en futuros no es el precio del contrato ni representa tu pérdida máxima: es el capital que debes mantener para respaldar la posición.
Desde ese momento, el resultado depende del movimiento del futuro.
Si vendes a 10.000 puntos y posteriormente recompras a 9.950, has ganado 50 puntos. Si el precio sube hasta 10.050 y decides cerrar, has perdido 50 puntos.
Para conocer el resultado en euros necesitas además saber cuánto vale cada punto o cada tick del futuro que estás negociando.
La fórmula básica para una posición corta es:
Resultado bruto = (precio de venta − precio de recompra) × multiplicador del contrato × número de contratos
Para cerrar correctamente la posición debes realizar la operación contraria sobre el mismo contrato y vencimiento. La CNMV señala que una posición vendedora se compensa tomando la correspondiente posición compradora sobre un contrato de idénticas características.
Además, los futuros se ajustan diariamente. Si las pérdidas reducen demasiado el capital disponible, puedes enfrentarte a una llamada de margen y tener que aportar fondos o reducir la posición.
Tampoco conviene olvidarse del vencimiento de los futuros. Según el contrato y el intermediario, mantener una posición hasta el final puede implicar liquidación en efectivo, entrega física o un cierre previo obligatorio.
Ejemplo práctico de una posición corta en futuros
Ejemplo ilustrativo: imagina un futuro que cotiza a 10.000 puntos y cuyo multiplicador hipotético es de 10 € por punto.
Abres una posición corta vendiendo un contrato a 10.000.
Si posteriormente cae a 9.950 puntos y compras para cerrar, la diferencia es de 50 puntos. Con un multiplicador de 10 €, el resultado bruto sería +500 €.
Ahora cambia el escenario. El mercado sube a 10.050 puntos y cierras la posición comprando. La diferencia vuelve a ser de 50 puntos, pero en tu contra: −500 €.
No hemos incluido comisiones ni otros posibles costes porque dependen del contrato, mercado y broker utilizado.
Este ejemplo deja clara una idea importante: lo relevante no es solo cuánto margen necesitas para abrir la operación, sino cuánto dinero puedes ganar o perder por cada movimiento del contrato.
¿Qué riesgos tiene ponerse corto con futuros?
El principal peligro es pensar que el margen funciona como un límite de pérdidas.
No funciona así.
El apalancamiento permite controlar una exposición superior al capital depositado, pero ese efecto actúa en ambas direcciones. La CNMV advierte de que el apalancamiento multiplica tanto ganancias como pérdidas y que, si el mercado evoluciona en contra de una posición en futuros, las pérdidas pueden llegar a ser muy elevadas.
En una posición corta el problema aparece cuando el precio sube. Tu pérdida no queda limitada al margen que depositaste para abrir la operación. La propia CNMV muestra que la posición vendedora puede tener pérdidas potencialmente ilimitadas cuando el subyacente sigue subiendo.
Error que conviene evitar: depositar 1.000 € de margen y asumir que esos 1.000 € son todo lo que puedes perder. El nominal que controlas puede ser muy superior.
Además, si la cuenta deja de cumplir las garantías exigidas, tu intermediario puede pedirte fondos adicionales o intervenir sobre las posiciones. DEGIRO, por ejemplo, indica que las pérdidas con futuros pueden superar la inversión inicial y que puede actuar si el déficit de garantías no se corrige.
Antes de vender un solo contrato, deja definido cuánto estás dispuesto a perder en euros y revisa nuestra guía sobre gestión del riesgo en futuros. El tamaño de la posición debería salir de tu riesgo máximo, no del margen máximo que te permita utilizar el broker.
¿Cuándo puede tener sentido una posición corta?
Hay dos usos principales.
El primero es especular con una caída. Crees que el precio del futuro va a bajar y vendes buscando recomprarlo posteriormente más barato. Es una operativa de trading y exige asumir que tu previsión puede fallar.
El segundo es la cobertura. Imagina que tienes una cartera muy expuesta a un índice y quieres reducir temporalmente parte de ese riesgo sin vender todas tus inversiones. Una posición corta sobre un futuro relacionado puede compensar parcialmente una caída de la cartera.
Eso no significa que una cobertura sea perfecta. El futuro elegido, el tamaño de la posición y el comportamiento de tu cartera tienen que encajar suficientemente bien.
Consejo Finantres: ponerse corto porque “el mercado ha subido demasiado” no constituye por sí solo un plan. Antes de entrar deberías saber qué invalida tu idea, dónde cerrarías y qué pérdida real supondría para tu cuenta.
Qué revisar antes de abrir una posición corta
Antes de operar comprueba el contrato exacto, su multiplicador, el valor del tick, las garantías exigidas y su vencimiento. También necesitas saber qué hará tu broker si el margen disponible cae demasiado.
Para un usuario en España que ya entiende cómo funcionan los futuros, el margen y el vencimiento, DEGIRO es nuestra opción preferida para este caso si buscas operar desde un broker multiactivo sin convertir el proceso en algo innecesariamente complicado. No la consideramos una opción adecuada para aprender futuros desde cero.
DEGIRO permite negociar futuros en varias bolsas de derivados y su propia documentación indica que, por la complejidad del producto, necesitas un perfil Active o Trader y superar comprobaciones adicionales para acceder a derivados. Puedes contrastar las condiciones en la documentación oficial de DEGIRO sobre futuros.
Antes de decidir, merece la pena consultar nuestro análisis sobre futuros en DEGIRO para entender sus condiciones y limitaciones. Si el producto y la plataforma encajan realmente con tu experiencia, puedes consultar DEGIRO.
Y si vas a realizar operaciones reales desde España, conserva extractos, resultados y costes de cada operación. La fiscalidad de los futuros en España merece revisarse por separado, especialmente si realizas muchas operaciones o utilizas un broker extranjero.
Conclusión
Una posición corta en futuros consiste en vender un contrato esperando recomprarlo después a un precio inferior. No necesitas poseer previamente el activo y la posición se cierra comprando el mismo contrato.
Lo difícil no es entender la dirección de la operación. Lo importante es controlar el multiplicador, el margen, el ajuste diario, el vencimiento y la pérdida potencial antes de entrar.
Los futuros pueden servir tanto para especular con una caída como para cubrir riesgos, pero no son un producto pensado para improvisar. Si todavía no puedes calcular en euros cuánto perderías ante un movimiento adverso concreto, el mejor siguiente paso no es abrir la posición: es entender mejor el contrato.






















