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¿Qué es la Deflación?

Escrito por Xavier Tarrasó y revisado por Javier Borja

Definición

La deflación, en el ámbito económico, denota una disminución generalizada y sostenida del nivel de precios de bienes y servicios en una economía. Este fenómeno contrasta con la inflación, ya que implica una reducción persistente de los precios en lugar de un aumento. La deflación puede originarse por diversos motivos, como una disminución en la demanda agregada, un exceso de capacidad productiva o innovaciones tecnológicas que generan eficiencias y reducen costos. Aunque la aparente ventaja de precios más bajos podría considerarse positiva para los consumidores, la deflación puede tener consecuencias negativas, como el estímulo al aplazamiento de compras, la disminución de la inversión y el aumento de la carga real de la deuda. Los responsables de la formulación de políticas económicas suelen abordar la deflación con medidas destinadas a estimular la demanda y mantener la estabilidad de precios para evitar impactos adversos en la economía.
Alejandro Borja

Encargado de la Educación Financiera en Finantres

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Descripción: Una disminución de la oferta de dinero o de la disponibilidad de crédito es la causa de la deflación en la mayoría de los casos. La reducción del gasto en inversión por parte del gobierno o de los particulares también puede conducir a esta situación. La deflación provoca el problema del aumento del desempleo debido a la debilidad de la demanda.

El objetivo de los bancos centrales es mantener el nivel general de precios en un nivel estable y evitar situaciones de grave deflación/deflación. Pueden bombear más dinero en la economía para compensar la deflación. En la mayoría de los casos, la recesión se produce cuando la oferta de bienes supera a la oferta de dinero.

La deflación se diferencia de la deflación porque la deflación significa una caída del nivel de inflación, mientras que la deflación significa una inflación negativa.

Explicación para que lo entienda un niño de 10 años

Imagina que la economía es como un enorme juego de intercambio donde todos los niños tienen juguetes. En este juego, a veces, los precios de los juguetes pueden subir (inflación) o bajar (deflación). Cuando los precios bajan mucho, como si todos decidieran cambiar sus juguetes por menos chocolates, ¡eso es la deflación! Parece genial porque los chocolates cuestan menos, pero hay un problema: si todos piensan que los juguetes serán más baratos mañana, pueden dejar de intercambiar hoy. Y eso no es tan divertido.
Imagina que eres el dueño de una tienda de juguetes. Si la gente deja de comprar porque esperan que los juguetes sean más baratos más adelante, tu tienda no gana mucho dinero.
Entonces, los adultos que cuidan el juego (gobierno y bancos) intentan asegurarse de que los precios no bajen demasiado para que todos puedan seguir divirtiéndose intercambiando sus juguetes y chocolates. ¡Así todos siguen siendo felices jugando al juego del intercambio!

Explicación para un profesional del sector

En la heterogénea esfera de la ciencia económica, uno se ve inmerso en un fascinante caleidoscopio de conceptos, y entre estos, la deflación emerge como un fenómeno de intrigante complejidad. Para desentrañar sus entrelazadas hebras conceptuales, nos sumergimos en un análisis meticuloso.
La deflación, en su esencia, se caracteriza por una disminución generalizada y sostenida de los precios de bienes y servicios en una economía. Este fenómeno, aunque en apariencia beneficioso para el consumidor, encierra implicaciones más profundas. En el escenario deflacionario, los agentes económicos, temerosos de la depreciación de sus activos financieros, postergan decisiones de consumo e inversión. Esta actitud, si bien comprensible a nivel individual, conduce a un círculo vicioso que, en última instancia, puede debilitar el tejido mismo de la economía.
La deflación, al contrario de la inflación, provoca una apreciación del valor real de la moneda. No obstante, esta aparente mejora en el poder adquisitivo conlleva amenazas sistémicas. El aplazamiento de gastos y la retracción de la demanda pueden resultar en una menor producción y empleo, generando un impacto adverso en la actividad económica.
El mecanismo deflacionario se ve agravado por la denominada «trampa de liquidez». En este contexto, los agentes económicos, en lugar de invertir en activos productivos, optan por retener efectivo ante la expectativa de que su valor real aumentará. Esta aversión al riesgo y la consiguiente falta de circulación de dinero contribuyen al estancamiento económico.
Desde la perspectiva de las políticas monetarias, combatir la deflación presenta desafíos particulares. Las herramientas convencionales, como las tasas de interés, pueden perder efectividad cuando se encuentran en cercanía de cero. En este escenario, se requieren medidas innovadoras para reactivar la economía.
Es crucial entender que la deflación, aunque superficialmente percibida como una bonanza para los consumidores, encierra complejidades que van más allá de una simple disminución de precios. Su comprensión detallada es esencial para diseñar estrategias que mitiguen sus efectos negativos y restauren la vitalidad económica.
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Fuentes principales del diccionario de economía: