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¿Qué es un fondo de cobertura?

Escrito por Xavier Tarrasó y revisado por Javier Borja

Definición

Un fondo de cobertura, también conocido como hedge fund en inglés, es una estructura de inversión colectiva que reúne capital de inversores calificados o acreditados con el objetivo de obtener retornos absolutos a través de diversas estrategias e instrumentos financieros. A diferencia de los fondos de inversión tradicionales, los fondos de cobertura operan con una mayor flexibilidad en sus estrategias de inversión, lo que incluye, pero no se limita a, la venta en corto, el uso de derivados, el apalancamiento financiero y la inversión en una amplia gama de activos más allá de las acciones y bonos, como materias primas, divisas y deuda privada. Esta flexibilidad les permite buscar ganancias tanto en mercados alcistas como bajistas. Los fondos de cobertura están diseñados para gestionar los riesgos de inversión mediante técnicas de cobertura, aunque su objetivo principal es maximizar los retornos para sus inversores. Están regulados de manera diferente en comparación con los fondos de inversión tradicionales, lo que les permite adoptar estrategias de inversión más agresivas y complejas.
Alejandro Borja

Encargado de la Educación Financiera en Finantres

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Puntos clave

  • Los fondos de cobertura están diseñados para generar altos rendimientos.
  • No están tan estrictamente regulados como los fondos de inversión y, por tanto, pueden realizar inversiones que pueden suponer un mayor riesgo de pérdida.
  • Los fondos de alto riesgo están pensados para los inversores ricos y las instituciones, ya que implican elevadas comisiones para sus gestores.
  • Hay fondos de cobertura que se especializan en acciones «solo a largo plazo», lo que significa que solo compran acciones comunes y nunca venden a corto.
  • Trata con fondos de capital riesgo que compran empresas privadas enteras, a menudo para hacerse con ellas, mejorar sus operaciones y financiar posteriormente una OPI.

¿Cómo funciona un fondo de cobertura?

Originalmente, los fondos de inversión libre estaban estructurados para mantener posiciones largas y cortas en acciones, lo que significa que estaban «cubiertos» para reducir el riesgo. Los inversores podían ganar dinero tanto si el mercado subía como si bajaba. El nombre se quedó. Más tarde, el término se amplió para incluir todo tipo de operaciones de capital compartido.

Los fondos de cobertura pueden especializarse en casi cualquier cosa, como acciones, bonos, fondos de inversión, bienes inmuebles, empresas de nueva creación, arte, sellos raros, objetos de colección, oro o vino. Incluso hay fondos de cobertura que están formados por otros fondos de cobertura.

Para operar, un gestor de fondos de cobertura recoge dinero de inversores externos y lo invierte según la estrategia que ha prometido aplicar.

Un fondo de inversión libre tiene un acuerdo operativo que explica cómo se gestiona. Esto incluye la estructura de comisiones, que suele consistir en una comisión de gestión del 1-2% de los activos y una comisión de rendimiento del 20%, lo que significa que el gestor del fondo puede recibir el 20% de los beneficios anuales que obtenga para ti. El resto será tu beneficio.

La comisión de rendimiento anima a los gestores de fondos a asumir riesgos que dan más beneficios. Cuanto más dinero gana el fondo, más dinero ganan los inversores y el gestor del fondo. Muchos gestores de fondos de inversión libre cobran la tarifa estándar «2 y 20». Otros gestores de fondos de cobertura son pagados en función de los beneficios netos.

Requisitos para los fondos de cobertura

Para invertir en un fondo de inversión libre, debes cumplir ciertos requisitos de ingresos y patrimonio neto. Por regla general, solo los «inversores acreditados» pueden invertir en estos fondos debido a la normativa gubernamental. Los inversores acreditados pueden ser personas físicas o jurídicas.

Los fondos de cobertura no están sujetos a todas las normas federales que protegen a los inversores ordinarios. Esto puede hacerlos más arriesgados que otras opciones de inversión.

Para ser un inversor minorista acreditado en un fondo de inversión libre, debes cumplir uno de estos criterios:

  • Debes tener unos ingresos personales de al menos 200.000 euros al año, o tú y tu cónyuge debéis tener unos ingresos conjuntos de al menos 300.000 euros al año si estáis casados. Este nivel de ingresos debe mantenerse durante al menos dos años consecutivos y debes tener razones para creer que lo mantendrás en el futuro.
  • Debes tener un patrimonio neto personal, solo o con tu cónyuge, de al menos un millón de euros, sin incluir tu residencia principal.

Las instituciones y empresas son inversores acreditados si:

  • Un fideicomiso con un patrimonio neto de al menos 5 millones de euros, no establecido específicamente con el fin de invertir, y gestionado por un inversor «experimentado».
  • Cualquier empresa en la que todos los inversores de capital sean inversores acreditados por valor.

Nota: Se describe a un inversor experimentado como una persona que tiene suficientes conocimientos y experiencia en materia de inversiones para tomar decisiones informadas sobre los riesgos de una posible inversión.

Explicación para que lo entienda un niño de 10 años

Imagina que tienes una caja de tesoros donde puedes guardar tu dinero, y esta caja tiene la habilidad especial de hacer que tu dinero crezca con el tiempo. Eso es, en esencia, lo que hace un fondo de cobertura. Es como un equipo de magos financieros que toman tu dinero, junto con el dinero de otras personas, y lo usan en diferentes trucos y estrategias para intentar hacerlo crecer más rápido que si lo dejaras en tu alcancía o en una cuenta de ahorros normal. Estos magos son expertos en encontrar oportunidades especiales en el mundo del dinero, donde pueden comprar y vender cosas como acciones de empresas, oro, o incluso dinero de otros países, buscando siempre la manera de ganar más.
Los fondos de cobertura son especiales porque no siguen las reglas comunes del juego de invertir. Se parecen más a un parque de aventuras donde pueden probar diferentes juegos y atracciones, algunos de los cuales son bastante arriesgados, pero con la posibilidad de grandes premios. Por ejemplo, pueden apostar a que el precio de algo va a bajar, en lugar de solo esperar a que suba. Esto es como tener la habilidad de ganar puntos tanto cuando tu equipo favorito gana como cuando pierde, siempre y cuando hayas hecho la apuesta correcta.
Pero, como en cualquier juego de aventura, hay riesgos. Los fondos de cobertura intentan protegerse usando diferentes trucos y estrategias para no perder mucho cuando las cosas no salen como esperaban. Sin embargo, es importante recordar que, aunque pueden hacer cosas muy impresionantes con el dinero, no hay garantía de ganar siempre. Por eso, estos fondos son más como una montaña rusa financiera, emocionante y con potencial de grandes recompensas, pero no son para todos, especialmente si no te gustan las sorpresas en tu viaje de invertir.

Explicación para un profesional del sector

Un fondo de cobertura, en el ámbito de las finanzas y la inversión, representa una entidad de inversión colectiva que congrega capitales de inversores, predominantemente de naturaleza acreditada, con el propósito de alcanzar retornos ajustados por riesgo superiores a los del mercado, mediante la implementación de diversas y sofisticadas estrategias de inversión. Estos vehículos de inversión se distinguen por su capacidad para operar con un amplio espectro de instrumentos financieros y tácticas, algunas de las cuales pueden ser consideradas como altamente especulativas.
La estructura operativa de los fondos de cobertura les permite una considerable flexibilidad en la selección de activos, incluyendo, pero no limitándose a, acciones, bonos, instrumentos del mercado de dinero, commodities, divisas, y derivados financieros. Esta diversidad de instrumentos es fundamental para la implementación de estrategias complejas que buscan explotar ineficiencias de mercado, diferencias de precios entre activos, y oportunidades de arbitraje, entre otras.
Una característica distintiva de los fondos de cobertura es su uso del apalancamiento financiero, una técnica que implica el uso de deuda para aumentar la capacidad de inversión del fondo. Aunque esta estrategia puede amplificar los rendimientos, también incrementa el riesgo asociado a la inversión. En este contexto, el apalancamiento se convierte en una herramienta de doble filo, capaz de potenciar tanto ganancias como pérdidas.
Los fondos de cobertura también se caracterizan por su enfoque en la gestión activa del riesgo. A través de diversas técnicas de cobertura, estos fondos buscan mitigar los riesgos específicos asociados a sus inversiones. La cobertura, en este sentido, puede involucrar el uso de instrumentos derivados como opciones y futuros, que permiten a los fondos asegurarse contra movimientos adversos en los precios de los activos subyacentes.
La estructura de compensación en los fondos de cobertura suele incluir una comisión de gestión y una comisión de éxito, siendo esta última una característica distintiva que alinea los intereses de los gestores del fondo con los de los inversores. La comisión de éxito se calcula como un porcentaje de los rendimientos obtenidos, incentivando así a los gestores a alcanzar rendimientos superiores.
Desde una perspectiva regulatoria, los fondos de cobertura operan en un marco menos restrictivo en comparación con los fondos de inversión tradicionales. Esta relativa libertad regulatoria permite a los fondos de cobertura adoptar estrategias de inversión más agresivas y complejas. Sin embargo, esta flexibilidad viene acompañada de un nivel de riesgo más elevado, lo que justifica las restricciones en cuanto a su accesibilidad, limitándose generalmente a inversores institucionales y a individuos de alto patrimonio neto.
La evaluación del desempeño de los fondos de cobertura y la selección de un fondo adecuado requieren un análisis exhaustivo y un entendimiento profundo de las estrategias de inversión subyacentes. Los inversores deben considerar no solo los rendimientos históricos, sino también la correlación de estos rendimientos con el mercado en general, la volatilidad de los activos del fondo, y la capacidad del gestor del fondo para generar alfa, es decir, rendimientos ajustados al riesgo superiores a los del mercado.
En conclusión, los fondos de cobertura representan una herramienta de inversión compleja y sofisticada, destinada a inversores experimentados que buscan diversificar sus carteras y mitigar riesgos a través de estrategias de inversión avanzadas. La comprensión de estos vehículos requiere un análisis detallado y un conocimiento profundo de los principios financieros y de inversión, subrayando la importancia de la educación financiera y la asesoría especializada en la toma de decisiones de inversión.
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Fuentes principales del diccionario de fondos de inversión:

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