Resumen rápido
- Si necesitas dinero antes de fabricar o preparar el pedido, busca prefinanciación de exportaciones.
- Si ya has enviado la mercancía pero cobrarás más adelante, puedes utilizar postfinanciación, anticipo de facturas o factoring internacional.
- Si el comprador exige aplazamientos largos, valora crédito suministrador, crédito comprador o instrumentos públicos como FIEM.
- Un crédito documentario puede reducir el riesgo de cobro y, en determinados casos, permitir anticiparlo.
- No mires únicamente el tipo de interés: revisa comisiones, divisa, garantías, recurso frente a impago y riesgo país.
- Bankinter Empresas es una opción que recomendamos valorar si buscas concentrar financiación de exportaciones, divisas y otras soluciones de comercio exterior en una misma entidad.
- La financiación no sustituye al análisis del comprador: antes de vender a crédito conviene estudiar su solvencia y cómo quedaría cubierta la operación.
Qué significa financiar una exportación
En una venta nacional sencilla puedes entregar un producto y cobrarlo prácticamente al mismo tiempo. En comercio exterior es habitual que exista bastante más distancia entre ambos momentos.
Imagina una empresa española que recibe un pedido de 100.000 € de un distribuidor extranjero. Necesita comprar materia prima, fabricar, contratar transporte y preparar la documentación, pero el comprador pagará 60 días después de recibir la mercancía.
La empresa tiene una venta cerrada, pero necesita financiar el tiempo que transcurre hasta convertirla en dinero disponible.
Ese problema puede aparecer en dos momentos:
- Antes de exportar: necesitas liquidez para fabricar, comprar mercancía, preparar el pedido o asumir otros costes.
- Después de exportar: ya has entregado o facturado, pero el cliente todavía no ha pagado.
Esta diferencia es importante porque determina qué producto financiero tiene más sentido.
Si todavía estás preparando tu primera operación internacional, conviene revisar también cómo empezar a exportar desde España y la documentación necesaria para importar y exportar antes de negociar la financiación.
Qué opciones existen para financiar una exportación
No hay una única fórmula. Estas son las alternativas que normalmente merece la pena comparar.
| Necesidad | Solución habitual | Cuándo puede encajar |
|---|---|---|
| Pagar producción antes de entregar | Prefinanciación de exportación | Tienes un pedido o contrato firme |
| Cobrar una factura antes de vencimiento | Postfinanciación o anticipo | Ya has exportado y existe una factura pendiente |
| Anticipar facturas recurrentes | Factoring internacional | Vendes habitualmente a clientes extranjeros |
| Asegurar y estructurar el cobro | Crédito documentario | Necesitas mayor seguridad frente al comprador |
| Anticipar un cobro documentado a plazo | Forfaiting | Operaciones concretas, normalmente a plazos superiores |
| Dar financiación al comprador | Crédito suministrador o comprador | El aplazamiento forma parte de la negociación comercial |
| Facilitar grandes contratos internacionales | FIEM y otras estructuras | Operaciones de mayor tamaño o complejidad |
Prefinanciación: conseguir liquidez antes de exportar
La prefinanciación sirve cuando ya tienes un pedido o contrato, pero todavía debes asumir los gastos necesarios para cumplirlo.
Puede utilizarse, por ejemplo, para financiar:
- materias primas;
- fabricación;
- aprovisionamientos;
- preparación del pedido;
- determinados costes asociados a la operación.
Es especialmente útil cuando un pedido grande puede tensionar tu circulante incluso aunque el cliente sea solvente.
Bankinter, por ejemplo, diferencia entre prefinanciación, antes de existir la factura comercial, y postfinanciación, una vez emitida y pendiente de cobro. Su producto de financiación de exportaciones permite además trabajar en euros o divisas y establece condiciones individualizadas para cada empresa.
Si este es tu problema principal, también puedes comparar las opciones de financiación a corto plazo para empresas.
Postfinanciación: anticipar el dinero después de exportar
Aquí la situación cambia: la mercancía ya ha salido o el servicio se ha prestado, existe una factura, pero el comprador pagará dentro de 30, 60, 90 días o el plazo pactado.
La empresa puede financiar esa factura y obtener liquidez antes de su vencimiento.
Ejemplo hipotético: has realizado una exportación por 80.000 € que se cobrará dentro de 90 días. En vez de mantener esos 80.000 € inmovilizados durante tres meses, puedes estudiar su anticipo y utilizar la liquidez para atender nuevos pedidos.
El coste dependerá de las condiciones que te ofrezca la entidad, por lo que conviene comparar el coste financiero completo y no solo el interés anunciado.
Factoring internacional para exportaciones recurrentes
El factoring internacional puede resultar más apropiado cuando tienes ventas frecuentes a crédito en el extranjero y quieres anticipar las facturas de forma recurrente.
Además de financiación, dependiendo de la modalidad contratada puede incorporar servicios relacionados con la gestión y cobertura del cobro.
La distinción que debes revisar con especial cuidado es entre:
- Factoring con recurso: si el cliente no paga, la entidad puede reclamarte el importe adelantado según las condiciones contratadas.
- Factoring sin recurso: la cobertura frente a insolvencia del deudor puede recaer en el factor dentro de los límites y supuestos establecidos en el contrato.
No des por hecho que todo factoring internacional elimina el riesgo de impago. Hay que leer exactamente qué riesgos se cubren y cuáles quedan fuera.
Puedes ampliar esta parte comparando las opciones de factoring internacional y, más específicamente, las alternativas de factoring para empresas exportadoras.
Crédito documentario: cuando también importa asegurar el cobro
Un crédito documentario no es simplemente un préstamo. Es un mecanismo de pago internacional en el que una entidad financiera asume un compromiso de pago si se presentan correctamente los documentos exigidos y se cumplen las condiciones establecidas.
El Banco de España explica cómo funciona el crédito documentario y destaca precisamente su utilidad para aportar mayor seguridad a las operaciones internacionales.
Para el exportador tiene otra ventaja importante: un crédito documentario puede convertirse posteriormente en una fuente de financiación mediante su descuento, si la operación y la entidad lo permiten.
El punto delicado está en los documentos. Una factura incorrecta, un conocimiento de embarque que no coincide con lo pactado o una presentación fuera de plazo pueden provocar discrepancias.
Por eso, si vas a utilizar este instrumento, no basta con comprobar el precio. También importa que tu empresa sea capaz de gestionar correctamente la documentación.
Puedes comparar aquí los bancos para créditos documentarios.
Forfaiting: anticipar determinados cobros a plazo
El forfaiting también permite transformar un cobro futuro en liquidez presente, pero suele encajar mejor con operaciones concretas y derechos de cobro documentados, especialmente cuando los plazos son más largos.
Una de sus características relevantes es que puede estructurarse sin recurso, de modo que determinados riesgos de impago dejan de recaer sobre el exportador conforme a las condiciones de la operación.
Bankinter, por ejemplo, ofrece forfaiting vinculado a su negocio internacional y contempla el anticipo de cartas de crédito a la exportación.
No conviene confundirlo con el factoring. Para facturas comerciales recurrentes, el factoring suele ser más natural. Para una operación individual con un aplazamiento y documentación específicos, el forfaiting puede encajar mejor.
Crédito suministrador y financiación al comprador
Existe otra posibilidad: que la financiación no resuelva únicamente tu tesorería, sino que ayude al propio cliente extranjero a comprar.
En un crédito suministrador, la empresa exportadora concede un aplazamiento al comprador y estructura posteriormente la financiación de ese cobro.
En un crédito comprador, en cambio, una entidad financiera financia directamente al comprador extranjero para que pueda adquirir los bienes o servicios españoles.
Este tipo de estructuras cobra más sentido cuando hablamos de maquinaria, bienes de equipo, instalaciones, proyectos industriales o contratos con importes y vencimientos mayores.
También existen mecanismos públicos. El FIEM puede financiar determinadas operaciones de exportación concediendo financiación al comprador extranjero; los desembolsos se realizan al exportador español siguiendo los hitos previstos en el contrato. Puedes consultar las condiciones oficiales del FIEM.
Para una pyme con una exportación ordinaria de importe reducido, no tiene sentido complicar innecesariamente la estructura. Pero para contratos relevantes y plazos largos, sí merece la pena estudiar estas alternativas desde la fase de negociación comercial.
El seguro de crédito también puede facilitar la financiación
Financiar y asegurar no son exactamente lo mismo, pero en exportación suelen estar conectados.
Una entidad estará más dispuesta a estudiar el anticipo de determinados derechos de cobro cuando el riesgo comercial o político de la operación está adecuadamente estructurado o cubierto.
CESCE es la Agencia de Crédito a la Exportación española y gestiona, por cuenta del Estado, coberturas relacionadas con riesgos políticos, comerciales y extraordinarios vinculados a la internacionalización.
Si vas a vender a crédito en mercados que no conoces bien, merece la pena revisar los seguros de crédito a la exportación antes de decidir cuánto riesgo quieres mantener en balance.
Error frecuente: pensar que financiar una factura elimina automáticamente el riesgo del cliente. No siempre es así. Si la operación tiene recurso, podrías recibir el dinero hoy y seguir respondiendo mañana si el comprador no paga.
Cómo elegir la financiación adecuada para tu exportación
En vez de empezar preguntando qué banco ofrece financiación, empieza por responder estas cinco preguntas.
1. ¿Cuándo necesitas el dinero?
Si lo necesitas antes de fabricar, busca prefinanciación.
Si ya existe una factura, estudia postfinanciación, anticipo o factoring.
2. ¿Es una operación puntual o recurrente?
Para ventas internacionales frecuentes, una estructura de factoring puede resultar más práctica que negociar cada factura por separado.
Para una gran operación aislada, pueden tener más sentido un crédito documentario, forfaiting o una estructura específica.
3. ¿Quién debe asumir el riesgo de impago?
Esta pregunta cambia mucho el coste y la utilidad real de la financiación.
Comprueba siempre si existe recurso contra tu empresa y qué sucede si el comprador incumple.
4. ¿En qué moneda cobrarás?
Si facturas en dólares, libras u otra moneda, tienes que separar dos problemas:
financiación y riesgo de tipo de cambio.
Puedes financiar una buena venta y aun así perder margen si la divisa se mueve en tu contra. Una posibilidad es coordinar la moneda de financiación con la moneda del cobro o contratar una cobertura específica.
5. ¿Qué forma de cobro has pactado?
No es lo mismo una transferencia a 60 días que una remesa, un crédito documentario confirmado o un contrato respaldado por garantías.
Antes de cerrar la operación comercial, compara los métodos de cobro internacional para empresas y, cuando el contrato lo requiera, revisa también cómo funcionan los avales y garantías internacionales.
Bankinter Empresas como opción para financiar exportaciones
Para una empresa española que quiera centralizar operativa internacional y financiación, Bankinter Empresas es una de las opciones que recomendamos valorar.
La razón no es únicamente que ofrezca financiación empresarial. Su propuesta para negocio internacional incluye soluciones específicas de prefinanciación y postfinanciación de exportaciones, financiación en euros o divisas, factoring internacional, forfaiting, crédito documentario y crédito suministrador.
Eso puede resultar especialmente interesante si tu empresa exporta de forma recurrente y prefieres coordinar financiación, cobros y gestión de divisas con un mismo proveedor.
No significa que vaya a ser la opción más barata para todas las empresas. Las condiciones de financiación se estudian individualmente, por lo que conviene comparar la propuesta concreta, el coste total y las garantías solicitadas antes de contratar.
En Finantres tienes también un análisis específico de Bankinter para empresas internacionales y de la financiación de Bankinter Empresas.
Si por el tipo de operación encaja con lo que necesitas, puedes consultar Bankinter Empresas desde aquí y pedir que estudien la financiación de tu exportación.
Qué debes comparar antes de aceptar una oferta
No decidas únicamente por el importe máximo que te ofrecen.
Comprueba al menos:
- Coste financiero total: interés, comisiones de apertura, estudio, gestión o descuento cuando existan.
- Plazo: asegúrate de que coincide razonablemente con el calendario real de la exportación y del cobro.
- Porcentaje financiado: cuánto debes cubrir con recursos propios.
- Garantías: avales, garantías adicionales o límites de riesgo exigidos.
- Recurso: quién soporta finalmente un posible impago.
- Divisa: qué sucede si cobras en una moneda distinta del euro.
- Cancelación anticipada: condiciones si el cliente paga antes.
- Documentación: factura, pedido, contrato, documentos de transporte, crédito documentario u otros justificantes.
- Riesgo país y riesgo del comprador: especialmente importante cuando vendes a crédito.
Consejo práctico: compara la financiación sobre el margen real del pedido. Una operación de exportación puede parecer rentable hasta que incorporas financiación, seguro, transporte, cobertura de divisa y costes de cobro.
Ejemplo práctico de financiación de una exportación
Supongamos que una pyme española cierra un pedido de 120.000 € y necesita gastar 70.000 € en producirlo. El comprador pagará 90 días después de la entrega.
Es un ejemplo hipotético, pero permite ver la lógica:
Antes del envío, la empresa podría solicitar prefinanciación para cubrir parte de los 70.000 € necesarios para producir.
Después del envío, cuando exista la factura de 120.000 €, podría estudiar el anticipo de ese derecho de cobro.
Si estas ventas se repiten todos los meses, podría resultar más eficiente abrir una línea de factoring internacional.
Si el comprador exige un plazo mucho mayor, podría estudiarse una estructura de crédito suministrador o financiación al comprador.
Y si preocupa especialmente el riesgo de cobro, habría que trabajar paralelamente el medio de pago, las garantías o el seguro de crédito.
La clave es esta: no elijas primero el producto financiero y después intentes encajar la exportación dentro de él. Diseña la financiación alrededor del calendario real de la operación.
Conclusión
Financiar una exportación consiste en hacer compatible una venta internacional con la tesorería de tu empresa. Si necesitas dinero para fabricar, tiene sentido estudiar prefinanciación; si ya has facturado, puedes valorar postfinanciación o factoring; y si el comprador necesita plazos largos, existen estructuras como el crédito suministrador, el crédito comprador o FIEM.
Antes de firmar, revisa coste, plazo, recurso, riesgo de impago, divisa y documentación. Una financiación barata puede dejar de ser buena si no cubre el momento en el que realmente necesitas liquidez o mantiene demasiado riesgo en tu empresa.
Si buscas una solución bancaria especializada en comercio exterior, Bankinter Empresas es una opción recomendable para comparar, especialmente por la combinación de financiación de exportaciones, factoring, crédito documentario y gestión de divisas. La decisión final debe hacerse sobre las condiciones concretas que te ofrezcan para tu operación.


















