Resumen rápido
- Prefinanciación: cubre necesidades de liquidez anteriores a la expedición, como fabricación, aprovisionamientos o preparación del pedido.
- Postfinanciación: aporta liquidez después de realizar la exportación mientras esperas el cobro del cliente.
- No son excluyentes: una misma operación puede generar necesidades de financiación antes y después del envío.
- La postfinanciación no elimina por sí sola el riesgo de impago del comprador extranjero.
- Si la operación está denominada en otra moneda, hay que revisar también el riesgo de tipo de cambio.
- El producto adecuado es el que cubre el desfase real de tesorería con el menor coste y riesgo razonables.
Prefinanciación y postfinanciación: cuál es la diferencia
La forma más clara de distinguirlas es fijarse en el momento en el que tu empresa necesita el dinero.
| Prefinanciación | Postfinanciación | |
|---|---|---|
| Momento | Antes de enviar el bien o prestar el servicio | Después de la exportación y antes del cobro |
| Finalidad | Financiar producción y preparación del pedido | Anticipar liquidez mientras el cliente paga |
| Punto de partida habitual | Pedido o contrato en firme | Exportación realizada y factura emitida |
| Principal riesgo | Financiar un pedido que finalmente no se complete | Que el comprador se retrase o no pague |
| Encaja especialmente cuando | Necesitas dinero para poder producir | Vendes al exterior con pago aplazado |
La prefinanciación de exportaciones puede servir, por ejemplo, para comprar materias primas, aumentar producción o afrontar otros costes directamente vinculados a un pedido internacional. La postfinanciación empieza después: la empresa ya ha realizado la venta, pero todavía tiene que esperar para cobrar.
Si tu empresa todavía está organizando sus primeras operaciones internacionales, conviene tener claro primero cómo empezar a exportar desde España y qué documentación necesitas para importar y exportar.
Cuándo tiene sentido la prefinanciación de exportaciones
La prefinanciación encaja cuando el problema de liquidez aparece antes de que la mercancía salga hacia el cliente.
Imagina un ejemplo hipotético: una empresa recibe un pedido de 80.000 € de un distribuidor extranjero, pero necesita gastar 35.000 € en materiales, fabricación y preparación antes de poder enviarlo. Si no quiere consumir toda su caja, puede estudiar una financiación vinculada a ese pedido.
La clave está en que exista una operación comercial suficientemente definida. No tendría demasiado sentido financiar producción únicamente basándose en una expectativa de venta todavía incierta.
Antes de firmar, revisa especialmente:
- qué documento acredita el pedido o contrato;
- cuánto dinero necesitas realmente antes del envío;
- cuándo podrás cancelar la financiación;
- qué ocurre si el comprador cancela el pedido;
- qué garantías solicita la entidad;
- intereses, comisiones y posibles costes por divisa.
Error común: solicitar más financiación de la necesaria porque el banco concede un límite superior. Tener capacidad de crédito no significa que compense utilizarla completa. Si el problema es puntual, suele tener más sentido ajustar financiación y vencimiento al ciclo de la operación.
Esta lógica también forma parte de una buena gestión de tesorería empresarial y puede compararse con otras opciones de financiación a corto plazo para empresas.
Cuándo conviene la postfinanciación de una exportación
La postfinanciación entra en juego cuando ya has enviado la mercancía o realizado el servicio, pero el comprador todavía no ha pagado.
Por ejemplo, una empresa exporta por 100.000 € y concede al cliente 90 días para pagar. Durante esos tres meses continúa teniendo nóminas, proveedores, impuestos y nuevos pedidos que atender. Anticipar parte de ese cobro puede evitar que una venta rentable genere un problema de caja.
Aquí hay un matiz importante: anticipar una factura no equivale automáticamente a trasladar al banco el riesgo de impago. Las consecuencias de que el comprador no pague dependerán de cómo esté estructurada la operación y de si existe o no recurso contra tu empresa.
Por eso conviene estudiar también el método de cobro. No ofrece la misma protección una transferencia abierta que una operación respaldada por determinadas garantías documentarias. Puedes comparar los métodos de cobro internacional para empresas y, cuando la operación lo justifique, valorar los créditos documentarios.
Si lo que realmente te preocupa es que el comprador extranjero no pague, la financiación no debería confundirse con un seguro. Un seguro de crédito a la exportación puede cubrir determinados riesgos comerciales, políticos o extraordinarios según la póliza. CESCE explica las distintas coberturas disponibles en su información oficial sobre seguro de crédito a la exportación.
¿Se pueden combinar prefinanciación y postfinanciación?
Sí. Una misma exportación puede necesitar financiación en ambas fases. Siguiendo un caso hipotético:
- Recibes un pedido internacional.
- Necesitas liquidez para producirlo: prefinanciación.
- Fabricas y envías la mercancía.
- Emitís la factura con pago a 60 días.
- Necesitas mantener liquidez hasta el cobro: postfinanciación.
- El cliente paga y se cancela la financiación correspondiente.
Esto no significa que debas financiar dos veces el mismo importe. La estructura debe reflejar qué necesidad existe en cada fase y cómo se cancela una operación al pasar a la siguiente.
También importa la divisa. Financiarte en la misma moneda en la que vas a cobrar puede reducir de forma importante la exposición cambiaria cuando coinciden importe y plazos, pero no debes asumir que el riesgo desaparece en cualquier circunstancia. El Banco de España explica cómo afectan las variaciones del tipo de cambio a empresas y particulares con exposición a otras monedas.
Qué revisar antes de financiar una exportación
No compares una propuesta únicamente por el tipo de interés. En operaciones internacionales pueden intervenir más elementos.
Revisa como mínimo intereses, comisiones, plazo, garantías, costes de cambio de moneda, condiciones de cancelación y consecuencias de un retraso en el cobro. Si existe divisa extranjera, pide que te expliquen claramente qué cambio se aplicará y qué alternativas de cobertura tienes.
También merece la pena comparar la capacidad real del banco para gestionar comercio exterior. Una empresa que exporta de forma recurrente puede necesitar financiación, cobros internacionales, divisas, garantías y operativa documentaria dentro de una misma relación bancaria. Nuestra comparativa de bancos para empresas con negocio internacional puede ayudarte a situar las principales alternativas.
Bankinter Empresas es una de las opciones que recomendamos comparar para este perfil. Su oferta de financiación de exportaciones contempla prefinanciación cuando existen pedidos o contratos en firme pero todavía no hay factura comercial, y postfinanciación cuando la factura ya se ha emitido y el cobro sigue pendiente. También permite plantear la financiación en euros o divisas, con condiciones que se negocian según cada empresa y operación.
Puedes ampliar el análisis en nuestra guía de Bankinter para empresas internacionales. Si su operativa encaja con tus exportaciones, puedes consultar Bankinter Empresas y solicitar una propuesta para tu empresa. Antes de decidir, compara el coste completo y las garantías exigidas con otra oferta equivalente.
Conclusión
La elección depende sobre todo de cuándo aparece el agujero de tesorería: si necesitas dinero para fabricar o preparar el pedido, hablamos de prefinanciación; si ya has exportado pero esperas el pago, la postfinanciación suele encajar mejor.
No intentes elegir entre ambas por el nombre del producto. Dibuja primero el ciclo completo de la operación —pedido, producción, envío y cobro— y financia únicamente los periodos en los que realmente necesitas liquidez. Para operaciones recurrentes, compara entidades capaces de acompañarte también en cobros, divisas y documentación internacional.





















