Resumen rápido
- Comprar divisa es convertir euros u otra moneda para disponer, por ejemplo, de dólares o libras con los que pagar.
- Vender divisa suele ser convertir a euros una moneda extranjera que la empresa ya tiene o ha cobrado.
- Para una necesidad inmediata, lo habitual es una operación al contado. Una operación a plazo sirve para cubrir una necesidad futura y exige entender bien el compromiso.
- Revisa tipo de cambio, margen o spread, comisión explícita, costes de transferencia y posibles gastos de bancos intermediarios.
- Si cobras y pagas con frecuencia en moneda extranjera, una cuenta en divisa o multidivisa puede evitar conversiones innecesarias.
- Para empresas con operativa internacional recurrente, Bankinter Empresas es una de nuestras opciones recomendadas, siempre comparando antes sus condiciones y el coste real del cambio.
Cómo comprar o vender divisas desde la cuenta de empresa
El proceso exacto cambia según la entidad, pero la lógica suele ser la misma.
1. Define para qué necesitas la divisa. Si tienes que pagar una factura de 20.000 USD y tu tesorería está en euros, necesitas comprar dólares. Si un cliente te ha pagado 20.000 USD y quieres pasar ese saldo a euros, estás vendiendo dólares.
Evita cambiar dinero “por si acaso”. Si operas habitualmente fuera de España, conviene comparar qué ofrecen los bancos para empresas con negocio internacional.
2. Comprueba dónde se abonará la moneda comprada. Algunas entidades trabajan con una cuenta o subcuenta específica por divisa; otras permiten gestionar varias monedas dentro de una estructura común. Si vas a mantener saldos en USD, GBP u otras monedas, compara antes las cuentas multidivisa para empresas.
El Banco de España explica que una cuenta multidivisa permite mantener saldos en distintas monedas y decidir cuándo convertirlos, pero también recuerda que existen comisiones y riesgo de tipo de cambio. Puedes ampliar esta parte en su guía sobre cuentas multidivisa.
3. Revisa la cotización antes de aceptar. La banca online suele mostrar la cantidad que entregas y la que recibes. Comprueba ambas cifras. El tipo aplicado puede incorporar un margen respecto al cambio de mercado aunque no aparezca como una comisión separada.
Ejemplo ilustrativo: imagina que vas a convertir 10.000 € y una cotización te entrega 11.000 USD, mientras que otra te entrega 11.100 USD. La diferencia son 100 USD. Esto no demuestra que una entidad sea siempre más barata, pero sí por qué conviene comparar el contravalor final, no solo la palabra “comisión”.
4. Confirma la operación y guarda el justificante. Revisa moneda de origen, moneda de destino, importe y cambio antes de firmar. Si varias personas gestionan la tesorería, comprueba también los permisos y firmas autorizadas.
5. Usa el saldo para el pago o mantenlo si tiene sentido. Si la compra de divisa está vinculada a una factura, el siguiente paso puede ser una transferencia internacional desde la cuenta de empresa. Si has cobrado a un cliente extranjero, separa el proceso de recibir dinero del extranjero en la cuenta de empresa de la decisión de convertir ese saldo o mantenerlo.
Qué costes debes revisar antes de confirmar
El coste real no siempre aparece en una única línea. Mira estas cuatro partidas:
- Tipo de cambio aplicado. Un pequeño margen puede pesar más que una comisión fija cuando el importe es elevado.
- Comisión de cambio. Puede ser explícita o estar parcialmente integrada en la cotización.
- Coste del pago internacional. Cambiar divisa y transferirla son operaciones distintas; según la ruta pueden intervenir bancos corresponsales.
- Coste de mantener la cuenta en divisa. Revisa mantenimiento y condiciones si vas a conservar saldos.
Consejo práctico: compara cuánto recibe finalmente tu empresa o tu proveedor. Una oferta con “0 € de comisión de cambio” no tiene por qué ser la más barata si el tipo aplicado es peor.
Si estos movimientos son recurrentes, intégralos dentro de tu gestión de tesorería empresarial en lugar de decidir cada cambio de forma aislada.
¿Cuándo compensa mantener una cuenta en divisa?
Suele tener más sentido cuando la empresa cobra y paga de forma recurrente en la misma moneda. Si cobras en dólares y también pagas proveedores en dólares, convertir cada ingreso a euros y volver a comprar dólares después puede generar dos conversiones que quizá no necesitabas.
Para una empresa importadora, conviene planificar cuánto vas a necesitar y cuándo; puedes ampliar ese enfoque en nuestra guía de cuentas para empresas importadoras. Si vendes fuera y acumulas cobros en otras monedas, revisa también las cuentas para empresas exportadoras.
Una cuenta en divisa no elimina el riesgo. Si mantienes dólares y el dólar pierde valor frente al euro, ese saldo valdrá menos al convertirlo. Mantener moneda extranjera debería responder a una necesidad operativa, no a una apuesta sobre el mercado.
Bankinter Empresas: opción recomendada para operar con divisas
Para una pyme o empresa que combina operativa diaria con pagos, cobros y cambios de moneda, Bankinter Empresas es una de las opciones que recomendamos comparar. Su oferta para negocio internacional incluye cuentas en divisa y herramientas específicas de compraventa de moneda.
Bankinter indica que su Bróker Divisa permite operar con múltiples divisas en tiempo real, las 24 horas de lunes a viernes y sin importe mínimo. Para una compraventa al contado, la entidad señala que necesitas una cuenta en cada una de las divisas implicadas. También dispone de órdenes limitadas y operativa vinculada a pagos internacionales. Puedes consultar las condiciones directamente en la información oficial del Bróker Divisa de Bankinter.
Si quieres ver cómo encaja dentro de una operativa exterior más amplia, consulta nuestro análisis de Bankinter para empresas internacionales. Y si buscas una cuenta empresarial desde la que centralizar este tipo de operativa, puedes revisar directamente Bankinter Empresas.
No lo elegiríamos solo por disponer de una herramienta de divisas. Compara el tipo de cambio efectivo, las condiciones de la cuenta, el coste de las transferencias y el servicio que necesita tu empresa.
Riesgo de cambio y contabilidad
Mantener saldos, facturas pendientes o deudas en moneda extranjera puede generar diferencias de cambio. El Plan General de Contabilidad recoge reglas específicas para las transacciones en moneda extranjera y establece que determinadas diferencias de cambio se reconocen en la cuenta de pérdidas y ganancias. Puedes consultar la normativa contable sobre moneda extranjera en el BOE.
Guarda los justificantes de cada conversión y coordina la operativa con quien lleve la contabilidad. No conviene aplicar sin más a una sociedad las reglas fiscales que usaría un particular.
Si tienes un pago futuro importante y te preocupa que el cambio se mueva en tu contra, algunas entidades ofrecen compraventa de divisa a plazo. Puede servir como cobertura, pero no es una conversión inmediata: fija condiciones para una operación futura y puede generar obligaciones si la necesidad cambia. Úsala solo si entiendes bien el producto y responde a una exposición real del negocio.
Errores comunes al cambiar divisas
Mirar solo la comisión visible. El margen incluido en el tipo de cambio puede pesar más que una comisión fija.
Cambiar más dinero del necesario. Comprar una moneda que no vas a usar pronto añade riesgo de cambio a la tesorería.
No separar cambio y transferencia. Que la conversión sea barata no significa que el envío internacional también lo sea.
Convertir automáticamente todos los cobros. Si luego vas a pagar en esa misma moneda, quizá estés provocando conversiones innecesarias.
Tratar la tesorería como una cuenta de trading. Una empresa debería gestionar divisas por necesidades de cobro, pago o cobertura, no para especular con caja operativa.
Conclusión
Comprar y vender divisas desde una cuenta de empresa es sencillo en lo operativo, pero hacerlo bien exige mirar el coste total y el riesgo de cambio. Define qué moneda necesitas y para qué, revisa la cotización completa, confirma dónde quedará el saldo y conserva la documentación.
Si vas a trabajar con moneda extranjera de forma recurrente, compara cuentas y herramientas pensadas para negocio internacional. Para este perfil, Bankinter Empresas es una opción recomendada que merece estar en la comparativa, especialmente si valoras integrar cuenta en divisa, operativa internacional y compraventa de moneda en una misma entidad.

















